La productividad del trabajo en España: crecimiento contracíclico, estancamiento secular

 

A raíz de la reciente publicación del informe OCDE Compendium of Productivity Indicators 2019, distintos académicos han lamentado que España haya sido, a tenor de los datos aportados en dicho informe, la economía de la OCDE que más empleo neto ha destruido en industrias de alta productividad en el período 2010-2017. Este hecho, unido a la creación neta de empleo que ha tenido lugar en las industrias españolas de baja productividad, ha sido interpretado como una muestra inequívoca de la debilidad de la productividad en nuestro país.

 

En este breve artículo trataremos de evidenciar la insuficiencia de esta visión, basada en la relevancia de los niveles de productividad, para explicar el mediocre comportamiento de la productividad del trabajo en la economía española. Con dicho fin, adoptando un enfoque basado en la estructura productiva, analizaremos las fuentes industriales de los incrementos de productividad a través de un método que permite descomponer el crecimiento de la productividad agregada en las contribuciones de las diferentes industrias de la economía.

 

De acuerdo con la fórmula propuesta por Nordhaus (2001)[i], el crecimiento real de la productividad del trabajo, definida aquí como el valor añadido generado por hora trabajada, puede descomponerse de la siguiente manera:

 

Formula

 

donde Δln(LPt) es el crecimiento real en logaritmos de la productividad del trabajo en el conjunto de la economía en el año t, Δln(LPit) es el crecimiento real en logaritmos de la productividad del trabajo en la industria i en el año t, Δln(Hit) es el crecimiento en logaritmos de las horas trabajadas en la industria i en el año t, w(it-1) es la participación de la industria i sobre el producto nominal agregado en el año t-1, wi0 es la participación de la industria i sobre el producto nominal agregado en el primer año de estudio y h(it-1) es la participación de la industria i sobre el empleo total en horas trabajadas en el año t-1.

 

Como evidencia esta fórmula, el crecimiento de la productividad del trabajo en el conjunto de la economía se descompone, así, en contribuciones industriales caracterizadas por tres términos o efectos. El primer término se corresponde con el efecto within, que mide el crecimiento de la productividad imputable a factores distintos a los cambios composicionales que tienen lugar en el empleo y en el producto nominal. El segundo término es el efecto Baumol y estima el impacto que el cambio composicional en el producto nominal que ha tenido lugar desde el primer año de estudio despliega sobre el crecimiento de la productividad. Este efecto es positivo (negativo) si las industrias de la economía con incrementos de productividad superiores a la media han ganado (perdido) participación sobre el producto nominal con respecto al año base. Finalmente, el último término se corresponde con el efecto Denison, que evalúa el impacto de que en la economía tenga lugar un cambio composicional en el empleo entre industrias con niveles de productividad nominal dispares. El efecto Denison es positivo (negativo) si las industrias con niveles de productividad nominal superiores a la media ganan (pierden) participación sobre el empleo.

 

Como se puede observar en la Tabla 1[ii], España ha presentado un crecimiento muy modesto en su productividad en 1996-2016. A lo largo de estas tres décadas, la productividad del trabajo en la economía española evidencia un marcado carácter contracíclico: su crecimiento se estanca durante las fases expansivas (1996-2007 y 2014-2016), mientras que, por el contrario, se acelera en el período recesivo (2008-2013). La mediocre evolución de la productividad en España durante los ciclos expansivos explica sus pobres resultados comparados con los de otras economías desarrolladas (exceptuando a Italia, que presenta también un crecimiento muy pobre de la productividad). Con todo, tras la Gran Recesión, la notable desaceleración de la productividad que ha tenido lugar en distintas economías desarrolladas ha reducido el gap en el crecimiento de la productividad entre estos países y España en la última fase expansiva.

 

Tabla1

 

Si analizamos la contribución de los diferentes efectos al crecimiento de la productividad (Tabla 2), podemos ver que es el efecto within el que explica las diferentes tasas de crecimiento de la productividad en los países analizados, así como también el carácter contracíclico de la productividad en España. El cambio composicional acumulado en el producto nominal entre industrias con diferentes tasas de crecimiento de la productividad (efecto Baumol) y el cambio composicional en el empleo entre industrias con distintos niveles de productividad nominal (efecto Denison) impactan de manera moderada en los diferentes períodos.

 

En lo que respecta al efecto Denison, observamos que este ha sido positivo en España en todas las fases analizadas. Al contrario de lo que afirma el informe OCDE Compendium of Productivity Indicators 2019, en España ha tenido lugar también en el período posterior a la crisis económica un cambio composicional del empleo favorable a las industrias con niveles de productividad superiores a la media[iii]. No obstante, la pequeña magnitud que adopta el efecto Denison nos conduce a concluir que resulta inapropiado intentar explicar el comportamiento de la productividad en España a partir de la contraposición entre las industrias con altos niveles de productividad y las industrias con bajos niveles de productividad. Si queremos entender la evolución de la productividad en la economía española, hemos de poner el foco en el efecto within, que como hemos dicho es el efecto que condiciona fundamentalmente los resultados de productividad en los distintos países.

