George H.W. Bush (1924-2018): un criminal de guerra estadounidense

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Estados Unidos está en estos momentos inmerso en la canonización grotesca de uno de sus santos imperiales: George Herbert Walker Bush. Esta semana en Intercepted vamos a brindar un honesto servicio conmemorativo a un belicista impenitente que dedicó su vida al militarismo, la guerra, los cambios de régimen y las mentiras sobre el “excepcionalismo estadounidense”. Jeremy Scahill detalla los crímenes de Bush, la propaganda enfermiza de los homenajes de los medios de comunicación corporativos y el rastro de sangre, muerte y lágrimas que Bush deja atrás. El periodista independiente Arun Gupta cubre las décadas de Bush, desde su época al frente de la CIA hasta la presidencia. Gupta habla del apoyo de Bush a Manuel Noriega y de su invasión final de Panamá, del perdón a los criminales del Irán-Contra, de las guerras sucias en Centroamérica, del apoyo a Sadam Husein y del lanzamiento de la guerra del Golfo. El aclamado poeta y erudito iraquí Sinan Antoon describe su vida bajo la dictadura de Sadam apoyada por Estados Unidos, los horrores de la guerra del Golfo y cómo la destrucción de la sociedad civil iraquí por parte de Bush llevó al ascenso del ISIS.

Seann William Scott (SWS) como Peppers : Es una belleza, ¿verdad?

 

Donald J. Trump (DJT) : ¿De qué se trata?

 

SWS: Es una pistola tranquilizante. Eh, eh, ten cuidado con ella. Es la pistola tranquilizante más poderosa del mercado.

 

DJT : Genial. Genial.

 

SWS : Sí, es genial. Dicen que podría perforar la piel de un rinoceronte. Sí, es impresionante.

 

DJT: ¿Qué? ¿Qué?

 

SWS: Acabas de pillar uno en la yugular, tío.

 

DJT : ¡Hala!

 

SWS : Sí.

 

DJT: Oh, Dios mío. Oh, Dios mío. Mira esto. Oh, Dios mío.

 

SWS: Deberías sacarte eso. Esa mierda no es guay.

 

DJT: Espera, espera. ¿Qué?

 

SWS: El dardo, tío. Tienes un puto dardo en el cuello.

 

DJT: Estás loco. Me caes bien. Me siento cansado.

 

[Se escucha a Simon y Garfunkel en Sounds of Silence]

 

Melania Trump : ¿Sr. Presidente? Sé mejor. Sé mejor. Sé mejor. Sé mejor. Sé mejor.

 

[Interludio musical]

 

Jeremy Scahill (JS): Esto es Intercepted. Soy Jeremy Scahill llegando hasta Vds. desde la sede de The Intercept en la ciudad de Nueva York y este es nuestro episodio 76.

 

Peter Alexander : El ataúd del presidente Bush llegaba a la capital cuando el sol se ponía sobre Washington el lunes. La bienvenida al héroe se anunciaba con 21 salvas de cañón .

 

JS: La religión nacional de Estados Unidos es el excepcionalismo estadounidense y estamos en medio de la grotesca canonización de uno de sus santos imperiales: George Herbert Walker Bush. Y ahora mismo, en este momento, todos los medios de comunicación de este país, todos los políticos, demócratas y republicanos, participan en un elogio colectivo basado en mentiras: mentiras sobre quién era Bush, mentiras sobre sus políticas, mentiras sobre el asesinato en masa que dirigió a lo largo de vida desde los niveles más altos del poder en el gobierno de los Estados Unidos.

 

George Herbert Walker Bush fue un impenitente criminal de guerra que pasó gran parte de su vida haciendo del mundo un lugar peor, un lugar más peligroso, y que deja atrás todo un rastro global de lágrimas, derramamiento de sangre, muerte y destrucción. Su legado se puede ver en la pobreza y la corrupción de Centroamérica y Latinoamérica. Se puede ver en los interminables campos de exterminio de Iraq. Se puede ver en los criminales internacionales a los que perdonó tras el Irán-Contra y en la violencia sistemática de la llamada Guerra contra la Droga. Este legado se puede ver en el azote del SIDA, en la presencia de un acosador sexual, Clarence Thomas, en el Tribunal Supremo, quien, en una ironía enfermiza de la historia, reemplazó a Thurgood Marshall, un ser noble y el primer juez negro en ese Tribunal. George Herbert Walker Bush provenía de una familia poderosa, nació en una cuna de oro de un padre que intimó con los nazis, que profanó la tumba del líder indígena Jerónimo y cuyos negocios coadyuvaron a la agenda imperial para forzar a los pobres del mundo a un régimen de servidumbre por contrato. Estas son las valoraciones que George Herbert Walker Bush debería recibir esta semana. En cambio, nos hemos encontrado con lo siguiente:

 

Presentador: A lo largo de su dilatada vida, George Bush fue admirado como hombre decente, modesto y de logros poco comunes. Valores que hasta el final reflejaron lo que para él era más importante: su familia.

