Cuide los medios, señor Sánchez

Los medios de comunicación dominantes han dejado de ser un cuarto poder para erigirse en correa de transmisión de unas élites herederas de una Transición democrática incompleta y con raíces en el franquismo

 

El nuevo PSOE tendrá que decidir si se apoya en el sistema tradicional de medios o se decanta por la construcción de un nuevo ecosistema mediático acorde con sus valores

Urge adoptar medidas en el sistema de medios para que a la ciudadanía deje de llegar un mensaje distorsionado y una visión del futuro desilusionante y reactiva

El propio Sánchez fue víctima de un sistema de medios corrupto y corrompido cuando fue defenestrado de la secretaría general y aún hoy pretenden que rinda pleitesía

 

Pedro Sánchez tendrá que decidir con qué canales y con qué medios quiere hacer llegar a la ciudadanía su mensaje de cambio, progreso, transparencia y salud democrática. La modernidad no es necesariamente progreso y, mucho menos, socialdemocracia de izquierdas. Digital no significa necesariamente moderno, y mucho menos progresista, transparente, democrático ni igualitario.

 

Más allá de que el medio sea o no el mensaje, el nuevo PSOE tendrá que decidir si se apoya en el sistema tradicional de medios o se decanta por la construcción de un nuevo ecosistema mediático acorde con la realidad que Pedro Sánchez se ha comprometido a construir sobre las bases de transparencia, democracia, rigor y solvencia.

El sistema de medios tradicionales está corrompido, en ruina. Las grandes cabeceras son pasto -que se devora y se pisa sin cuidado- del poder económico que sostiene su debilitada estructura de deudas milmillonarias y se cobra en desprecio y servilismo su dominio sobre periódicos y cadenas de radio. Estos jugaron un papel determinante para que la sociedad española tuvieran más altas miras.

Los medios de comunicación dominantes han dejado de ser un cuarto poder para erigirse en correa de transmisión unas élites herederas de una Transición democrática incompleta y con raíces en el franquismo

Ya no, ahora sirven a los intereses de los tres poderes que rigen el destino de la sociedad: el político dominante –la derecha corrupta del PP-, el religioso y el económico. Han dejado de ser un cuarto poder para erigirse en correa de transmisión de formas de hacer herederas de una Transición democrática incompleta con raíces en el franquismo y todavía muy arraigadas en nuestras élites.

En el ámbito digital el panorama no resulta alentador. Lo viejo no se extingue -porque sirve a su señor- y lo nuevo solo ha encontrado formas de salir adelante que se antojan autodestructivas y se orientan, básicamente, en dos direcciones.

Un oscuro callejón

La primera, es la aplicación de prácticas tan corruptas o más como las que utilizan los mayores. Es decir, el sometimiento y el servilismo. Ahora, con el apoyo de nuevos caciques a quienes sus capataces mediáticos sirven sin prejuicio alguno. La extorsión y el chantaje forman parte del catálogo habitual de estos nuevos medios para sumar adhesiones y extender sus círculos de influencia a cualquier precio, ya sea de la mano de comisarios de policía jubilados o liderados por meros matones que no alcanzaron la gloria con el periodismo en sus días dorados y han encontrado ahora en las cloacas su forma de vida.

La segunda, es la mendicidad. Disfrazada, eso sí, de fórmulas que aprovechan la tecnología para distorsionar su propia realidad -¿acaso alguien cree de veras que un medio digital alcanza 22 millones de lectores con poco más de un año en el mercado?- y, por extensión, la que transmiten a la ciudadanía.

Becarios que esclavos

El becariado, el precariado -que Sánchez se ha impuesto combatir como prioridad- y la ausencia del mínimo respeto a un marco deontológico profesional son el día a día en esas redacciones. La connivencia de las asociaciones profesionales y de editores e incluso de Universidades y de las empresas que financian estos proyectos es vergonzosa, denigrante y representa una competencia desleal que asfixia a las iniciativas innovadoras y honestas que tran de abrirse paso aplicando los principios tradicionales del buen periodismo: rigor, honestidad, vocación de servicio y búsqueda constante de la verdad.

A las fuerzas del cambio a las que se refiere Sánchez les corresponde adoptar las medidas oportunas para que a la ciudadanía deje de llegar un mensaje distorsionado y una visión del futuro desilusionante y reactiva

El propio Sánchez fue víctima de un sistema de medios corrupto o corrompido cuando desde la principal emisora de radio del país, con el apoyo consustancial  del primer diario nacional, se urdió el golpe que acabó con su mandato en el PSOE y puso fin a sus esfuerzos para llegar a La Moncloa con el apoyo de las fuerzas del cambio dispuestas a acabar con el Gobierno más corrupto que ha conocido la democracia reciente en España.

