Las pitas de Pepe Ferrero en el Museo de Grandas y las 20.000 piezas deslocalizadas de la Campa de Torres de Francisco Cuesta, nimiedades

Bueno, bueno... Al final, el tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Vaya sorpresa el leer las noticias que han salido últimamente sobre las excavaciones en la Campa Torres y las cerca de 20.000 piezas encontradas detrás de una puerta oculta por un armario. Piezas que están descatolizadas y sin saber nada sobre su entorno arqueológico; con lo que es muy probable que se haya perdido gran parte de la información sobre este yacimiento y, por extensión, sobre ese período histórico de Asturias. Lo grave del caso es que el descubrimiento se realizó hace más de un año, suponiéndose que se informó del hecho a las autoridades pertinentes por parte de los responsables del yacimiento (si esto fue así, es evidente que se ocultó el dato al público). Y que parece ser que hay una serie de piezas fuera de Asturias, en un domicilio privado de Barcelona, con lo que la cosa se agrava más todavía, pudiéndose tildar de expolio a lo sucedido. En fin...

Lo gracioso de esta historia es que el actual director del Museo de Grandas de Salime fue uno de los responsables de esas excavaciones y, como tal, entraba dentro de sus funciones estar enterado de los entresijos que ocurría en su propia «casa» y gestionarla adecuadamente: cosa que, al parecer, no hizo. Las supuestas irregularidades por las que se fulminó de una manera burda, soez y antidemocrática a Pepe el Ferreiro resulta que no son nada en comparación con tamaño atentado al patrimonio arqueológico asturiano. Nimiedades. Ya me pareció raro leer en su día que el actual director del Museo de Grandas se deshiciera de las catalogadas pitas que vivían felizmente en su entorno rural museístico; pero si al final resulta que este hombre tiene algo que ver con lo relatado anteriormente, comprendería perfectamente el dislate de las gallinas por parte del nuevo director: pitas y piezas empiezan ambas con la letra «p», por lo que es probable que el hecho sea parte de una deformación profesional.

Yo, sinceramente, me pregunto por qué se eliminó tan groseramente a Pepe de su puesto y se colocó en su lugar a este individuo... ¿por las supuestas irregularidades detectadas en la gestión del Museo, como decía la consejera de Cultura, y que están sin demostrar? ¡Anda la osa!... ¡pero si el nuevo director puede que sea menos profesional que Pepe!... La respuesta me la barrunto, pero que cada lector saque la suya en consecuencia. Esperaré impaciente a ver cómo acaba todo esto, tras la denuncia presentada ante la fiscalía en los Juzgados de Poniente (en Gijón), por el tema del abandono de las piezas y la desaparición de algunas de ellas.

Finalizando esta carta, leo que el actual director del museo ha sido agredido por un vecino de Grandas, al que el primero vetó democráticamente las compras oficiales en su negocio por apoyar al Ferreiro. Cacicada, señores. A lo del veto de las compras me refiero; porque lo de la agresión, evidentemente, es algo a lo que nunca hay que llegar ya que existen otras formas de poner las cosas (como decía al principio) en su sitio y no descolocarlas con una patada. La plataforma de apoyo a Pepe el Ferreiro se ha desvinculado de semejante «atentado» (y sería de mentes enfermas relacionar la agresión con las actividades de dicha plataforma), cuestión que seguramente aprovecharán tanto la Consejería de Cultura como los politicuchos de turno para denunciar el «ambiente de crispación creado por la plataforma»; y si no, al tiempo, ya veréis. Ellos nunca crispan y siempre tienen razón, claro está. Van a agarrarse a un clavo ardiendo, pero el Ferreiro es mucho Ferreiro, y de clavos sabe un montón.

Concluyo teniendo la completa seguridad de que las descatolizadas pitas del Museo deben estar, ahora mismo, solidarizándose con las descatolizadas piezas de la Campa Torres, a la vez que con algún que otro huevo. Y para terminar, como dice Pepe el Ferreiro: ¡Haxa salú!

Lne.es (cartas)

 

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