 

George H.W. Bush: Tan solo pretendo ir al cielo y no puedo hacerlo alardeando sobre mí mismo. Ya me lo dijo mi madre hace años.

 

Presentador: George Herbert Walker Bush es recordado hoy como un gran hombre y una persona amable.

 

Presentador: Hoy se ha honrado al presidente número 41 no solo como estadista, también como padre y vecino. La Sinfónica de Houston rinde homenaje a su amor por los calcetines de colores.

 

JS: Los medios de comunicación internacionales y estadounidenses están participando de una propaganda enfermiza. Olviden las historias sobre lo elegante que al parecer era Bush, sobre lo genial que fue su matrimonio, de cómo construyó una relación de padre e hijo con Bill Clinton, de lo amable que fue con Barack Obama, de cómo siempre llevaba esos calcetines divertidos; dejen todo eso en manos de su familia para las exequias privadas. Pero el resto de nosotros, el resto del mundo, debemos recordar que sus incalculables crímenes se cometieron en público desde las cámaras más altas del poder en la nación más dominante del mundo. Por ello, el recuento de sus delitos debe hacerse también en público. Pero no, nos dicen que tenemos que ser respetuosos. Nos dicen que no es el momento de discutir nada de eso. Nos dicen que debemos fingir que no era un asesino en masa con mucha sangre en las manos.

 

¿Saben una cosa? A Donald Trump no le queda tiempo suficiente en su vida para cometer siquiera una fracción de los crímenes internacionales que Bush perpetró durante sus décadas en el poder, ya fuera al mando de la CIA, como vicepresidente o como presidente. Ni siquiera podría acercársele. Los periodistas creen hoy que son muy valientes al exponer las mentiras de Trump, al investigar sus negocios inmobiliarios, al sondear a sus asociados. Y, sin embargo, ninguno de ellos tiene el valor de describir con precisión los crímenes indiscutibles y bien documentados cometidos por George Herbert Walker Bush. Lo que estamos presenciando es cómo una poderosa clase de los medios y una clase política de élite blanquean la vida de un hombre que utilizó sus diversos puestos no para mejorar el mundo, sino para librar guerras impensables, socavar movimientos democráticos, matar a personas inocentes, orquestar golpes e invasiones. Y la razón por la que esto no sucede, por la que no hablamos de todo esto, es porque representa un sacrilegio para la religión del excepcionalismo estadounidense.

 

Cuando la policía mata a tiros a un joven negro desarmado, los medios de comunicación aparecen inundados a menudo con historias de que eran jóvenes con problemas, o tenían antecedentes penales, o habían consumido drogas, o habían tenido problemas con la ley. Las imágenes utilizadas en estas historias son a menudo aquellas en las que a estos hombres negros muertos se les presenta como matones o tipos siniestros. Los periodistas sondearon la vida de Trayvon Martin, Mike Brown, Eric Garner. Los medios hicieron cuanto pudieron para difamar en la muerte a estas personas sin respeto alguno hacia sus familias. No hubo respeto por su humanidad. Si a George Herbert Walker Bush se le tratara de la misma manera que a estos hombres negros, se necesitarían meses de cobertura ininterrumpida 24 horas al días, 7 días a la semana, para comenzar a describir la punta del iceberg de los hechos imperdonables que George Bush cometió. ¿Por qué? Porque sus crímenes los cometió como presidente de Estados Unidos y la naturaleza de esos crímenes fue imperial. Lo hizo con bombas, tanques, invasiones y golpes de Estado.

 

Al ver la gran hagiografía mostrada esta semana, recuerdo la cita de Voltaire: “Está prohibido matar; por tanto, todos los asesinos son castigados excepto si matan en grandes cantidades y al compás del sonido de las trompetas”. Ese es el personaje de George Herbert Walker Bush: un hombre que mató en grandes cantidades al sonido de las trompetas. Y es por eso que todos estos poderosos medios de comunicación, todos estos demócratas y republicanos están participando en mentiras voluntarias, en un intencionado lavado de cara. Es repugnante ver todo esto y recordar las innumerables vidas a las que este hombre puso punto final por todo el mundo.

 

[Suena música conmemorativa]

 

¿Se imaginan un servicio conmemorativo en honor de un líder belicista de otra nación? ¿Y que, en lugar de sus inmensos crímenes, nos bombardearan con historias sobre sus divertidos calcetines y su sentido del humor? ¿Y de lo bueno que era como marido o padre? ¿Y de las fotos de su perro-guía junto a un féretro?

