La subasta renovable expulsa a los fotovoltaicos de la nueva producción

 

 

El sector fotovoltaico, en pie de guerra por los recortes que se aplicaron en el sector desde 2010, ha quedado totalmente excluido

La subasta se la han llevado la especulación y las grandes compañías. Se ha repartido el mercado a los de siempre"

Parque eólico

Iberdrola, Viesgo y EDP Renovavéis han quedado fuera de la subasta; Acciona no acudió

 

La multinacional General Electric (GE) ha respaldado financiera y tecnológicamente a Forestalia
 

Hasta enero de 2016 sólo se conocía en Aragón y por su actividad en el sector porcino. Año y medio después, Forestalia, empresa controlada por el grupo cárnico Jorge, se ha consolidado como el nuevo gran jugador del sector renovable. En la subasta celebrada para adjudicar hasta 3.000 MW en proyectos de energía limpia, Forestalia -financiada por General Electric- ha conseguido 1.200 MW. Los productores fotovoltaicos han sido excluidos de la nueva producción.

La polémica ha rodeado la subasta desde el comienzo. Las asociaciones más críticas, de productores fotovoltaicos sobre todo, apuntaban a un triunfo de la especulación por la fórmula elegida para adjudicar hasta 3.000 MW. Tenían ventaja los que presentaran proyectos más ambiciosos y a menor precio por kw. Tenían razón. La práctica totalidad de los proyectos adjudicados a Forestalia (1.200 MW); Gas Natural Fenosa (660 MW); Enel Green Power (550 MW); la aragonesa Brial (237 MW); Gamesa (200 MW) y Norvento (148 MW) son eólicos. Iberdrola, que ya tiene una potencia eólica en España de 5.500 MW, acudió a la subasta pero no logró ni un MW. También se quedaron fuera de la adjudicación Viesgo y EDP Renovavéis, mientras que Acciona, otro de los grandes del sector, no acudió a la subasta.

El sector fotovoltaico, en pie de guerra por los recortes que se aplicaron en el sector desde 2010, ha quedado totalmente excluido; tiene más motivos para enfado

A la vista del resultado hay dos cosas claras. Una, que Forestalia, que en enero pasado se adjudicó el 72% de los 700 MW subastados, se convierte en el nuevo gran actor del sector de las energías limpias. Y dos, que el sector fotovoltaico, en pie de guerra por los recortes que se aplicaron en el sector desde 2010, tiene más motivos aún para el enfado. Denunciaron que el Gobierno discriminaba al sector en favor de otras tecnologías, como la eólica, y el tiempo les ha dado la razón. Asociaciones como Unef anuncian que llevarán el caso a la Dirección de Competencia de la Comisión Europea.

El grupo aragonés Forestalia es la nueva sorpresa. Con lo ganado en la subasta, sus proyectos rondan una inversión de cerca de 1.700 millones de euros. Un bocado grande que atragantaría a cualquiera que no tuviera respaldo suficiente. Forestalia, al parecer, lo tiene. La multinacional General Electric (GE), según confirmaron fuentes al tanto de la operación de la empresa aragonesa, ha respaldado en la presentación de avales y promueve una alianza tecnológica para llevar a término los proyectos.

Según el acuerdo alcanzado, GE realizará el desarrollo tecnológico y la fabricación de los aerogeneradores con sus recursos en Europa: a través de su Centro de Excelencia en Ingeniería de Barcelona, el segundo mayor de este tipo de la compañía en el mundo; el fabricante de palas LM Wind Power, recientemente adquirido por GE, con plantas de producción en Ponferrada (León) y Castellón y un centro de servicios en As Pontes (A Coruña-Galicia); así como la fabricación de la turbina en su centro de manufactura en Slazbergen (Alemania).

Sólo sobre el papel

El problema es que esos proyectos de Forestalia, que en su mayor parte deben estar en marcha en diciembre de 2019 para que España cumpla con las exigencias de Bruselas -20% de energía limpia en 2020- a día de hoy, están sólo en el papel; los MW recién adjudicados y los que Forestalia logró en enero de 2016 (510 MW de los 700 MW subastados). bez.es preguntó al respecto a la empresa. Esta admitió que no hay todavía MW instalados, algo que recalcan los críticos con el proceso. Pero la empresa  sostiene que es lógico. "Lo que se ha hecho" explica un portavoz de la compañía "es un ingente trabajo administrativo, con solicitud y tramitación de autorizaciones y permisos medioambientales de distintas administraciones". La compañía aún dispone de tiempo para hacer realidad los proyectos. Según los términos de la primera subasta, hasta la primavera de 2020; y hasta diciembre de 2019, según la recién celebrada.

El tiempo, escaso, dirá si tienen razón quienes consideraban un error la forma en que el Ministerio de Energía que dirige Álvaro Nadal ha gestionado la vuelta de las renovables tras años de parón. Para calentar motores, la asociación de productores fotovoltaicos Anpier explicó su posición en una nota de prensa: "Tal y como reflejan los resultados de la subasta, las pequeñas y medianas iniciativas fotovoltaicas no han tenido ninguna opción, ni siquiera ofertando el máximo de los descuentos posibles, puesto las condiciones establecidas favorecían proyectos eólicos y de muy grandes dimensiones, bajo la errónea premisa de que este criterio aporta un precio óptimo para los españoles" concluyó.

 
La subasta se la han llevado la especulación y las grandes compañías. Se ha repartido el mercado a los de siempre"

Juan Castro-Gil, Secretario de Anpier

 

El secretario de la asociación Juan Castro-Gil remachó la crítica. En su opinión "la subasta se la han llevado la especulación y las grandes compañías. Se ha repartido el mercado a los de siempre".

Más cautas, fuentes de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) admitían que la subasta "la han ganado los proyectos grandes", en un proceso que exigía la presentación de "proyectos sólidos y con respaldo".

La suerte está echada y el Gobierno, aunque a regañadientes, ha abierto la mano que convirtió en puño hace cinco años para el sector renovable. En plena partida energética, con las grandes compañías energéticas presionando para mejorar el trato al negocio nuclear que controlan y Bruselas empujando para recortar las emisiones de gases de efecto invernadero, las renovables vuelven a primer plano. Pero el mal está hecho, expertos como Javier García Breva -exdirector del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía destacan que la inversión en renovables "ha descendido un 96% desde 2010" y España pierde pie en el ranking mundial de energías renovables.

A cambio, el país se enfrenta a un serio problema en los organismos internacionales de arbitraje. Hay 27 procesos activos en el Banco Mundial y la élite del derecho internacional se relame ante los beneficios que pueden deparar reclamaciones que superan los 4.000 millones de euros.

Foto. Parque eólico. EP

bez.es

 

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