Hacia otra Política de Fronteras (X)

- De los 22 presidentes africanos asesinados entre 1963 y 2011, la mayoría lo han sido con la implicación directa de Francia, Bélgica, EEUU o Israel

- Devastación, salvaje colonización e intolerable injerencia por las inmensas riquezas del el continente negro del que a Europa explota salvajemente sus recursos naturales y humanos

Viñeta: Kalvellido

 

"Hemos visto pasar en este último tiempo no solo numerosas víctimas mortales sino rostros atravesados de espanto de niños y adultos. De dolor, de impotencia. Los hemos visto caminando en el barro, durmiendo en el suelo, con lluvia y nieve, tras barrotes con los que premiaron su llegada a la Europa prometida, bajo las miradas de botas militares. Y nuestra vida ha seguido su curso, ignorándolo. La UE pagó nada menos que al presidente turco Erdogan para desembarazarse de ellos. Países miembros de la Unión cerraron sus fronteras"

Rosa María Artal

 

Ya lo hemos afirmado en anteriores entregas, y aún le dedicaremos una exposición más profunda más adelante, pero la idea está clara: la inmigración es una historia de dominación. En este caso, una historia de dominación política de nuestro continente europeo (junto con Estados Unidos) hacia el continente negro. Lo ha explicado perfectamente Omar Boudaaoui (miembro de SOS Racismo Vizcaya) en este artículo para el medio Naiz. Retomo sus palabras: "Pero, ¿qué nos ocultan? ¿Y por qué? Sencillamente, no quieren que sepamos las causas fundamentales de este éxodo humano que tienen que ver directamente con la relación de dominación del Norte sobre el Sur, la división mundial del trabajo. Se trata del control que ejerce Europa sobre el destino de África, desde siempre, sobre qué tipo de economía debe desarrollar y qué modelo social debe aplicar. Y por supuesto, para tenerlo todo bien atado, Europa controla el poder político en África. Lo ha hecho directamente en la época de la colonización armada y lo sigue haciendo ahora manipulando a los gobiernos africanos impuestos contra la voluntad de sus pueblos, después de acabar, mediante intervenciones militares y Golpes de Estado en los años 60, 70, 80 y 90 con las aspiraciones de los gobiernos progresistas surgidos de la lucha de la liberación nacional que los países africanos que pretendían alcanzar la independencia política, económica y cultural". Algo así como un patio trasero ha sido África para Europa, al igual que lo ha sido (y lo continúa siendo) América Latina para los Estados Unidos. Un vasallaje, un colonialismo y una injerencia intolerables han dado al traste con cada intento de cada país por evolucionar hacia un sistema político más justo y avanzado para su población. Pero claro, eso chocaba con los intereses de los grandes gendarmes de Occidente.

 

Omar Boudaaoui nos recuerda que de los 22 presidentes africanos asesinados entre 1963 (es decir, hace 55 años) y 2011, la mayoría de ellos lo han sido con la implicación directa de los servicios secretos de Francia, Bélgica, Estados Unidos o Israel. En el epicentro de toda esta devastación, de toda esta salvaje colonización y de toda esta intolerable injerencia, se encuentran las inmensas riquezas que posee el continente negro. Y es que a Europa le ha interesado desde siempre extraer y explotar salvajemente los recursos naturales y humanos de los países africanos, convirtiéndolos en meros mercados libres de aranceles y dejando fuera de protección a la economía local africana. Una economía local que ha sufrido y sigue sufriendo una guerra económica silenciosa que le impide cualquier desarrollo sostenible y que atienda a las necesidades de su población. Esta es la situación que ha condenado a millones de africanos, de decenas de países, a abandonar su tierra. Mientras los terrenos africanos se cultivan para abastecer a las mesas europeas y sus minerales se "compran" a precio de saldo para la industria de Occidente y de China, los falsos tratados de "libre comercio", hechos a medida de los intereses de las grandes empresas transnacionales, condenan a la economía africana a la dependencia absoluta de los llamados "mercados internacionales" para poder cubrir la demanda de alimentos básicos. A todo ello podemos añadir también el agravante de la degradación del medio ambiente por el exagerado consumo de agua que requiere la extracción y el cultivo de esos productos, que han condenado a la profunda sequía a muchos territorios, provocando igualmente éxodos de población. La ecuación por tanto es bien simple: se genera pobreza, saqueo y miseria en África, y cuando estas personas desesperadas intentan llegar a nuestros territorios, se les impide y se les criminaliza. Aberrante política la de nuestro Viejo Continente.