 

Para las víctimas de Bush en todo el mundo, esa es su realidad en este momento. Esa es su realidad esta semana. Las personas más poderosas de Estados Unidos están fingiendo colectivamente que nada de eso sucedió. ¿Quieren hablar de faltarle el respeto a los muertos? Hablemos de las más de 400 personas que Bush incineró en un refugio antiaéreo en Bagdad en febrero de 1991. ¿Qué les parece a sus familias esta celebración de su asesino y del sentido del humor y los calcetines divertidos de Bush? Bush lanzó cerca de 90.000 toneladas de bombas sobre Iraq. Decenas de miles de personas murieron en esa guerra y cientos de miles de civiles murieron por sus efectos. Y no olvidemos la llamada Carretera de la Muerte , cuando Bush autorizó una masacre masiva en las horas en que las unidades militares iraquíes se retiraban de Kuwait, bombardeando a miles de vehículos y matando a innumerables soldados ya en retirada.

 

Merrick Krause : Nuestra misión es ir y detener la retirada de las fuerzas cuando se vayan de la ciudad de Kuwait, pero él dijo: “Pon algo de odio en tu corazón y te estará esperando aquí cuando regresemos”. Cuando nos fuimos, esperábamos ver convoyes abandonando la ciudad de Kuwait, pero no estábamos preparados para la magnitud, para la cantidad de vehículos que había en tierra cuando aparecimos por debajo de las nubes.

 

JS: Todos sabemos que el hijo de George Herbert Walker Bush, George W. Bush, mintió a Estados Unidos sobre la invasión y ocupación de Iraq. Pero fue una lección que aprendió de su papá. En el período previo a la guerra del Golfo de 1991, poderosas firmas estadounidenses de relaciones públicas organizaron una campaña para convencer al mundo de que los soldados iraquíes habían entrado en hospitales kuwaitíes y habían matado a bebés en incubadoras y apuñalado a mujeres embarazadas. Esta campaña, basada enteramente en la ficción, culminó con una audiencia bipartidista del Congreso, supuestamente sobre derechos humanos. Y contó con la declaración de una joven kuwaití que reprimía las lágrimas mientras afirmaba haber sido voluntaria en un hospital de Kuwait donde presenció estas atrocidades.

 

Nayirah al-Sabah: Cuando estaba allí, vi que los soldados iraquíes entraban armados en el hospital. Sacaron a los bebés de las incubadoras y les dejaron morir en el frío suelo. Fue horrible.

 

JS: Lo que no se le dijo al público estadounidense en el momento de aquella audiencia en el Congreso fue que esa joven era la hija del embajador kuwaití en Estados Unidos. Todo estaba orquestado por esas firmas estadounidenses de relaciones públicas; esa chica no había presenciado ninguno de esos falsos crímenes. Pero las mentiras se repetían una y otra vez cuando Bush defendía la guerra. Estas mentiras también fueron promovidas por el representante Henry Hyde y otros legisladores en el Congreso.

 

Henry Hide: Ahora es el momento de controlar la agresión de este implacable dictador cuyas tropas han matado a bayonetazos a mujeres embarazadas y han arrancado a bebés de sus incubadoras en Kuwait.

 

JS: El presidente George Herbert Walker Bush utilizó la falsa historia de la incubadora al menos seis veces en público mientras presionaba a favor de la guerra contra Iraq.

 

GHWB: Y había bebés en las incubadoras que fueron sacados de ellas para desmantelar Kuwait de forma sistemática.

 

JS: Las dos guerras de Estados Unidos contra Iraq se basaron en mentiras, y las dos fueron dirigidas por presidentes de apellido Bush. Si habla honestamente sobre quién fue realmente George H.W. Bush, entonces usted, por necesidad, estará acusando a la historia, la política y el legado de Estados Unidos. Si habla con honestidad sobre Bush, el mito del excepcionalismo estadounidense queda al descubierto.

 

[Interludio musical]

 

El periodista Arun Gupta debate sobre la invasión de Panamá, el perdón a los criminales del Irán-Contra, las guerras sucias en Centroamérica y el lanzamiento de la guerra del Golfo por parte de Bush

 

Hoy vamos a ofrecer en el programa un tipo distinto de memorial, algo más honesto, para George Herbert Walker Bush. Más adelante hablaremos con un renombrado poeta iraquí, Sinan Antoon, que experimentó tanto el régimen de Sadam Husein como la guerra del Golfo de 1991 lanzada por Bush que destruyó la infraestructura civil de Iraq e hizo que el control de Sadam sobre el poder fuera aún más estricto. Pero antes, para echar una mirada en profundidad a los crímenes de George H.W. Bush, me acompaña mi amigo y periodista independiente de investigación Arun Gupta. Sus trabajos han aparecido en The Intercept, The Guardian, The Washington Post y otras publicaciones. Durante mucho tiempo fue editor de The Guardian Weekly y es uno de los fundadores del periódico The Indypendent en la ciudad de Nueva York. Arun Gupta, bienvenido a Intercepted.

