Unión de Asturianos

 

  

El que firma estas líneas no desea otra cosa que hacerle saber al lector una cosa que, quizá, se le escapa habitualmente. Es la siguiente: Asturies tiene alternativas al bipartidismo.

 

Asturies lleva años dominado por un sistema que, a largo plazo, nos ha llevado directamente a la corrupción y el clientelismo. La larga permanencia de un mismo partido en el poder (en Asturies, el PSOE) y la incapacidad de una oposición que no saca sus oposiciones al poder (aquí, el PP) está significando una debilidad de la conciencia cívica de la sociedad, una pérdida de la capacidad social para la regeneración y una pérdida sistemática de libertades e iniciativas por parte de los asturianos.

 

Basta contemplar el éxodo de nuestros jóvenes. Basta acordarse de los proyectos anti-ecológicos y del talante faraónico de las obras públicas y museísticas de nuestro gobierno. Es suficiente con pensar en la política glotocida (literalmente “asesina de lenguas”) contra el asturiano y el eonaviego. Todo el mundo conoce el declive de un país, el país asturiano, en estos años política provinciana, gris, falta de imaginación y carácter. Ecología, Paro, Lengua, Identidad: ninguno de estos problemas nos los puede resolver la gente de la FSA. Más bien, pienso que esa gente, instalada en el Poder, es, ella misma, “el problema”,

 

Soy, por mis convicciones, un nacionalista asturiano y pienso que la alternativa debería venir del lado de una tercera fuerza asturiana, no estatal, que abra brecha en este bipartidismo, el del que forman el PP-PSOE (no mencionaré esa ruina imparable que es IU, indistinguible del PSOE en su política).

 

 Habrá lectores que se sorprendan. ¿Un nacionalismo en Asturies? ¿Existe? Bueno, existe de forma minoritaria y ya lleva años sin representación en la Xunta Xeneral.

 

¿Y quiénes son? ¿Los del “bable”? Bueno, si, son un puñado de grupos que consiguen juntar algunos miles de manifestantes en las calles. Desunidos políticamente, enfrentados en mil peleas internas, disueltos en micropartidos y grupúsculos incapaces de hacer política seria… Así piensan muchos asturianos que, desde luego, quieren mucho a su tierra pero no son nacionalistas asturianos, ni “asturianistas” de ninguna clase. Pero yo quiero decirles ¿están esos ciudadanos en lo correcto?

 

Hasta ahora el público en sentido general, el que vota mayoritariamente a marcas electorales sucursalizadas (PSOE, PP e IU), las de estructura estatal, no ha confiado masivamente en un partido o fuerza con seña “asturiana” cien por cien. Hubo cotas importantes de votos (dentro de las minorías) para fuerzas que decían defender la oficialidad del asturiano o el carácter nacional de Asturies, o ambas cosas a la vez. La dispersión de los grupos “cien por cien asturianos” siempre fue fatal (divide y vencerás). Otra estrategia muy lesiva para el nacionalismo-asturianismo ha sido la política “transversal” o el “entrismo”: hacer creer a los votantes más asturianistas que los partidos de Madrid sucursalizados en Asturies (PSOE-PP_e IU) podrían hacer algo por “nuestras pequeñas cosas”. Los años han demostrado que la conjunción de ambos factores ha supuesto un retroceso notable en esas “pequeñas cosas” que hacen de un país algo grande y lleno de orgullo: conservar el idioma propio, el paisaje propio, los propios hórreos, el puesto de trabajo cerca de casa, en fin, la propia auto-estima. Ser nacionalista asturiano cuando tantas cosas estamos perdiendo, al fin y a la postre, significa luchar por una auto-estima perdida hace largo tiempo.

 

Yo quiero proponer al público de éste medio que eche una ojeada a lo que se dice en tantos y tantos foros, blogs y webs, si es que aún no lo hizo. Tantos años de desunión y de enfrentamiento cainita entre asturianistas, o nacionalistas asturianos parecen llegar a un fin si hay un poco de buena voluntad y un esfuerzo por hacer llegar a la sociedad algo muy simple: que la unión (Xuntanza)  de fuerzas puede servir para regenerar democráticamente un país como el asturiano que todavía guarda muchas señas de identidad propia a pesar de la política colonialista del gobierno de Areces y de sus antecesores. Antes de que las perdamos del todo, creo que los asturianos somos capaces de aprender de estos 30 últimos años de esterilidad y de anemia democrática, creo que somos capaces de reaccionar. Una alternativa “asturiana” (más que asturianista o nacionalista) puede servir para enseñar a la sociedad que la llingua oficial traerá riqueza, a pesar de tantos agoreros: trabajo e inversiones a nivel cultural, editorial, etc., pero ante todo la riqueza del orgullo de contar con un patrimonio intangible, milenario y propio.

 

Lengua propia…Como también es propio, muy propio, un paisaje verde sin generadores eólicos, sin regasificadoras, sin cemento absurdo tapando absurdamente nuestros prados y valles.

 

Como también propio es nuestro pasado, que resistió a legiones romanas, tropas moras, reyes de Castilla, emperadores de Francia o generales asesinos.

 

Ningún “gobiernín” jacobino y manipulador puede, en el fondo, aniquilar nuestro sentimiento asturiano, sentimiento identitario que se alza por encima de otras diferencias ideológicas. Unas diferencias importantes, pero postergables en este momento crítico: un momento de crisis social y de conciencia para todos los asturianos. Estén atentos a los movimientos por la Xuntanza de los asturianos. Sigan con interés el proceso, por favor, pues quizá se trate, ni más ni menos, de una unión de asturianos: una unión que no va en contra de nadie. Solo va a favor de lo que es nuestro, nuestro pequeño país verde y olvidado, nuestro millón largo de asturianos, nuestra identidad milenaria y definida, un pueblo que sólo grita y se revuelve cuando se la ahoga con mala intención.

 

Podemos construir entre todos una alternativa política seria: no somos, simplemente “los del bable”, como antaño refunfuñaban nuestros enemigos. Somos parte del Pueblo, somos la voz de esta Tierra, somos una posible alternativa a sucesivos gobiernos nefastos. Los ciudadanos de Asturies pueden ver, si alcanzamos unión, que en contra de tan interesada ideología centralista, el nacionalismo asturiano (o asturianismo) puede ser la solución, y no el problema de nuestras cosas.

 

Tan simple como una unión (Xuntanza) de asturianos.

 
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