La consulta al pueblo

¿Cómo pedirán ideas sobre un PGOU que el Ayuntamiento considera cerrado de antemano? 

 Lne

 

Ahora que se avecina la nueva tramitación del PGOU anulado, nos surgen preguntas sobre cómo arbitrará el Ayuntamiento la consulta previa a los ciudadanos a la que obliga la ley del Suelo del Principado. En condiciones normales, antes de que se ponga en marcha la redacción de un Plan General, las municipalidades han de pedir la opinión del pueblo soberano, que ha de decir cómo quiere que su ciudad sea configurada mediante la futura ordenación urbanística. 



Pero, claro, en Gijón ya tenemos un PGOU sobre el que, aunque anulado, el Ayuntamiento dice que modificará muy poco, o nada, de su fondo. Por tanto, nos intriga esa consulta inicial, si es que se produce, aunque si no se verificase ya tendríamos a la municipalidad incurriendo en una posible primera irregularidad en dicha tramitación.



En consecuencia, partimos de dos paradojas. Una, que el Ayuntamiento pida ideas a los ciudadanos sobre un documento cerrado de antemano. Y dos, que por ese motivo no las pida y pise así el primer charco. 



No obstante, a decir verdad, algo tan chusco como esto se había dado ya en el último trimestre de 2003, cuando arranca el trámite del PGOU ahora anulado. Recuérdese que, pese a no disponer el Ayuntamiento oficialmente del documento, ya corrían por todo el concejo fotocopias de planos y fichas urbanísticas. 



Entonces, el Consistorio abrió el período de esa consulta ciudadana inicial, en la que los gijoneses opinaban ya sobre un PGOU redactado. Esta era una contradicción notable, pues se suponía que las ideas de los gijoneses debían ser entregadas al equipo redactor para que iniciara con ellas la confección del PGOU. La situación fue tan delirante que al día siguiente de cerrarse dicha consulta el Ayuntamiento hacía acto de recepción del plan, lo que significaba que, en puridad, había sido redactado en 24 horas. Era uno de los varios vicios de raíz del PGOU, aunque ahora los tribunales han determinado otros para anularlo. 

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