 

Arun Gupta (AG): Gracias por invitarme, Jeremy.

 

JS: Puedes empezar ofreciendo una breve crítica de George H.W. Bush.

 

AG: Creo que la mejor manera de describir a George Herbert Walker Bush es decir que fue un maestro despiadado de la diplomacia internacional y que creó el mundo que dio como fruto a un Donald Trump. Fue uno de sus principales arquitectos, y si se profundiza realmente en su historia y su carrera, en la cantidad de corrupción, criminalidad, tratos sucios, operaciones encubiertas, consorcios con escuadrones de la muerte, dictaduras y traficantes de drogas, dejaría en ridículo a Donald Trump. La familia Bush es, de hecho, una empresa criminal. Así es como deberían entenderse realmente. Olvidamos esto porque estamos obsesionados con los tuits de Trump. Y esto no quiere decir que Donald Trump no sea un peligro o que no haya toda clase de evidencias acumuladas sobre su criminalidad, pero creo que en cierto modo Bush era un peligro mayor porque fue muy hábil utilizando las palancas del poder respecto al Irán-Contra, Panamá, la guerra de Iraq; creó una especie de este desastre internacional que Trump, en su ascenso al poder, está explotando en parte.

 

GHWB: Tenemos ante nosotros la oportunidad de forjar, para nosotros mismos y para las generaciones futuras, un nuevo orden mundial. Un mundo donde el imperio de la ley, no la ley de la jungla, gobierne la conducta de las naciones.

 

JS: Arun, por supuesto, la historia de George H.W. Bush que a menudo se cuenta es que se alistó en la Marina, que fue el piloto de caza más joven de la Armada.

 

Campaña publicitaria: La historia de George Bush es una historia de éxitos. Fue un destacado atleta universitario y un estudiante brillante. Sirvió a su país con valor. Como piloto de combate, recibió la distinguida Cruz Voladora y tres medallas del ejército del Aire. Hoy sirve a su industria, a su comunidad y a su partido.

 

JS: Y la forma en que accedió a la política, postulándose para el Congreso y convirtiéndose luego en embajador de EE. UU. Pero retrocedamos y hablemos de lo que en realidad es una dinastía política en Estados Unidos: la familia Bush y Prescott Bush. Apórtanos algo de contexto sobre quién era el padre de George Herbert Walker Bush, Prescott, y un poco sobre la familia.

 

AG: Sobre ambas ramas de la familia. Sabes bien que la esposa de George Herbert Walker, Dorothy Walker, procedía de la clase opulenta, también Prescott Bush. Se trata de una familia cuyos ingresos comienzan a ser enormes a finales del siglo XIX gracias al acero y al carbón. Estaban conectados con la Standard Oil. A principios del siglo XX, Prescott Bush se había convertido ya en un financiero.

 

Así que no hay nada que George Bush Sr. haya hecho por sí mismo, al igual que no hay nada hecho por sí mismo por Donald Trump. Constantemente está intercambiando sus conexiones familiares y riqueza. Y uno de los aspectos realmente interesantes -los oyentes pueden encontrar esto en un par de grandes libros como “American Dynasty” de Kevin Phillips o “Family of Secrets” de Russ Baker-, es que parece que Bush padre, a finales de los años cincuenta, estaba vinculado con la CIA. Y esta es la verdadera historia, que es alguien que está en el negocio del espionaje, es algo que aparece una y otra vez. Y eso da sus frutos en la década de 1980, cuando forma parte de todo ese vasto gobierno secreto que está saliendo de la Administración Reagan e involucrándose en todas esas políticas atroces que se están ocultando por completo al público y que están violando todo tipo de leyes estadounidenses. Por tanto, su imagen pública es muy diferente de la realidad de su carrera política.

 

JS: Y estamos llegando a las guerras sucias de la década de 1980 y, en última instancia, a la guerra del Golfo de 1991. Pero antes de llegar ahí, Arun, una de las cosas que sabemos de Prescott Bush es que cuando era miembro de la sociedad Skull and Bones en Yale, se coló en el Cementerio de Prisioneros de la Guerra Apache de Beef Creek de 1918. Y allí se presentó para profanar la tumba del líder y guerrero indígena Jerónimo. Pero también se aproximó mucho al nazismo y a la ideología nazi y a las figuras que continuarían apoderándose de Alemania bajo la férula de Adolf Hitler.

 

AG: Durante la década de 1930, su firma estuvo financiando en gran medida a Thyssen, el gran conglomerado alemán que también estaba involucrado en la industria del acero y el carbón. Y, claro está, ¿de qué depende el programa de rearme? De todo ese metal y acero para construir los tanques, aviones, barcos.

