Molinón, sábado 17 horas, ni la sombra de Ed Hooligan

 

Se dice que el “hooliganismo” debe su nombre a Edward Hooligan, personaje de origen irlandés que residía en el sur de Londres a finales del siglo XIX, caracterizado por ser un colosal bebedor y un destacado protagonista de las frecuentes batallas campales que se dieron en la capital británica a lo largo de numerosas luchas sociales. La gran proyección mediática de los muchos enfrentamientos en los que Ed Hooligan participó hizo que durante los años posteriores cualquier persona que realizara una acción violenta o en contra de las normas fuera identificado por la prensa como un "hooligan".

 

Este sábado pasado se celebró el derbi del fútbol asturiano entre el Sporting y el Oviedo, una cita que llevaba 14 años sin celebrarse y ansiada por ambas aficiones. El encuentro concluyó con un empate a 1 en un partido en el que el Sporting jugó bien y dominó la mayor parte del juego, pero según fue acabando el partido perdió empuje y no fue capaz de impedir que el Oviedo empatara a solo 5 minutos del final. Nada nuevo bajo el sol. Sin embargo, cualquier repaso que se haga de esta jornada consultando en Internet las fotos y vídeos que varios medios tienen colgadas, resulta imposible que escape a nuestra atención el episodio de violencia gratuita que se dio a la llegada de los equipos al estadio.

 

Mirando esas fotos intento empatizar mínimamente con sus protagonistas, observando sus rostros, la situación, e intento hacerme una idea de qué estaba pudiendo suceder e imaginar los sucesos previos, no registrados, que indicaran cómo se pudo llegar al instante retratado. Lo intento...

 

Como dicen que una imagen vale más que mil palabras, les invito a hacer este mismo ejercicio. En general, verán que el pelaje del personal retratado implica mucho tatuaje, mucho tono camuflaje, mucha gorra y mucha banderita de España, todo ello entre un verdadero mar de camisetas del Sporting.

 

Como he dicho antes, intento empatizar con esta gente para comprender  cuál ha sido la cadena de sucesos que les ha llevado a estar ahí y verse enfrentados a guantazo limpio con la Policía Nacional, dejando para la posteridad un instante en el que tanta de esta gente ha sido, incomprensiblemente, retratada a cara limpia mientras cometían lo que parece ser un delito... lo intento y no lo consigo. No logro entender qué hacían ahí, no soy capaz de imaginar ningún motivo que me parezca justificable ni que fuera reivindicativo de algo que una persona concienciada socialmente pudiera defender. No protestaban contra el paro, la corrupción, los desahucios, los recortes en sanidad o educación, el cierre de las minas de carbón... Algo así, podría haberlo entendido, pero aquellas imágenes de violencia tan simple, tan gratuita, sinceramente no ofrecían ninguna explicación, ni tan siquiera una mínima justificación válida para haberse producido.

 

Sería una situación del todo absurda a menos, (claro está), que el objetivo de parte de la gente allí retratada fuera desde el mismo principio llegar a esa situación de violencia y celebrar de aquella curiosa manera el fin de esa pausa de 14 años, tiempo en el que no habían encontrado otra excusa lo suficientemente atractiva mediáticamente para despacharse a gusto, ya no solo con nuestros vecinos de la capital, sino con toda una sociedad a la que parecen despreciar.

 

Así pues, nos quedamos con esta jornada que ya ha quedado para la posteridad y considerando las previsiblemente nulas consecuencias legales que para esta gente retratada van a tener sus acciones, solo nos queda el suponer que en el futuro viviremos nuevos y electrizantes momentos de acción protagonizados por más gente como esta, momentos que servirán para hacer de Xixón un destino interesante para todo aquel aficionado al fútbol que además guste de emociones fuertes.

 

Emociones que, ocasionalmente, tienen como escenario la zona de Fomento para manifestarse en fines de semana con altercados que pueden afectar a cualquier persona que tenga la mala suerte de cruzarse en su camino. Así hasta el momento en que, en alguna de esas jornadas, finalmente lleguen a matar a alguien. El día que suceda, todo el mundo querrá echarse las manos a la cabeza y hacerse los asombrados mientras se preguntan: ¿Cómo hemos podido llegar a esto?. (Por cierto que, viendo estas fotos, ¿alguien se puede creer de verdad que este problema es posible resolverlo simplemente poniendo más cámaras de vigilancia en la ciudad?)

 

Dicho esto, les invito a meditar detenidamente sobre si la imagen que queremos presentar de nuestra ciudad al resto del país coincide con la que, por obra y gracia de este curioso grupo de aficionados del Sporting, hemos ofrecido este sábado pasado.

 

Finalmente, también me da por preguntarme si Ed Hooligan se vería hoy día medianamente reflejado en los aficionados que el sábado pasado protagonizaron estos sucesos violentos. Lo pongo en duda. Ed Hooligan, (acertadamente o no), daba la impresión de luchar por algo y en su época no existía el fútbol.  No llegan a ser ni la sombra de Ed Hooligan.

 

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