La mano que mece la cuna de RTVE. Manolo Saco

 

Público

 

El periodista Luis Fernández se va de la presidencia de RTVE. Presenta su dimisión empujado por las circunstancias, tras la espina clavada por la nueva modalidad de financiación de la radiotelevisión pública sin anuncios publicitarios, adoptada en contra de su parecer. El periodista que ha devuelto la dignidad al ente público (lo de ente le va que ni pintado), con una radio y televisión plurales que tenían como referente la independencia de la BBC británica, ha tenido que hacer las maletas por causas ajenas a la profesión periodística.

 

Para la nueva etapa se ha elegido savia nueva, al octogenario Alberto Oliart, cuyo contacto con la prensa ha sido hasta ahora el de tertuliano en la Cadena Ser y la lectura diaria de los periódicos en su mesa camilla.

 

Las crónicas dicen que es un candidato de consenso entre PP y PSOE, pero lo que callan es que en el consenso también ha participado PRISA. Era un secreto a voces que Juan Luis Cebrián había exigido a Zapatero un hombre “de su confianza” a cambio de la paz social con sus medios.

 

Oliart tiene 81 años, y un fantástico futuro por detrás. Fue compañero de consejo de ministros del hoy presidente de Sogecable (el agujero negro de la editora del diario El País), Rodolfo Martín Villa, en el gobierno pre-constitucional de julio de 1977, ¡y es nuestra esperanza para el desarrollo de una televisión moderna y plural!

 

Así que todo queda en casa. Cebrián tiene su hombre de confianza en el ente público. Rajoy tiene su hombre de confianza en un hombre de derechas de toda la vida. Y Zapatero tiene asegurada la paz ante la artillería del grupo PRISA.

 

Y yo tengo motivos (personales) para pensar que nos la han metido doblada.

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