La satrapía del Grandajistán: un territorio al margen de los tiempos de austeridad

Sobre las retribuciones, 43.113 euros, del alcalde de Grandas de Salime, el socialista Eustaquio Revilla Villegas.

 

El pasado 15 de julio de 2011 se publicó en el BOPA un anuncio relativo al acuerdo del Pleno de la corporación municipal de Grandas de Salime sobre las retribuciones del cargo de alcalde-presidente, el socialista D. Eustaquio Revilla Villegas.  En él se refiere la dedicación exclusiva de siete horas al día con que desempeñará el cargo y se especifican las retribuciones, establecidas en catorce pagas de un importe líquido de 2397€. Tal salario neto supone, convertido en bruto, aproximadamente 46113,37€ (3293.81€ por paga).

La valoración de estos emolumentos, aparentemente elevados para un municipio de la entidad de Grandas de Salime, sólo adquiere su verdadera dimensión mediante una adecuada contextualización. A tal fin, conviene, en primer lugar, detallar el historial particular de las retribuciones del cargo de alcalde en el municipio. Para ello nos remontaremos a 2003, cuando, siendo aún alcalde el popular D. José Cachafeiro Valladares se fija un salario para el ejercicio de la alcaldía en régimen de dedicación exclusiva de 14 pagas de 1493€ (20902€ brutos anuales).

En 2004 tuvo lugar una moción de censura llevada a cabo por PSOE y PAS gracias a la cual es elegido alcalde Eustaquio Revilla. En principio se establecen unas retribuciones por una dedicación parcial de media jornada de doce pagas de 1157,81€ brutos mensuales y dos pagas extraordinarias de 615,58€ (15124,88€ brutos anuales). Posteriormente, en julio de este mismo año,  se acuerda la dedicación exclusiva, fijando un régimen salarial de doce pagas de 1657€ netos mensuales y dos pagas extraordinarias de 1231.16€ brutos.
En 2010, con motivo de la aplicación de las medidas para la reducción del déficit público recogidas en el R.D. Ley 8/2010, de 20 de mayo, se aprueba una reducción de un 6 %, quedando fijadas las retribuciones en catorce pagas de 2103,64€ (29450,96€ anuales). Se da la circunstancia de que el acuerdo refiere expresamente que “los salarios quedarán congelados para el año 2011”. Como hemos señalado, haciendo gala de una memoria bastante frágil, el pleno de 23 de junio de 2011, acuerda incrementar la cuantía de los emolumentos asignados a la alcaldía.
       

En definitiva, las subidas experimentadas por las retribuciones del alcalde de Grandas rondan el 75 % respecto a las fijadas en julio de 2004 y más de 120% respecto a las percibidas por su predecesor en el cargo. Tan acusado incremento resulta extemporáneo en el contexto de austeridad actual y es aún más sorprendente si cabe si tenemos en cuenta las directrices del propio partido por el que ha sido elegido el receptor de las mismas. En el apartado 20, titulado “Lo que hay que hacer en buen gobierno local” del documento programático  “Lo que hay que hacer” de la Convención Municipal Socialista celebrada en Sevilla el pasado mes de Febrero se indica la intención de homologar las retribuciones de los responsables locales en atención a criterios de población y presupuesto. Tales criterios se encuentran muy alejados de los argumentos esgrimidos por el Sr. Revilla para justificar sus emolumentos. Su tesis principal se basa en la equiparación con los percibidos en su anterior puesto de trabajo, lo que reafirma mis sospechas de que es preferible votar al mendigo que al banquero. Para justificar el gran incremento de la actual legislatura se recurre nuevamente a la equiparación con lo que percibiría en caso de reincorporarse a su antiguo puesto de trabajo.


       Las cifras referidas tampoco resisten la comparación con las de otros municipios asturianos de similar población y presupuesto. Las retribuciones anuales del alcalde de Grandas son las mayores entre los que tienen dedicación exclusiva con una población inferior a 2000 habitantes, llegando a duplicar las percibidas por algunos alcaldes que casi doblan en población a Grandas y que pertenecen al mismo ámbito geográfico y al mismo partido político, caso de Boal.

La comparación se hace más expresiva si cabe si la extendemos a municipios de entidad poblacional muy superior a la de Grandas de Salime. Algunos ejemplos significativos son los de Colunga, con más de 3500 habitantes y unas retribuciones anuales brutas para el alcalde de 32900€, El Franco (4000 habitantes y 35000€), Salas (casi 6000 habitantes y 35000€) o Aller (más de 12000 habitantes y 40000€). Aún más evidente se hace la desproporción si lo comparamos con Cangas de Narcea, municipio con una población catorce veces mayor que la de Grandas y cuyo alcalde percibe 32200€ netos anuales, con Corvera (45499 € y más de 15000 habitantes) o con San Martín del Rey Aurelio (41652,82€ y 18000 habitantes). En definitiva, las retribuciones anuales percibidas por el alcalde de Grandas de Salime sólo son superadas por las de alcaldes de grandes concejos. Aún así, la ratio retribuciones / población más elevada entre los alcaldes asturianos con dedicación exclusiva corresponde a Grandas de Salime.

Supongo que este aumento desproporcionado de honorarios, conociendo al personaje, no estará tanto estimulado por un afán de lucro como por un desmedido deseo de protagonismo. Hasta ahora, si por algo era conocido Don Eustaquio no era por su ejemplar gestión o por su bonhomía; lo era más bien por su merecida fama de azote de cuanto atisbo de éxito pudiese tener en su concejo cualquier iniciativa no controlada directamente por él.  Hasta tal punto llega su aversión a los proyectos que no implican placas con su nombre y reconocimientos públicos que ha adquirido especial popularidad por ser el principal instigador de la ominosa destitución de Pepe el Ferreiro al frente del Museo etnográfico de la localidad, principal referente cultural no sólo del municipio que el Sr. Revilla ha convertido en particular satrapía, sino de toda la depauperada comarca en que se inserta. No contento con su activo papel en tamaña felonía, para cuyo éxito no ha dudado en faltar a la verdad y verter sobre la figura de Pepe el Ferreiro un sinfín de improbadas acusaciones y en apoyar incondicionalmente a un profesional del dudoso currículo de Francisco Cuesta, su obstinada cruzada contra cualquier manifestación de inteligencia o independencia en el trabajo se ha extendido al equipo arqueológico del Chao Samartín.  El trabajo de éste, ejemplarmente dirigido por Ángel Villa desde 1995, se ha visto brusca e injustamente interrumpido, con la colaboración de los antiguos responsables de la Consejería de Cultura, llegando el Sr. Revilla, en su delirio autoritario, a cambiar sin previo aviso la cerradura de las instalaciones en que los arqueólogos desempeñaban sus labores de investigación.
En fin, que si las retribuciones de un alcalde fueran proporcionales a la categoría de sus fechorías, el incremento de retribuciones no sólo estaría justificado, sino que resultaría corto. De lo contrario, se me antoja desproporcionado.

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