 

Presentador:   Ofrecemos estas imágenes del nuevo ejército de Alemania en el radio de Nuremberg, porque es importante que el público tenga la oportunidad de evaluar el alcance del rearme alemán. Sí, la Alemania rearmada es nuevamente un gran factor militar en el mundo.

 

AG: Y si bien no había nada técnicamente ilegal, al menos bajo las leyes estadounidenses, Hitler se estaba armando en secreto en violación del Tratado de Armisticio y la Liga de las Naciones, y esto continúa incluso después de que Estados Unidos se incorpore formalmente a la II Guerra Mundial en 1942. Y finalmente, el Tesoro estadounidense suspende algunos de sus activos; hay que pensar que Prescott Bush está armando a los nazis en 1942. Un antiguo fiscal de los crímenes de guerra nazis dijo que Prescott Bush debería haber sido procesado por ayudar e instigar al enemigo. Y hace aproximadamente una década, dos antiguos trabajadores-esclavos en Auschwitz intentaron sin éxito demandar a la familia Bush porque su trabajo esclavo estaba beneficiando en última instancia a la familia Bush porque estaban trabajando para la Corporación Thyssen, que se aprovechaba del trabajo forzado en el campo de la muerte, lucrando por tanto a su vez a Prescott Bush.

 

JS: Arun, has mencionado que George H.W. Bush comenzó su vida en las sombras trabajando con la CIA en la década de 1950. Por supuesto que sabes que en todos los elogios se hace mención a que fue exdirector de la CIA, pero que solo ejerció menos de un año, en el transcurso de 1976 a 1977. Llévanos hasta el inicio de la relación entre George HW. Bush y la CIA y qué sabemos al respecto.

 

AG: George Bush se unió a la Skull and Bones Society, considerada como un terreno de reclutamiento fértil, eran sociedades secretas para la CIA. Ya sabes, un “club” en Yale. En ese momento, en una institución de la Ivy League como esa, solo entraban los hombres blancos, jóvenes y ricos, exclusivamente. Había cuotas sobre los judíos en aquel momento. Y, por supuesto, prácticamente no había negros, latinos o personas de otras razas. Así que en la década de 1950, fuera de la universidad, la familia Bush estaba realmente muy cerca de la familia Dulles. Y Allen Dulles y John Foster Dulles son realmente los arquitectos clave de la Guerra Fría bajo Dwight D. Eisenhower. Allen Dulles estaba a la cabeza de la CIA.

 

Allen Dulles: Hay momentos en que el gobierno de los Estados Unidos siente que los actuaciones de otro gobierno son de tal naturaleza que ponen en peligro la seguridad y la paz en el mundo, por lo que pide a la Agencia Central de Inteligencia que sea agente suyo en esa situación particular.  

 

AG: Fue entonces cuando George Bush padre termina entrando en el negocio del petróleo. Comienza su empresa con la llamada Corporación Zapata.

 

GHWB: Después de la Universidad, volví a Odessa y Midland, donde, en el marco del sistema de libre empresa, ayudé a construir dos sólidos negocios en la industria petrolera.

 

AG: A finales de la década de 1950, trasladan una de sus plataformas petroleras cerca de Cuba. Esto sucede más o menos en el momento en que Castro llegó al poder desalojando al dictador Batista, apoyado por Estados Unidos. Y, según se informó, lo que estaba haciendo la CIA era utilizar la corporación petrolera Zapata fuera del país para entrenar a los exiliados cubanos, entregándole a George Bush un listado con sus nombres para que los contratara para trabajar en la plataforma. Y en esta plataforma recibían entrenamiento para llevar a cabo incursiones en su tierra natal.

 

Bush viaja por todo el mundo. Va a Sudámerica. Visita los Estados del Golfo. Va a Borneo. Todas estas zonas son regiones productoras de petróleo. Pero lo que también está haciendo es conseguir un montón de contactos que en el futuro entrarán en juego formando parte de esa especie de red mundial clandestina.

 

JS: Todo lo que estás describiendo sucedió antes de convertirse oficialmente en director de la CIA, o incluso antes de que se convirtiera en miembro del Congreso. Y para que la gente supiera que se presentaba como candidato al Congreso. Ganó su escaño por Houston. Luego trató de postularse para el Senado.

 

Campaña propagandística: George Bush. Su hogar es Houston, Texas. Es un candidato republicano para el Senado de los Estados Unidos. Necesitará sus votos el 2 de mayo para ganar las primarias republicanas y los necesitará nuevamente en noviembre si quiere ganar el escaño en el Senado que ahora tiene el demócrata liberal Ralph Yarborough.

 

JS: Pero resultó derrotado por Lloyd Bentsen y luego Nixon lo devolvió al Washington oficial. Fue embajador de Estados Unidos ante la ONU y luego enviado a China y, en última instancia, se convirtió en jefe de la CIA desde 1976 hasta 1977.

