Podemos ¿seguir así?

 

 

 

Hace unos años Susan George hacía en Gijón el siguiente análisis: “En una década las rentas del capital han pasado del 40 al 60% y las rentas del trabajo se han invertido en el mismo porcentaje y con el paso del tiempo la brecha se está incrementando” . Meses después el economista de uno de los sindicatos con mayor implantación afirmaba “ante esta crisis los sindicatos no tenemos capacidad de maniobra” y el Sr Fidalgo, secretario General del mismo, ahondó todavía más en el entreguismo: “la clase obrera ha sido derrotado y los sindicatos estamos para administrar la derrota”.

 

Este proceder apenas generó contestación y las escasas explosiones sociales solían acabar en el entreguismo o “en la primera panadería.  Paralelamente desde el sistema se iban desprestigiando a las organizaciones sindicales y sociales, reducidas a meros cascarones burocráticos, carentes del músculo necesario para resistir las embestidas del neoliberalismo; un descrédito, intencionado y programado desde los poderosos que lo extendían también a las organizaciones políticas de izquierda al tiempo que difundían la ideología individualista y consumista que iba calando en amplias capas populares.

 

La inacción ante el desastre, unida al cainismo de una izquierda fragmentada, más obsesionada por la intriga que por la defensa de los derechos sociales, hizo que fuera sustituida por nuevos actores: primero fue el 15 M, después vinieron las mareas por la educación, la sanidad, contra los desahucios, posteriormente las marchas de la dignidad del 22 M y finalmente surgió PODEMOS una organización motivo de esperanza para muchos.   

 

La altas expectativas electorales en su inicio y las simpatías generadas hizo creer a más de uno, que PODEMOS era el instrumento para asaltar los cielos y desde ese Olimpo producir el cambio necesario. Craso error, ignoraban la respuesta de los poderes facticos. El éxito inicial pronto desató una feroz campaña de descredito basada en la maledicencia y la calumnia. Pero el efecto más negativo vino de la práctica interna de PODEMOS al centrar casi todos sus esfuerzos en la presencia en las instituciones dejando en segundo lugar la imprescindible rearticulación social que debía estar ligada a las movilizaciones en favor de los derechos sociales y políticos.

 

En la ciudad de Gijón también se generaron muchas esperanzas, centradas en Xixon si puede, unas expectativas frustradas al no ser el grupo más votado para optar a la alcaldía. Lo más grave fue que debido a las desavenencias de la izquierda, el poder municipal quedó en manos de la derecha de FORO que se había significado en el parlamento español votando las leyes más retrógradas y antisociales del PP: la Ley mordaza, la ley Wert, la Reforma laboral, leyes que iban en consonancia con el más puro Neoliberalismo.

 

Desde entonces La realidad de PODEMOS en Gijón no se ha caracterizado por caminar con los dos pies, en un proceso dialectico potenciando el movimiento asociativo y movilizador ligado a la presencia en las instituciones. No se impulsó un proyecto de rearticulación social para avanzar hacia una ciudad justa y sostenible, culta y progresista. No se puso el esfuerzo en construir una sociedad madura capaz de luchar por sus derechos y contra las injusticias. Su reducida presencia en las movilizaciones, salvo para salir en la foto, de causas tan necesarias como la defensa de los servicios públicos, los desahucios, el paro y el deterioro de las condiciones laborales, la defensa del medio ambiente; la escasa participación en la defensa de estado laico, basado en la libertad de conciencia; la falta de nervio en la condena de la guerra, la defensa de la paz y la y el apoyo a los refugiados, todas estas insuficiencias han ido produciendo la desafección y el consiguiente desengaño de mucha gente, antes próxima.  Una situación agravada además por la falta de contundencia con un gobierno municipal carente de proyecto de ciudad, asentado en la inacción frente a los más necesitados y asentado en la filosofía del pasen días y vengan ollas, que además ha recurrido a actos tan retrógrados como quitar la calle a Miguel Hernández, multar a los músicos, y criminalizando desde alguna de sus direcciones a quienes protestaban por la presencia sionista en el Jovellanos en pleno bombardeo de Gaza, y por no hablar de su voto contra el BDS y la moción para acabar con el bloqueo de Gaza.

 

Por todo ello se hace necesario un cambio de rumbo en PODEMOS   y se ha impulsado una candidatura con un proyecto como “Xixon Muevese”, capaz de recuperar la ilusión perdida por muchos. Pero la pregunta necesaria es ¿estos cambios en la sociedad y en la ciudad son posibles con las fuerzas y los recursos humanos de PODEMOS? Está claro que no. Si queremos trabajar por un proyecto social y de ciudad es imprescindible trabajar y potenciar la rearticulación social, aunar fuerzas y tejer redes en lo posible con las organizaciones de la izquierda, impulsar la unidad no solo para rentabilizar el voto sino para trabajar en un proyecto de transformación; hay que estar brazo con brazo con quienes luchan por una sanidad y una educación pública, por un estado laico que garantice la libertad de conciencia, por una sociedad sin violencia con plena igualdad entre hombres y mujeres, por una ciudad saludable donde los derechos laborales estén garantizados, contra los desahucios. Y para conocer las carencias hay que salir de los despachos y visitar los barrios, estar con la gente y defender sus derechos. Para desarrollar la tarea, de una unidad tan necesaria, hay que desterrar los agravios de unos y de otros; hay que acabar con la cultura de la intriga palaciega en el seno de la izquierda. El objetivo central debe ser trabajar por la justicia y los derechos humano, pues está demostrado que es en el trabajo conjunto, en los anhelos comunes y en los pequeños logros donde se va ganado la confianza mutua y se irán diluyendo las diferencias.

 

Xixon Muevese” no es un movimiento más dentro de PODEMOS, nace con voluntad sincera de transformar. Su objetivo no es quitar a la derecha para sentarse en las poltronas del poder; ha nacido para hacer una ciudad más habitable, para implicarse en defender los derechos de las personas, sobre todo de las más necesitadas, para que puedan gozar de una vida digna y para recuperar los derechos arrebatados. Solo así con el compromiso por la justicia, y dando ejemplo,PODEMOS recuperará la credibilidad y podrá demostrarse que es un verdadero motor de transformación social.

 

 

Top