Trump y Merkel escenifican el comienzo de una fría relación

- El presidente pide más dinero a los aliados de la OTAN

- Trump aseguró que apoyará a OTAN y Merkel se comprometió a aportar a la alianza el 2% del PIB

- El encuentro reflejó sus profundas discrepancias en materia de inmigración

Los dos líderes mundiales se encontraron por primera vez frente a frente. La primera visita de Angela Merkel a Donald Trump dio muestra de su antagonismo tanto personal como político. La canciller alemana desplegó su pragmatismo, mientras que el presidente de Estados Unidos echó mano de su estilo propio. La sintonía entre ambos hubo que leerla entrelíneas.

"Es mucho mejor hablar el uno con el otro que el uno contra el otro", advirtió Merkel al comienzo de la rueda de prensa conjunta ofrecida en la Casa Blanca. Trump atendió al consejo y no repitió los ataques lanzados en el pasado contra ella.

Trump y Merkel trataron de encontrar puntos en común sin profundizar en sus diferencias

Ambos escenificaron el principio de una relación marcada por las diferencias y la frialdad. No hubo apretón de manos en el pase fotográfico en el Despacho Oval. Merkel lo pidió, Trump ni la miró. Pero acabada la comparecencia conjunta, se produjo este clásico momento protocolario. Fue la señal de que en esta primera visita de la canciller alemana a Washington, los dos líderes trataron de encontrar puntos en común y dejar de lado los temas más espinosos que les separan.

Entre bambalinas, conversaron sobre economía, inmigración, la guerra de Siria, el conflicto de Ucrania, la OTAN, y las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea, según confirmaron los asesores de Trump. Merkel acudió acompañada por dirigentes de grandes compañías como BMW y Siemens. En una situación sin precedentes, Trump sentó en la reunión a su hija Ivanka al lado de la canciller.

Su comparecencia pública posterior puso en evidencia que, por el momento, todos esos temas están sobre la mesa preparados para futuras conversaciones. La sorpresiva irrupción de Trump en el Despacho Oval posicionó a la canciller alemana como la última líder del mundo libre. Las políticas aislacionistas del presidente de Estados Unidos se enfrentan ahora al enfoque multilateral que defiende Merkel, que mantenía una buena sintonía personal con Barack Obama

Trump con la OTAN

El nuevo presidente de Estados Unidos defiende el 'América primero' en economía, defensa y en su relación con el mundo. A pesar de haber mantenido esta posición en todo momento, Trump aseguró ayer que esta idea de "aislamiento" que se le atribuye procede de "noticias falsas". Así contestó a una periodista alemana que le preguntó sobre el peligro que esta posición puede acarrear para Estados Unidos y para la Unión Europea.

El presidente de Estados Unidos pidió a los países aliados de la OTAN un aumento de su aportación presupuestaria

El gesto más destacado del encuentro fue el compromiso de Trump de mantener su apoyo a la OTAN, lo que supone un cambio de posición con lo que aseguró en campaña. El ofrecimiento vino con una condición, que Alemania y los países aliados aumenten las aportaciones a la alianza.

La canciller alemana contestó que su país mantiene el compromiso que adoptó en la cumbre de la OTAN celebrada en Gales de elevar el gasto militar hasta el 2% del PIB en 2020. En materia económica ofreció a Trump reabrir la negociación entre la Unión Europea y EEUU sobre el acuerdo comercial TTIP. Un proyecto que emprendió de forma conjunta con Obama, pero que fracasó por la fuerte oposición europea.

La economía en primer lugar

“No soy aislacionista, pero entiendo que el libre comercio debe ser un comercio justo. Hemos sido tratados muy, muy injustamente durante mucho tiempo, y ha llegado la hora de que esto acabe”, aprovechó para reivindicar el presidente de Estados Unidos y arremeter contra el Tratado de Libre Comercio. “Siempre hay diferencias, pero la tarea de un político es avanzar y hallar puntos de encuentro buenos para los dos. Hay que ser justos unos con otros”, dijo Merkel

Los intereses económicos entre ambas potencias marcarán el inicio de sus negociaciones

Estados Unidos es el primer inversor en Alemania, el doble que el Reino Unido y tres veces más que Francia, y su tercer socio comercial detrás de China y Francia, según Foreign Affairs. A falta de sintonía personal, el encuentro de ayer hace prever que los contactos entre ambos países comiencen por la economía. Trump alabó el sistema de formación profesional alemán y Merkel puso a su disposición a los expertos que lo hacen posible.

Los dos líderes se felicitaron y comprometieron a continuar con su colaboración en la lucha contra el terrorismo y la misión militar en Afganistán. Lo mismo hicieron con su adhesión mutua al proceso de Minsk para encontrar una solución al conflicto en Ucrania entre las fuerzas gubernamentales bajo mando de Kiev y los separatistas prorrusos. Ninguno de los dos mencionó sus respectivas relaciones con el presidente ruso, Vladimir Putin. Merkel parte con una larga experiencia de negociación con Putin. Trump es un presidente salpicado por la injerencia de Rusia en las elecciones en su favor. Todavía es una incógnita cómo influirá esto es sus futuras relaciones.

Las inmigración

Hasta ahí la conciliación. Las frases pronunciadas por uno y otro destilaron tiranteces. "La inmigración es un privilegio, no un derecho. Los ciudadanos del país van siempre primero", declaró Trump ante la líder que abrazó la llegada de los refugiados en el verano de 2016. Tras la avalancha y las críticas, la canciller alemana tuvo que retractarse. Su decisión inicial amenaza ahora con hacerle perder las elecciones del próximo otoño y alentar la crecida de la ultraderecha alemana. 

Trump utilizó las escuchar de la NSA a Merkel para zafarse de sus acusaciones a Obama de espiarle

Sus palabras sonaron ayer más fuertes. La canciller alemana abogó por regular la inmigración ilegal y aumentar el control de las fronteras. "Hay que frenar a las redes de inmigración ilegal", reclamó. Pero también reivindicó la libertad de movimiento de la Unión Europea y la importancia de darle a los refugiados una oportunidad para seguir adelante.

En el capítulo de política interna, Trump intentó utilizar a Merkel para zafarse de una pregunta de un periodista alemán sobre sus acusación a Obama de haber ordenado espiar la Torre Trump durante la campaña. "Parece que al menos tenemos algo en común", le espetó el mandatario, al referirse a las escuchas realizadas por la NSA al móvil de la canciller alemana. Merkel le dirigió una mirada de desaprobación. La canciller alemana arregló aquello con Obama. Por el momento, a Trump, no le acepta una broma.

Foto. Angela Merkel y Donald Trump durante la rueda de prensa en la Casa Blanca. REUTERS/Jim Bourg

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