 

GHWB: Voy a abordar esta tarea con orgullo y pueden contar todos los chistes que quieran en la televisión sobre la CIA. Es vital para la seguridad nacional de los Estados Unidos.

 

JS: Háblanos de los que estaba sucediendo y de lo que sabemos acerca de su papel como jefe de la CIA durante ese período. La guerra de Vietnam había acabado oficialmente pero las guerras sucias en Centroamérica estaban empezando a animarse.

 

AG: En realidad, Bush padre se postuló primero para el Senado en 1964 y perdió. Luego, dos años después, se presentó para el Congreso y ganó. Un año después de asumir el cargo, va a Vietnam para un viaje de tres semanas y lo acompaña un funcionario de alto nivel de la CIA. Y este viaje se produce en diciembre de 1967, enero de 1968, que es una época en la que se está configurando el Programa Phoenix. Y, de hecho, en las notas de George Bush padre en aquel momento habla de su interés en examinar el Programa Phoenix en Vietnam durante este período. El Programa Phoenix es realmente uno de los aspectos más atroces de lo que hizo la CIA en el período posterior a la II Guerra Mundial. Es esencialmente un programa de escuadrones de la muerte que pusieron en marcha en Vietnam.

 

John Stockwell : El Programa Phoenix fue creado por la CIA y su objetivo era matar y aterrorizar. En Vietnam, me vi obligado a hacer negocios con un jefe de policía que era un sádico mutilador de prisioneros. Le gustaba cortarlos en pedacitos y tirar los restos al río, y la CIA le pagó y apoyó totalmente. Toda su carrera dependía de controlar esa operación para que la CIA lo necesitara, y la CIA lo apoyó y lo financió.

 

AG: La idea era llevar a cabo esas operaciones de contraterrorismo. Luchar contra el terror con el terror, eso es en esencia lo que era, querían desvertebrar al Frente de Liberación Nacional, el Viet Cong en Vietnam del Sur, identificando a los combatientes y colaboradores del Viet Cong, secuestrándolos, extrayendo información y eliminándolos. Y lo que realmente quiso decir es que iban a secuestrar personas. Las torturarían de manera brutal y luego las ejecutarían. Hay estimaciones a la baja de que fueron 25.000 los asesinados. Otras estimaciones hablan de más de 50.000. Muy pocos de ellos tuvieron algo que ver con la resistencia contra la guerra de Estados Unidos. Pero lo más importante de este período es que hay una serie de figuras en Vietnam que -no sabemos si Bush se reunió con ellos en aquel momento- que terminan resurgiendo en la CIA en 1976, donde se acerca a ellas. Las mismas figuras son absolutamente centrales para el gobierno secreto que administra la operación Irán-Contra durante los años ochenta.

 

JS: Antes de la década de 1980, mientras George H.W. Bush era el director de la CIA, participó también en un programa conocido como Operación Cóndor. Háblanos de ese programa, de lo que fue y del papel de Bush en él.

 

AG: La Operación Cóndor fue esencialmente una red transnacional de terrorismo que involucraba a todas las dictaduras militares de derechas que se establecieron en América Latina, a menudo con la ayuda de la intervención directa de Estados Unidos en países como Argentina y Chile. Y los diversos servicios de inteligencia decidieron que querían perseguir a los disidentes que habían huido del país. Estados Unidos jugó realmente un papel central en este aspecto. Entrenaron a esos directores de inteligencia. Les financiaron. Les dieron acceso a las redes de comunicaciones estadounidenses más sofisticadas. Y la policía secreta de estos gobiernos termina secuestrando y haciendo el mismo tipo de cosas que hicieron en Vietnam.

 

Secuestran personas. La torturan y las hacen desaparecer, a menudo de las maneras más brutales y espantosas. Esto se produce realmente durante el mandato de George Bush porque en octubre de 1976, un agente de la CIA, junto con la policía secreta de Chile, planea básicamente y ejecuta un atentado con coche-bomba por control remoto para matar al diplomático chileno Orlando Letelier y a su asistente estadounidense, Ronnie Moffitt, en el corazón mismo de Washington D.C.

 

Richard Barnet: El asesinato de Orlando y otros exiliados chilenos es responsabilidad directa del gobierno militar chileno. La Gestapo chilena participó en el asesinato de miles de personas inocentes, torturó a varios miles más y mantuvo en la cárcel a decenas de miles de presos políticos. Ahora, esos mismos frutos han aparecido en la ciudad de Washington D.C.

