Parece que solo Cataluña perdió la guerra, que es la única víctima de la Transición del 78 y la única comunidad histórica

 

 

Los males del golpe de estado de 1936, de la posterior dictadura franquista y del actual Reino de España, junto con el engaño de la Transición del 78, ni son exclusivos ni han afectado solo a Cataluña.

 

Cataluña es tan víctima y, también, tan responsable ni más ni menos, que el resto de las comunidades, regiones, estados, o como quiera que convengan en denominarlos, de todo lo sucedido desde el golpe de estado del 36 hasta ahora.

 

Cataluña no es ninguna comunidad histórica más singular, ni menos, que cualquiera otra del resto de España. ¿O es que Granada, Santiago, Zaragoza, Victoria, Valladolid, Toledo, Valencia, Asturias, Salamanca,… y así hasta cientos de ciudades, no han sido centros inolvidables e irrepetibles de la cultura, economía e idiosincrasia de las actuales singularidades de la península ibérica? 

 

La Transición del 78 ha sido un fraude para todos y todos estamos afectados. La represión del Gobierno y de los partidos en el poder –PP y PSOE o PSOE y PP- junto con la necesaria colaboración de los partidos nacionalistas, incluidos los de Cataluña, nos afecta ahora a todos por igual.

 

Que se sepa, la Ley Mordaza, el endurecimiento del Código Penal y el incremento de la represión no ha sido pensada precisamente solo para Cataluña sino para todas las comunidades. Lo mismo se podría decir del resto del atraco a los ciudadanos que supone el modelo neoliberal impuesto desde la UE con la complicidad del Gobierno del Reino -y el de Cataluña-, de los partidos que lo forman y de los que lo han apoyado.

 

Cataluña no solo es víctima sino que es corresponsable de todo lo anterior, como también de los actuales recortes sociales, de la privatización de todo lo público susceptible de ser negocio, de la corrupción, del paro, de los desahucios de miles de familias, de la servidumbre a la OTAN y a la Troika (BCE, FMI y la UE).

 

Por supuesto que Cataluña ha dado muchas y grandes cosas y personas al resto de las comunidades, pero no es ninguna isla exportadora de bienes, sino que también ha contribuido con su granito de arena a que España esté a la cola de la UE en todo lo nefasto para los ciudadanos y en beneficio del imperio neoliberal. Cataluña está tan inmersa en este perverso modelo neoliberal como cualquier otra comunidad. Pero de esto nada se dice y nadie habla de ello.

 

Cataluña quiere un Referéndum para la autodeterminación y, de este modo, la independencia del reino de España para, a continuación, pasar a depender de las repúblicas y reinos que conforman la UE de los mercaderes en donde prima, sobre todo, el modelo neoliberal por encima de las personas y de sus intereses. Puigdemont, Oriol Junquera, etc, quieren pasar de ser cola de león para convertirse en cabeza de ratón. Lo extraño, lo sorprendente es que los llamados partidos de izquierda, o los que se consideran de izquierda, estén dispuestos a quemar sus naves para subirse a este carro sin más contenido ni otro proyecto que no sea abandonar el barco de la represión del Estado del Reino y de su modelo neoliberal para subirse a otro carro que, sin duda, podrá ser peor o que, en todo caso, nada va a resolver. El referéndum es una batalla en pro de un proyecto que nace muerto porque la su votación no se va a celebrar más allá de lo simbólico, pero sí en medio de una gran represión en donde hasta sangre puede haber, como si no hubiera otras luchas con verdadero contenido y, sobre todo, luchas no tan sesgadas y para nada. Todo indica que habrá detenciones de la burguesía política que acabarán siendo mártires, algo que es lo que algunos buscan.

 

No otra cosa es todo este follón por las urnas, las papeletas y el derecho a votar. No se trata de poner en cuestión estos derechos. Desde la Transición del 78 estamos hartos de votar, Cataluña incluida, y ahora queremos, quieren, revindicar este derecho. Si como todo indica solo se trata de esto ¿para qué más urnas, para qué más papeletas? Para este viaje para nada hacen falta alforjas.

 

Claro que me gustaría participar, votar, pero antes tendría que saber qué programa y qué contenidos, no así.

 

Han tenido que pasar cuatro décadas para que los que dicen ser “demócratas” se enteren ahora de que el Gobierno del Reino –del PP o del PSOE- van a lo que van y que la represión –oculta, claro- a todos los niveles forma parte de su programa electoral, es decir, de su programa neoliberal de principio a fin, totalmente subordinado a la Troika, a la OTAN y a lo ambas que propongan.

 

Tampoco se puede olvidar que Cataluña también cayó en la trampa, de pies y manos, cuando en 2005 votó sí al Tratado para una Constitución para Europa. Una Constitución llena de derechos en el que solo se garantizaban los que interesaban al neoliberalismo, es decir: libertad de circulación para los capitales, empresas y mercados. Así nos va.

 

No se ve otro final en esta lucha sin cuartel del Referéndum que no sea una escalada de la represión tanto en Cataluña como en el resto de España. Represión que nos caerá a todos de forma directa sobre las libertades básicas y, cómo no, en lo económico con una vuelta de tuerca más en los recortes, en las prestaciones sociales y en las condiciones laborales. Todo ello a favor de una mayor corrupción y una mayor brecha social que ahora han quedado en segundo plano, el referéndum es lo importante. Todavía tienen margen para seguir apretando. Si ahora más de la cuarta parte de la población –en Cataluña también- está en riesgo pobreza y de exclusión social, de seguir así las cosas pronto llegaremos a un tercio. Se lo estamos poniendo fácil.

 

Se olvida que los problemas no son individuales sino colectivos y estos solo se pueden resolver de modo colectivo, nunca de modo individual. Claro que ahora muchos o algunos creen que han desparecido las clases sociales y que lo de “proletarios unidos” está caducado porque ya no hay proletarios. Es como si la marginación y la exclusión se hubiera dignificado y que lo de las clases sociales fuera de siglos atrás, pero lo cierto es que la brecha social sigue aumentando y que los medios de producción cada vez están en menos manos. Es la deslocalización, la globalización y de algo, tan poco conocido como olvidado, como es la financiarización, esencia todo ello del modelo neoliberal por el que, de hecho, estamos apostando.

 

¿Para quién la autodeterminación y la independencia y a quién beneficia? Menos referéndums y menos urnas y más reivindicaciones y más movilizaciones sociales y laborales, esto sí es seguro que no será bien visto ni por el Gobierno del Reino de España ni por el de Cataluña. Todo apunta a una lucha y enfrentamiento de intereses, pero no de clase, sino de las respectivas burguesías. 

 

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