Manipulación sanitaria

Algunos lo presumíamos pero ahora ya ha saltado a la actualidad. El parlamentario europeo Wolfgan Wodarg cree que desde que la OMS cambió la definición de pandemia comenzó el negocio para las farmacéuticas con la gripe A.

Se trata del europarlamentario que ha instado al Consejo de la Comunidad europea a iniciar una investigación que esclarezca, por ejemplo, por qué la Organización Mundial de la Salud cambió, justo con el inicio de la gripe, la definición de pandemia. En ese momento, asegura, comenzó el negocio para las compañías farmacéuticas. Este europarlamentario insiste en que la OMS tiene que hacer algo para que volvamos a confiar en ella y recuerda que la de la gripe es la segunda pandemia falsa que anuncia la organización después de la de gripe aviar.

No hay nada como el miedo para propiciar los buenos negocios, desde los armamentos hasta la seguridad. Y el miedo a enfermar es sustancial. Cuando empezaron las noticias sobre la gripe A, los gobiernos se apresuraron a ordenar vacunaciones masivas aun sin el consenso de las asociaciones médicas y a decretar aislamientos forzosos y prohibiciones de viajar que llevaron a algunos países como México a sufrir cuantiosas pérdidas.

Los Gobiernos competían en comprar vacunas y así han ido pasando los meses hasta que se ha comprobado que la gripe A no es más mortal que la gripe estacional y la gente ha rehusado vacunarse. También se ha sabido que, al igual que la gripe aviar y las vacas locas, todo comienza con una explotación abusiva de criaderos de animales realizados por empresas multinacionales en zonas donde no existe control al efecto.

Los gobiernos intentan salir del gigantesco stock de vacunas que se apresuraron a adquirir pero las multinacionales farmaceúticas no se dan por aludidas. Han hecho pingües beneficios con la credulidad ajena y están encantadas y esperando la siguiente ocasión.

La Organización Mundial de la Salud ha sufrido un grave quebranto en su prestigio. Y no es que tenga mucho. Las hambrunas y las graves enfermedades fruto de la pobreza no son atendidas con la suficiente eficiencia y, de hecho, la OMS se ha convertido en una organización al servicio de los países ricos y, como vemos ahora, de las multinacionales farmaceúticas.

A los gobiernos paganos parece que no les queda más remedio que regalar su abultado inventario de vacunas sin usar a países pobres. Menos mal. Pero a los contribuyentes nos han hecho un flaco servicio.

Rebelión

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