 

AG: Tienes que entender lo demencial que fue todo eso. Algo así como el Jamal Khashoggi de su época, ¿verdad? Que estés involucrado en ese asesinato tan flagrante y visible en el corazón mismo del Capitolio de Estados Unidos. ¿Y qué hace George Bush? Es el director de la CIA. De hecho, engaña deliberadamente al FBI sobre quién estaba detrás de este atentado. Y esto es algo que vuelve a suceder una y otra vez durante la década de 1980 y es muy relevante para lo que está sucediendo con Trump. Que Bush estuvo realmente comprometido en engañar no solo a la gente, también a las agencias que tienen la tarea de hacer que se cumplan las leyes y de llevar a estas personas ante la justicia. Estaba protegiendo a los agentes de la CIA dentro de Chile y permitiéndoles llevar a cabo estas operaciones letales en territorio estadounidense e impidiendo luego que fueran llevados ante la justicia.

 

JS: El nuevo mandato de George H.W. Bush como jefe de la CIA, que dura menos de un año, termina cuando Jimmy Carter se convierte en presidente. Y entonces Bush, después de hacer su propia carrera hacia la presidencia, termina siendo el compañero de candidatura de Ronald Reagan por el Partido Republicano que finalmente derrotaría a Jimmy Carter. Apenas se habla hoy de ello, pero es crucial recordar esta historia. Recordarle a la gente lo que sucedió la víspera de la elección de Ronald Reagan con respecto a Irán, los rehenes estadounidenses retenidos en la embajada y Jimmy Carter.

 

AG: Existen muchas sospechas de que esta sorpresa que se produjo en octubre se prolongó en 1980. Y en 1979, Irán está inmerso en una agitación total.

 

Presentador: Por las calles de Teherán pueden verse hoy hasta dos millones de personas en una de las mayores demostraciones de sentimientos antiamericanos que se hayan presenciado nunca.

 

AG: La captura de los 52 miembros de la embajada estadounidense en 1979 se produce después de que Carter decide permitir que el Shah sea tratado de cáncer en Estados Unidos, al parecer bajo presiones de Henry Kissinger. No iban a permitirle entrar de otra manera. Desde hace mucho tiempo se sospecha que hubo algún tipo de reunión secreta con Bush en la que se llegó a un acuerdo con los iraníes para liberar a los rehenes, porque en el momento en que Ronald Reagan tomó posesión de la presidencia en enero de 1981, un avión despegaba de Teherán con todos los rehenes.

 

Frank Reynolds: Estamos en el día uno. El primer día de la presidencia de Ronald Reagan y el primer día de libertad para 52 estadounidenses. Aunque a miles de kilómetros de distancia, estos dos eventos históricos se han producido hoy casi de forma paralela. El nuevo presidente no llevaba ni una hora en el cargo cuando los antiguos rehenes volvían a ser hombres y mujeres libres.

 

AG: El momento fue increíblemente sospechoso. Nunca se ha podido confirmar definitivamente si Bush estuvo involucrado en lo que se llamó la sorpresa de aquel mes de octubre porque había todo tipo de rumores de que los rehenes serían liberados. Y ese fue uno de los grandes factores por los que Carter perdió, porque se le consideró débil y vacilante respecto a Irán. 

 

JS: Hacia el final de Carter y comienzo de Bush se inicia también la era de las guerras sucias en Centroamérica. Quiero decir que, obviamente, Estados Unidos había metido siempre sus sucias manos en la región, pero se intensifica realmente después de que Bush y Reagan toman la Casa Blanca. Y Nicaragua fue uno de los primeros objetivos, porque en 1979 los sandinistas de izquierdas tomaron oficialmente el poder. Y luego la CIA, con todo el apoyo y el aliento de la Casa Blanca, así como de las Fuerzas Especiales del ejército estadounidense, comienza a construir lo que Ronald Reagan llamaría Guerreros de la Libertad, que en realidad era un escuadrón de la muerte derechista conocido como la Contra.

 

AG: En julio de 1979, los sandinistas, con un coste de alrededor de 50.000 muertos, completaron una revolución que había estado desarrollándose durante casi una década, derrocando a la dictadura de Somoza instalada por Estados Unidos en la década de 1930. Los sandinistas llegan al poder y también está teniendo lugar una revolución en El Salvador y otra más pequeña en Guatemala, donde Estados Unidos había fomentado también un golpe de Estado en 1954 contra Jacobo Árbenz. Estas políticas están llegando a un punto crítico a fines de los años 70 y principios de los 80.

 

La administración Reagan, desde el principio, quiere realmente hacer retroceder la revolución sandinista. Empezamos a ver un tipo de contraataque en la organización de los escuadrones de la muerte; muchos de los individuos que lideraron los escuadrones de la muerte fueron entrenados en la Escuela de las Américas, que es esencialmente un centro de entrenamiento terrorista del Pentágono en Estados Unidos, donde miles de oficiales de Latinoamérica fueron entrenados en técnicas de tortura y asesinato a lo largo de décadas.

