El Musel perderá cinco millones de toneladas por el parón del horno de Arcelor

La caída del embarque de siderúrgicos se une al descenso de la importación de materias primas

Lne. foto: ángel gonzález

 

 

La paralización de uno de los dos hornos altos de Arcelor-Mittal en Gijón producirá un descenso en el movimiento de mercancías por El Musel de unos cinco millones de toneladas en 2009, según estimaciones de expertos siderúrgicos y portuarios. De materializarse esa caída y si no se producen incrementos de otros tráficos que la compensen, El Musel acabará el año con unas cifras similares a las de 1998, año en el que se movieron por el puerto poco más de 15 millones de toneladas. Desde hace una década el puerto gijonés nunca acabó el año con menos de 18 millones de toneladas. Será el segundo año de descenso. En 2008 El Musel ya perdió 1,4 millones de toneladas respecto a 2007 y quedó por debajo de los 20 millones. 

 
La fuerte dependencia de El Musel de la actividad de Arcelor-Mittal se refleja en el hecho de que aproximadamente la mitad de la mercancía que se mueve en el puerto gijonés tiene su origen o destino en la multinacional del acero.

Especial importancia tiene la descarga de mineral de hierro, carbón y otros ingredientes -como la dunita- que se emplean en la elaboración del acero. En 2007 se descargaron 9,9 millones de toneladas de estos materiales en la terminal de graneles sólidos EBHI, con destino a la siderúrgica. Ese año todo el tráfico portuario fue de 20,78 millones de toneladas.

Cada horno alto puede producir al año unos 2,2 millones de toneladas de arrabio. Cada tonelada de arrabio consume a su vez 1,38 toneladas de mineral de hierro, entre 0,48 y 0,70 toneladas de carbón (en función de la proporción de coque que se emplee) y 0,90 toneladas de fundentes de los que un 40% se importan por El Musel. De ahí salen los aproximadamente 5 millones de toneladas de mineral que consume al año cada horno siderúrgico. Arcelor ha anunciado la parada de uno de sus dos hornos de Gijón en mayo, aunque desde principios de año ambos están funcionando ya por debajo del 70% de su capacidad.

El descenso en la descarga de graneles no será el único contratiempo para El Musel por la crisis de Arcelor. También están menguando los embarques de productos siderúrgicos, en especial los producidos en Avilés en la línea de semicontinuo. El movimiento de contenedores es otro de los apartados que se están resintiendo por la crisis siderúrgica, ya que Arcelor emplea contenedores para el transporte del alambrón fabricado en Gijón, que se usa como componente de los neumáticos de automóviles.

El descenso de los tráficos aportados por el principal cliente del puerto gijonés llega en un mal momento para la Autoridad Portuaria, inmersa en pleno proceso de ampliación de El Musel y buscando recursos económicos para hacer frente al sobrecoste de 251 millones de euros (con IVA) que pactó con la unión temporal de empresas Dique Torres (liderada por el grupo ACS), que ejecuta la obra.

La UE previsiblemente denegará las subvenciones adicionales que solicitó El Musel para cubrir los sobrecostes. El presidente de la Autoridad Portuaria, Fernando Menéndez Rexach, anunció en una entrevista a este diario que «es cierto que este año caerán los tráficos, pero ya hemos puesto en marcha un plan de contención del gasto para acabar el año con beneficios y hacer frente a los compromisos económicos».

Además de la pérdida de tráficos por la crisis de Arcelor, la obra de la planta de biodiésel que se iba a construir en el muelle de La Osa está paralizada y otros tráficos como el del cemento y los graneles líquidos también están a medio gas. En el primer trimestre del año no se ha descargado ni una tonelada de cereal. Todo supondrá una merma de ingresos para El Musel.

El plan director del puerto de Gijón, con el que se justificó la ampliación del puerto de El Musel, auguraba un incremento en los tráficos que, año tras año, nunca se llegaron a cumplir. Para 2010 el citado plan preveía un movimiento de entre 27,20 y 31,39 millones de toneladas. Todo apunta a que 2009 acabará con una cifra bastante alejada de la previsión para el próximo año.

La última crisis de Arcelor se produjo en 2003, cuando redujo en un 20% su producción por el descenso de los precios del acero en el mercado internacional.

La terminal de graneles sólidos, EBHISA, es la instalación más afectada por la crisis de Arcelor. Ayer sólo se descargaba un barco y una de las tres grúas de la terminal estaba parada, como muestra la imagen. En primer término, la popa del «Great Challenger», el buque en reparación en el muelle Norte tras el accidente en la EBHI del pasado 31 de marzo.

 

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