 

Tabla2

 

El análisis de las contribuciones de diferentes grupos industriales[iv] al efecto within (Tabla 3) evidencia que el gap que presenta la economía española en su contribución within en 1996-2016 con respecto a otros países como Francia, Alemania o EE.UU. se explica principalmente por la débil contribución del sector manufacturero y de sus servicios progresivos, aunque también resulta relevante la notable contribución negativa de los servicios estacionarios y la industria de la construcción. Mientras que en estos tres países la manufactura y los servicios progresivos evitan el estancamiento en la productividad agregada al que conducirían los servicios progresivos y la construcción, en España la debilidad de la manufactura y de los servicios progresivos da lugar a un estancamiento de la productividad durante las fases expansivas que se ve amplificado por la contribución negativa de los servicios estacionarios y la construcción. Esta contribución negativa en el grupo de industrias formado por los servicios estacionarios y la construcción se explica fundamentalmente por el papel de la construcción, los servicios inmobiliarios e intermedios a empresas y la hostelería (Tabla 4). Asimismo, aunque la contribución de la manufactura y los servicios progresivos en España ha sido similar en las dos fases expansivas estudiadas (1996-2007 y 2014-2016), la desaceleración sufrida por la contribución within de estas industrias en Francia, Alemania y EE.UU. durante el último período expansivo ha provocado que el sustancial gap existente entre la contribución within total en España y la que presentaban estos tres países en 1996-2007 se haya erosionado en 2014-2016.

 

Tabla3.png

 

Por otro lado, ante la estabilidad en la contribución within del sector manufacturero y de los servicios progresivos, los resultados de la Tabla 3 señalan con claridad que el carácter contracíclico de la productividad en la economía española se vincula a los servicios estacionarios y a la industria de la construcción. Este grupo de industrias aceleró su contribución within en 1,8 puntos porcentuales en 2008-2013 con respecto a 1996-2007, mientras que desaceleró su contribución en -1,6 puntos en 2014-2016 con respecto a 2008-2013. Dentro de este grupo de industrias (Tabla 4), es la construcción la que fundamenta en mayor medida el carácter contracíclico de la productividad a nivel agregado, impulsando su contribución en 1,1 puntos en 2008-2013 con respecto a 1996-2007 y deteriorándola en -0,9 puntos en 2014-2016 con respecto a 2008-2013. No obstante, los servicios inmobiliarios e intermedios a empresas y la hostelería también explican en parte esa evolución contracíclica.

 

Tabla4

 

El papel crucial de la construcción en el crecimiento contracíclico de la productividad agregada en la economía española no solo se explica por la enorme volatilidad en el incremento de su producción (Gráfico 1), sino también por el hecho de que esta industria presenta un coeficiente de Okun sustancialmente negativo, esto es, una elasticidad de la productividad con respecto a la producción significativamente inferior a cero. Ante la existencia de un coeficiente de Okun negativo, la volatilidad en el crecimiento del output da lugar a un crecimiento de la productividad y a un efecto within también volátiles.

 

Grafico1

En síntesis, tanto el estancamiento de la productividad en la economía española en las fases expansivas como el gap en el crecimiento de la productividad con respecto a otros países se explican principalmente por la debilidad crónica del sector manufacturero y de los servicios progresivos. No obstante, la notable contribución negativa de la construcción, los servicios inmobiliarios e intermedios a empresas y la hostelería agravan sensiblemente este problema. Asimismo, la combinación de un coeficiente de Okun negativo en la construcción (y en otros servicios estacionarios) y un incremento volátil de su producción induce un crecimiento de la productividad a nivel agregado de carácter contracíclico. Por tanto, si bien el problema del estancamiento y del gap con respecto a otros países encuentra su causa en un mediocre comportamiento de la productividad extendido de manera generalizada por diferentes grupos de industrias, el crecimiento contracíclico, por el contrario, se explica por el papel desempeñado por unas pocas industrias estacionarias en la economía.

 

El estancamiento de la productividad del trabajo en las fases expansivas supone, en definitiva, un serio desafío para el crecimiento económico a largo plazo en nuestro país, pues, como expresó de manera célebre Paul Krugman, “la productividad no lo es todo, pero en el largo plazo lo es casi todo”.

 

 

 

[i] Nordhaus, W., “Alternative Methods for Measuring Productivity Growth,” NBER Working Paper 8095, 2001.

 

[ii] Los datos aportados en este artículo sobre la economía francesa no incluyen el año 2016, de manera que para Francia los resultados reportados comprenden los períodos 1996-2015, 1996-2007, 2008-2013 y 2014-2015.

 

[iii] Esta discrepancia entre nuestros resultados y los del informe de la OCDE se debe a que la OCDE identifica como industrias con niveles de productividad superiores a la media a aquellas  que tuviesen niveles de productividad superiores a la media en el año 2010. Nosotros, en cambio, actualizamos cada año esa identificación para estimar el efecto Denison, capturando así cómo van variando los niveles relativos de productividad nominal de cada industria a lo largo del tiempo.

 

[iv] En este artículo consideramos como servicios progresivos (aquellos con notables ganancias de productividad) al comercio, el transporte y el almacenaje, la información y la comunicación y las finanzas. Por el contrario, clasificamos como servicios estacionarios (aquellos con un crecimiento moderado o incluso negativo de la productividad) a la hostelería, los servicios inmobiliarios e intermedios a empresas, los servicios de no mercado y otros servicios personales.

Adrián Rial. Investigador del ICEI (UCM) Twitter: @AdrianRialQ

https://paradojadekaldor.com/2019/05/27/la-productividad-del-trabajo-en-espana-crecimiento-contraciclico-estancamiento-secular/

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