Sánchez sufrió esa misma prseión durante la campaña de primarias. Hasta en la misma noche en la que la militancia le daba por segunda vez consecutiva la secretaria general del PSOE tuvo que aguantar las críticas desaforadas de tertulianos que no le atacaban ya a él sino a los militantes de un partido que ha dado ejemplo de democracia interna y transparencia en todo el proceso.

Los editoriales de El País

Mencionar el editorial de El País tras la victoria de Sánchez en el recuento de las primarias llevaría a plantearnos hasta qué punto lo que publican algunos diarios -de papel o digitales- o difunden -difaman- algunos tertulianos en radios y cadenas de televisión es involución, algo más que resistencia al cambio: un propósito de contención, de retroceso, de vuelta al pasado.

A las fuerzas del cambio a las que se refiere Sánchez les corresponde adoptar las medidas oportunas para que a la ciudadanía deje de llegar un mensaje distorsionado y una visión del futuro desilusionante y reactiva.

Para transformar la sociedad española es necesario impulsar el conocimiento, el diálogo, la integración policultural y abordar urgentemente el saneamiento de las instituciones y los agentes públicos –entre ellos, los medios de comunicación- para que ejerzan como garantes de las libertades y orienten su acción al servicio público con la máxima honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia.

Para transformar la sociedad española es necesario impulsar el conocimiento, el diálogo, la integración policultural y abordar urgentemente el saneamiento de las instituciones y los agentes públicos –entre ellos, los medios de comunicación

Los medios de comunicación juegan un papel determinante. Aunque el ecosistema de medios conocido esté desprestigiado, devaluado y depreciado. Precisamente por el abuso de las prácticas comentadas tanto de parte de los propios medios como de los otros poderes que los atenazan.

No podemos olvidar en ese contexto a los grandes agentes globales en la sociedad de la información y el big data –liderados por Google, Apple, Microsoft, Facebook y Amazon, principalmente- ni a los operadores de infraestructuras y redes.

Basan su poder en los datos que obtienen de los ciudadanos, su presencia supranacional y la ausencia de un marco regulatorio adecuado a nuevos servicios y productos transnacionales. La debilidad de Europa en este ámbito informacional es aún mayor ya que carece de referentes tecnológicos de la talla de los estadounidenses o de los asiáticos. En otros campos sobre los que se juega el futuro, como la biotecnología y la biociencia, las diferencias no son tan pronunciadas.

Multinacionales de la desinformación

Ante ese poder, los grandes medios de comunicación privados claudican o responden con prácticas que no hacen sido confundir a la ciudadanía y construir realidades virtuales, fácilmente manipulables. La falsedad, la mentira y la banalización de los contenidos se han apoderado del sistema mediático.

Las cifras de audiencia se adulteran para sostener modelos de negocio obsoleto y con ello se acrecienta la dependencia de poderes económicos, políticos o de otra índoles capaces de manejar con muy bajo coste la opinión pública y la percepción ciudadana de la realidad.

El uso de robots para incrementar audiencias o generar estados de opinión está tan extendido que constituye una amenaza para la continuidad del sector media y, por ende, de las industrias que tienen que ver con la creación y el conocimiento, pero principalmente para la salud democrática y el sostenimiento de valores sociales básicos.

El uso de robots para incrementar audiencias o generar estados de opinión está tan extendido que constituye la mayor amenaza para el sector media, las industrias de la creación y el conocimiento y, principalmente, para la salud democrática y el sostenimiento de valores sociales básicos

No existen controles fehacientes sobre las audiencias, la inversión en medios, la titularidad de los derechos de autor ni tan siquiera sobre la veracidad de los contenidos u otros elementos de la cadena de valor de los media.

El equipo que dirige el nuevo PSOE puede creer que ese contexto beneficia a sus intereses a corto plazo, en un movimiento táctico que solo persiga la aparición de sus líderes en entrevistas de radio, prensa y televisión. Solo contribuirán a perpetuar la España en la que vivimos y harán un flaco favor a la ciudadanía española si no levantan la vista más allá de su ombligo o del sillón desde el que ganarse la vida.

La corriente de cambio que ha abierto el retorno de Sánchez reanima la ilusión con la que nació bez.es, el medio con  el que nos comprometimos a “consolidar, mediante el diálogo y el análisis, una democracia plural en la España del siglo XXI, integrada en una sociedad global, interconectada y abierta”.

bez.es, ya lo dijimos, “aspira a ser uno de los medios de referencia de la segunda transición -social, cultural, económica y política- en España y a aglutinar a las fuerzas dinamizadoras del cambio. En ese camino, bez.es buscará alianzas para cubrir áreas de información, desarrollar fórmulas de negocio conjuntas y abrir mercados”.

En ese empeño vamos a continuar cada día. Parafraseando a Sánchez: estamos abiertos al dialogo con otras fuerzas del cambio, que las hay también en los medios de comunicación, respetando la autonomía de cada organización en favor de una ciudadanía más robusta.

 

http://www.bez.es/373601738/medios-de-comunicacion-politica-corrupcion.html

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