El Musel tiene en sus entrañas una gran playa

La polémica en torno la grave pérdida de arena que ha sufrido la playa de San Lorenzo de Gijón aún sigue abierta. Son muchos los ciudadanos que han atribuido el desastre de la playa a las obras de ampliación del puerto de El Musel, y en consecuencia responsabilizan a los promotores, ejecutores y responsables políticos de semejante proyecto de las consecuencias económicas y medioambientales del mismo. Los responsables políticos son conscientes del precio que tendrían que pagar por semejante monstruosidad técnico financiera de confirmarse la relación causa efecto. De ahí que a lo largo de los últimos tres o cuatro años, se hayan registrado varios intentos de poner fin a este controvertido asunto, tratando de desligar por completo la merma del arenal gijonés de las obras de ampliación vecino puerto de El Musel.

En ocasiones, alguno de los “ayatolahs mediáticos” del cotarro gijonés ha recurrido a la descalificación de los ciudadanos que vinculan las obras faraónicas de El Musel con el escarnio material de la playa de Gijón. Los argumentos utilizados, aunque van acompañados de agresividad y de una aparente consistencia científica, no de dejan de ser falacias y ocurrencias de un latente aldeanismo provinciano. O sea, lo falaz elevado a la categoría de credo, basándose en supuestos fenómenos de naturaleza cíclica. A fin de cuentas, se trata de la contribución de simples títeres al servicio de los clanes implicados.

Tampoco han faltado las contradicciones propias de quienes han cambiado de trinchera seducidos probablemente por coyunturas personales más gratificantes. Quizás pretendían aportar una pericia de carácter académico para darle un cierto empaque a la teoría de que no existe relación entre las obras de El Musel y el destrozo de una playa emblemática para Gijón, pero han fracasado. Los temporales del Cantábrico, que fueron especialmente violentos el pasado invierno, terminaron por hacer añicos todas las estrategias destinadas a desactivar lo que para muchos ciudadanos parecía evidente: la merma de arena no es un fenómeno coyuntural y natural, sino que cada día parece más claro que los dragados salvajes realizados frente a la playa han propiciado que la arena que antes era abundante se haya deslizado hacia los socavones producidos en los bancos de arena que fueron irracionalmente saqueados.

La mar, impulsada por vientos de temporal, se precipitó con toda su energía sobre el muro que bordea el arenal, saltó sobre él, e incluso arrastró a alguno a los curiosos que allí se encontraban viendo el sorprendente espectáculo. Las olas causaron graves daños en el paseo marítimo e inundaron algunos locales próximos. Los temporales causaron grandes destrozos en todo el litoral Cantábrico, pero en Gijón rebasaron los límites de lo registrado en los temporales precedentes.

La arena de las playas siempre ha sido el freno y amortiguador del oleaje, pero cuando falta, la mar avanza y arroya sin problemas. Eso es lo que probablemente ha ocurrido en Gijón, aunque los responsables de las extracciones masivas de arena frente a la playa no quieran reconocerlo. Estamos ante un escándalo mayúsculo. Uno más. Millones de metros cúbicos de arena para rellenar un inmenso espigón que aún dará mucho que hablar.

La presente fotografía de la ampliación del Musel a buen seguro que nos ayudará a entender el desastre de mi querida playa de Gijón.

 

Cap. José A. Madiedo Acosta, Ex director general de la Marina Mercante.

http://www.marinacivil.com/index.php/articulo/puertos/el-musel/11130-el-musel-y-su-gran-playa

Top