Un colectivo de ciudadanos se moviliza ante el silencio de los líderes urbanos

«Se hace todo a traición y nadie dice ni pío», se critica desde Ciudadanos contra el Catastrazo

 

LNE

 

Indignación. Ése es el sentimiento compartido por el grupo de personas -muchas de ellas vinculadas a organizaciones sindicales, sociales y políticas de la ciudad- que han decidido poner en marcha el colectivo Ciudadanos contra el Catastrazo. Su acto de presentación pública tendrá lugar el próximo jueves, a las 20.00 horas, en la plaza Mayor.

 

El colectivo quiere que los gijoneses se presenten esa tarde ante la Casa Consistorial armados de cacerolas para convertir en ruido su malestar por un incremento catastral que llega en un momento de dura crisis económica. «En un momento de crisis tremenda donde las hipotecas no dejan de subir y crece el desempleo nos vienen con una subida del 10% anual que supone más del 100% en los próximos años», critica Alonso Gallardo, portavoz del colectivo, para quien es igual de sangrante que la decisión del Ministerio de Hacienda haya sido asumida por un Ayuntamiento gobernado por partidos de izquierda y sin una oposición contundente del movimiento vecinal de la ciudad.


«El movimiento vecinal de la zona rural si está protestando, pero en la zona urbana no se dice ni pío», critica el portavoz de Ciudadanos contra el Catastrazo, que hace especial incidencia en el silencio de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV). La actualización catastral que está teniendo lugar afecta a más de 200.000 contribuyentes y supone, como media, que se dupliquen los valores de las viviendas. Esos nuevos valores tienen una repercusión directa en los impuestos, fundamentalmente el IBI, pero también en el IRPF, la plusvalía o el impuesto de sucesiones. Ahora mismo los gijoneses tienen la oportunidad de hacer una reclamación sobre sus datos. Las cuantías se marcaron en una ponencia de valores que salió a información pública en verano y sólo tuvo dos alegaciones. «Lo han hecho todo a traición, a la chita callando y sin tiempo. Y todo en un tema complejo. La actitud del Ayuntamiento es de juzgado de guardia», mantiene Gallardo.

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