 

Incluso la propia llegada a nuestras fronteras ya no es garantista. Tal como explica Lucía Nistal en este artículo para el medio Izquierda Diario: "...medidas como un permiso de estancia especial de apenas 45 días para los rescatados en el mar antes de ser identificados y tramitados, si bien ya era insuficiente y muy limitado, ha sido fulminado. A partir de ahora, los recién llegados no podrán acceder a un tiempo mínimo para recuperarse de la peligrosa travesía, pasarán directamente a dependencias policiales, donde serán retenidos 72 horas para su identificación, tras lo cual, si su petición de asilo no es admitida a trámite, la Policía Nacional abrirá expedientes de expulsión correspondientes para dar paso a los trámites para la deportación". Nuestra política de fronteras se endurece. La España fortaleza se amplía. Incluso defiende en Estrasburgo las devoluciones en caliente por las que el Estado ya fue condenado bajo el anterior Gobierno del PP. Se legitima y perpetúa, en opinión de Lucía Nistal que compartimos, una práctica violenta y represiva para impedir siquiera la entrada al país y la posibilidad de pedir asilo a los inmigrantes. La perversa política europea podría resumirse tal como hace genialmente Cecilia Zamudio en este artículo de su Blog "Pensamiento crítico": "Las metrópolis del capitalismo quieren las riquezas, pero a las personas no". Porque es exactamente ese saqueo capitalista el que dispara el éxodo masivo, debido a la generación de las situaciones de pobreza, miseria y exclusión social que provocan. Zamudio aporta datos muy significativos al respecto. Por ejemplo, según la OIM (Organización Internacional para las Migraciones), más de 3.000 seres humanos pierden la vida cada año durante la travesía migratoria del Mediterráneo. Este artículo del medio digital Publico nos muestra que el Portavoz de dicha organización, Joel Millman, ha recordado en la ONU que desde la tragedia de Lampedusa en octubre de 2013, donde murieron más de 360 personas, el número de fallecidos ya sobrepasa los 15.000, lo que supone más del 50% de todos los refugiados muertos en el mundo durante los últimos cuatro años. Cada día mueren 10 personas de media intentando cruzar el Mediterráneo. Simplemente insoportable. 

 

Cecilia Zamudio ha explicado este fenómeno en los siguientes términos: "Cabe tener muy presente que la situación de saqueo capitalista y empobrecimiento medular que padecen decenas de países de África, Asia y América Latina, es mantenida mediante el exterminio sistemático de toda reivindicación social y política, mediante la eliminación física de las mujeres y hombres revolucionarios que han emprendido la lucha por la emancipación de los pueblos (no es ninguna fatalidad): el imperialismo estadounidense y europeo implementa guerras y sistemática injerencia contra los pueblos cuyos recursos son codiciados (Golpes de Estado, exterminio político, guerra contrainsurgente, implementación de paramilitarismo, etc.); de esta manera instaura y perpetúa regímenes favorables al saqueo que perpetran sus multinacionales". Y concluye: "Es un genocidio que produce el capitalismo, un sistema que empobrece y excluye a millones de personas de una vida digna, para que un puñado de capitalistas aumenten sus fortunas. Los mismos rapaces que saquean y empobrecen, paralelamente imponen políticas migratorias contra los desposeídos, les ponen el trayecto cada vez más difícil y peligroso: obligándolos, para intentar evitar todo el aberrante dispositivo fronterizo, a travesías de mares y desiertos en condiciones de espanto. El saqueo capitalista y las criminales políticas migratorias de las metrópolis capitalistas causan un genocidio descomunal". La barbarie capitalista es, en última instancia, no sólo la causa última y definitiva del hecho migratorio, sino la razón de ser del mismo sistema que lo genera. Al capitalismo no le interesan las personas ni en sus países de origen ni en sus (posibles) países de destino, sólo le interesan los capitales. De ahí que el capitalismo globalizado blinde al gran capital, le dote de absoluta libertad y poder de movimiento, mientras criminaliza, excluye y empobrece a las mayorías sociales en todas partes del mundo. 

 

El caso del continente negro es paradigmático. África lleva siendo patio trasero europeo durante décadas. Y todo intento de emancipación de algún país (rico en recursos naturales, por supuesto) del yugo europeo (a través de líderes populares revolucionarios que intentaron dicha odisea) fue reprimido violentamente. Además, los países africanos están sometidos a una deuda externa impagable, como forma económica de sometimiento y dependencia del capital internacional. Las famosas instituciones mundiales como el FMI se han encargado bien de todo ello. Y así, se ha llegado a una situación de casi total dependencia económica del exterior, comenzando por la propia agricultura. Como nos cuentan desde el Blog "Espacio Independiente" en este artículo, con la descolonización, la mayoría de países africanos gozaban de suficiencia en la producción agrícola y ganadera, y exportaban buena parte de dichos alimentos. Esa situación se ha invertido en la actualidad, y estos países se han convertido en países dependientes que importan hasta el 30% de los alimentos que consumen, acabando de hecho con todo atisbo de soberanía alimentaria. Pero los llamados "Programas de Ajuste Estructural" impuestos por estos bárbaros organismos internacionales han tenido que estar soportados por los respectivos Gobiernos africanos, y para ello los países europeos se han buscado auténticos títeres, dictadores de turno que estaban dispuestos a obedecer al gran capital, sacrificando las riquezas naturales de sus territorios, a cambio de obtener para ellos y sus familias auténticas fortunas. Mientras, el pueblo era oprimido y empobrecido, y si se levantaban revueltas populares, eran violentamente reprimidas por los serviles gobiernos de turno, que incluso pedían ayuda a sus mentores europeos para que los ayudaran a extinguir esa "primavera africana". Continuaremos en siguientes entregas.

 

Viñeta: Kalvellido

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