Asturias invoca las grandes reconversiones como hecho diferencial para pedir más fondos

Los despropósitos de la política social y económica del Gobierno de Asturias 


Asturbulla

La incoherencia del Gobierno de Asturias y de la política que ha llevado hasta ahora se repite, de nuevo, en las peticiones que el Presidente Areces llevó a la Moncloa.

Los fondos recibidos por las reconversiones de los años 80 y 90 se fueron en infraestructuras que no generaron empleo y, además, cuantiosos recursos se fueron y se van ahora en lo mismo, en mega proyectos sin rentabilidad conocida pero que tendremos que financiar no se sabe cómo, pero que después habrá que ir amortizando como se pueda. Cientos de millones de euros en construir lo que sea porque el negocio está en la propia construcción, lo que se haga o no después poco importa.

Y para qué hablar de prioridades, de rentabilidad social, de creación de empleo, de infraestructuras no faraónicas y de elaborar un tegido para la pequeña y mediana empresa que genere valor añadido.

El Gobierno ha ido a Madrid a pedir más dinero y más fondos para las grandes empresas que no generan puestos de trabajo, arruinan la región, el medio ambiente, agotan los recursos y la endeudan. El Gobierno, en este viaje, no ha representado ni ha tenido en cuenta las necesidades de los ciudadanos, y para colmo, cuando el propio Gobierno es el que lidera el proceso de cierre de los astilleros, los pone como motivo y excusa para pedir compensaciones por su cierre. 

 

LNE. Juan A. ARDURA

Areces plantea compensaciones por la pérdida de un 30 por ciento de los empleos en los sectores siderúrgico, minero, naval y agrario de la región en los años 80 y 90

 Asturias pretende hacer valer el impacto de las grandes reconversiones económicas de los años ochenta y noventa como principal hecho diferencial en la negociación sobre la reforma del sistema de financiación autonómico. El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, trasladó ese planteamiento a José Luis Rodríguez Zapatero en la reunión mantenida el pasado martes en el palacio de la Moncloa. Areces expuso a Zapatero que las reconversiones en los sectores siderúrgico, minero, naval y agrario, que sacudieron Asturias en las dos últimas décadas del siglo XX, provocaron la pérdida del 30 por ciento de los empleos de la región, con el consiguiente coste social y laboral.

Según fuentes del Principado, Zapatero reconoció la virulencia de las crisis asturianas durante la entrevista con Areces, que se prolongó por espacio de dos horas y media y en la que también estuvo presente el presidente extremeño. Un asentimiento que no pasó a una declaración de intenciones más detallada, posición que sí adoptó Zapatero cuando el presidente asturiano le planteó la necesidad de aumentar la ponderación del envejecimiento de la población en el nuevo modelo y también el de la dispersión geográfica, como factores que encarecen de manera muy relevante la prestación de los servicios básicos en Asturias. El Principado aspira a que se aumente el peso de esa variable, ya que el gasto sanitario y de los servicios sociales es más elevado en la población de más 65 años y más de 75 años, respectivamente.

El presidente asturiano también reclamó que la ley de Dependencia se incorpore al futuro sistema de financiación autonómica y que el fondo de nivelación, que garantice una prestación de calidad similar de los servicios básicos como la sanidad, la educación y asuntos sociales, «sea lo más alto posible». Una pretensión que choca con las intenciones de las autonomías «más dinámicas» o ricas, como Cataluña. Mientras el Gobierno es partidario de situar ese fondo en el 75 o el 80 por ciento, Cataluña quiere reducirlo al 60 o 65 por ciento porque la cantidad restante, hasta completar el total, se adjudicará a cada comunidad según su capacidad para generar ingresos, con lo que el Estado pierde margen de maniobra.

 

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