Orgía presupuestaria

Sin pudor alguno, Sánchez e Iglesias han presentado unos Presupuestos totalmente irreales y en los que la previsión de ingresos es imposible de cumplir debido a que la economía está en clara contracción

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero

 

Ya entrado el otoño, al mismo tiempo que los municipios españoles estrenan sus mejores galas llenando de luz y color las calles para que los agradecidos ciudadanos sientan la proximidad de las festividades navideñas, los políticos de diferentes pelajes trabajan para elaborar las normas más importantes de las instituciones que regentan. Me refiero a los presupuestos generales, ya sean estatales, autonómicos o municipales. Unos incunables que nunca se cumplen y por los que nadie responde a posteriori.

 

Asemejando las épocas de apareamiento animal, los políticos comienzan una actividad de cortejo mutuo donde desarrollan una destreza espectacular para asegurar su estatus privilegiado que no se vislumbra en ninguna otra época del año. Este acontecimiento es especialmente vistoso en los lugares donde no existe mayoría absoluta por parte de uno de los clanes. No es de extrañar, ya que se están jugando el futuro próximo tanto personal como de la “familia”, a costa de manejar los dineros públicos a su antojo y conveniencia.

Una vez finalizado el proceso dónde han repartido el pastel y se han asegurado su estatus privilegiado a base de mantener los servicios públicos politizados incrementando los gastos a costa de los sufridos bolsillos de los contribuyentes y previendo unos ingresos sin fundamento que nunca se cumplen, continúan con la imprescindible fase de “maquillaje” para ocultar los desmanes anunciando a bombo y platillo las “medidas estrella” con las que pretenden ganarse el favor de los ciudadanos, y por ende su voto, para seguir viviendo del erario público como buenos políticos de profesión perenne.   

En el acto final, los portavoces de las familias, sin excepción, siempre acaban esbozando la misma frase: “Son los Presupuestos más Sociales de la Historia”.

La previsión de gastos se quedará corta por el encarecimiento de la energía, los intereses de la deuda y el aumento de las prestaciones por desempleo y pensiones

En el ámbito estatal, Sánchez e Iglesias no han sentido ningún pudor en presentar unos Presupuestos Generales del Estado totalmente irreales (al igual que sus predecesores), en los que la previsión de ingresos es imposible de cumplir debido a que la economía está en clara contracción y cuya previsión de gastos se quedará corta por el encarecimiento de la energía, los intereses de la deuda y al aumento de las prestaciones por desempleo y las pensiones. Unos presupuestos que tienen como principal objetivo mantener el poder y fomentar la industria política, pero maquillados con una batería de “medidas de choque social” que apenas suponen el 0,1% del presupuesto, pero que son las que sirven para que la opinión pública y los ciudadanos vean los árboles y no puedan ver el bosque.

Un actor sumido en el ostracismo, como es el impuesto de Actos Jurídicos Documentados, ha sido el protagonista del último despropósito del Gobierno de Sánchez, quién, en lugar de promover la desaparición de un impuesto injusto e inmoral, lanza un Decreto para que el impuesto “lo paguen los bancos” en lugar del usuario de hipotecas.

El fin del Decreto es hacer parecer que cambian las cosas para que nada cambie con ese maquillaje antes mencionado, ya que los bancos no perderán beneficios porque lo repercutirán a los consumidores al existir un régimen de oligopolio, y las autonomías seguirán ingresando el impuesto saqueador para que la industria política pueda seguir ordeñando a los ciudadanos.

Algo parecido ocurre en las autonomías, y un ejemplo de ello son los presupuestos presentados por Garrido en la Comunidad de Madrid. En ellos, destaca especialmente el descarado e injustificado aumento del gasto de personal, así como el escandaloso y exponencial crecimiento del gasto destinado a fundaciones del ente y consorcios. Con todo ello, el partido en el poder pretende recolocar a miles de correligionarios que han quedado fuera de sus cargos tras la moción de censura que cambió al inquilino de La Moncloa, y de paso asegurar los existentes.

Paralelamente, Garrido, emulando a Sánchez, presenta una previsión de ingresos irreal, basándose en el cuadro macroeconómico usado por Sánchez, ese mismo que su jefe Casado ha tachado de inviable como oposición y que parece ser de su agrado en el ente que gobiernan.

Garrido (mi compañero Aguado debería obligarle) tiene una buena ocasión para eliminar el impuesto de Actos Jurídicos Documentados en los presupuestos de la Comunidad de Madrid, que es lo que el propio Casado ha prometido hacer. Sin embargo, nada de esto ocurrirá, porque no van a renunciar a lo que su compañera de partido, Aguirre, tachaba de “mamandurrias” y que ella fue campeona en mantener.

Esta incoherencia e hipocresía demuestra que para clase política no existe otro criterio en la confección de los presupuestos que la del beneficio propio. El papel lo soporta todo, y las cifras, para ellos, es lo de menos. No importa de dónde salga el dinero, y si falta emiten más deuda o se suben o crean nuevas figuras impositivas. Para ellos sólo importa mantener sus privilegios y los de la industria política a la que representan. En resumen, seguir disfrutando de la orgía presupuestaria, cada vez más social.

PD: Hoy les dedico el tema “Self Control” de Laura Branigan

Foto: EFE

https://www.vozpopuli.com/opinion/Orgia-presupuestaria_0_1191182291.html

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