 

JS: La Escuela de las Américas del ejército estadounidense tuvo su base en Fort Benning, Georgia, y entre los “graduados” de dicha Escuela de las Américas estaban, y Bush estaba en esa época en el poder, las personas que asesinaron al arzobispo Óscar Romero, quien ahora ha sido canonizado y le han declarado santo, disparándole mientras decía misa en San Salvador, asesinando también a seis sacerdotes jesuitas y a dos mujeres que trabajaban con ellos; violaron y asesinaron asimismo a cuatro monjas católicas y mataron a decenas de miles de personas normales y corrientes, haciéndolas desaparecer, arrojándolas desde los helicópteros. Esto para aclarar qué tipo de gente entrenó Estados Unidos durante esa etapa de la Escuela de las Américas del ejército estadounidense.

 

AG: Reagan y su administración estaban empeñados en expulsar a los sandinistas del poder y en proteger y apoyar a todas las dictaduras militares de derechas en Latinoamérica. Incluso antes de llegar al poder, Reagan escribió una columna a finales de la década de 1970, defendiendo a los generales argentinos que habían asesinado a más de 10.000 de sus propios ciudadanos, diciendo que estaban llevando el orden y el desarrollo económico a la Argentina. El personal de la guerra sucia argentina se reclutó de la misma forma que algunos de los primeros entrenadores de la Contra.

 

Ahora, cuando llegamos al escándalo conocido como Irán-Contra -y aquí hay algo que mucha gente no sabe-, el asesor judicial independiente en ese momento, un republicano, Lawrence Walsh, solo toma en consideración los hechos desde 1984 en adelante. En todo el período que va desde 1982 hasta 1984 no se investiga nunca el Irán-Contra, y solo se produjo una acusación a partir de la violación de lo que se conoce como la Enmienda Boland. Esta es una [enmienda] que el Congreso aprueba en 1984, que convierte en ilegal que la CIA, el Pentágono o cualquier agencia de inteligencia del gobierno de Estados Unidos proporcionen ayuda directa o indirecta o coordinen cualquier ayuda hacia la Contra que combate a los sandinistas.

 

A partir de 1982, el jefe de la CIA, el legendario William Casey, trabaja con Bush para coordinar un programa de envío de armas a la Contra. Y la persona clave que lleva a cabo esta operación es el Asesor de Seguridad Nacional, Donald Gregg, que procede del Programa Phoenix y que trabajó con Bush en la CIA en 1976. Donald Gregg era en realidad un veterano con 31 años en la CIA y para ser el Asesor de Seguridad Nacional de Bush tuvo que renunciar a seguir en la CIA. Por tanto, se hizo todo a través una operación clandestina. Gregg se trasladó de la oficina de la CIA a la oficina de Bush para llevar a cabo esa guerra secreta, y de esto hay gran cantidad de pruebas que saldrán a la luz sobre cómo toda esta guerra secreta y el gobierno secreto salen de la oficina de George Bush.

 

Y ahí es donde empezamos a ver a Manuel Noriega, que se convierte en el hombre fuerte de Panamá a fines de los años setenta. Conoció a George Bush cuando estaba en la CIA en 1976. Y Noriega se compromete a permitir que la CIA use Panamá para aterrizar con armas en sus aeródromos y que aproveche compañías panameñas para cubrir todas las transacciones. Y lo que pasa con el asunto Irán-Contra es que comienza a convertirse en algo increíblemente demencial. Quiero decir que es una empresa absurda porque Noriega comienza a usar esos vuelos de carga para enviar cocaína a Estados Unidos porque está trabajando con el cartel de Medellín. Y la CIA estaba al tanto de todo esto y estaba haciendo de la vista gorda, y la oficina de Bush también lo sabía, pero estaban muy obsesionados intentando expulsar a los sandinistas y con su cruzada anticomunista general. Y ya sabes, eso sucede en 1992, después de que Bush pierda la reelección ante Bill Clinton en la víspera de Navidad, pocas semanas antes de que deje el cargo.

 

Presentador: El presidente Bush emitió una declaración por escrito esta víspera de Navidad indultando al exsecretario de Defensa Caspar Weinberger y a otros cinco funcionarios por su participación en el escándalo Irán-Contra.

 

Caspar Weinberger: Quiero expresar al presidente mi profundo agradecimiento por su decisión de otorgar este perdón y, por lo tanto, corregir una injusticia terrible que se estaba cometiendo en mi persona.

 

AG: George Bush padre perdona a su secretario de Defensa, Caspar Weinberger, quien había sido convocado ya a juicio; además, Lawrence Walsh iba a llamar a George Bush como testigo en ese juicio. Walsh se estaba acercando a Bush para intentar procesarlo penalmente. Estaba también todo ese asunto de las armas para el acuerdo de los rehenes que tenía asimismo lugar a mediados de la década de 1980, y parte de las ganancias obtenidas terminaron yendo a parar a la financiación de la Contra, algo de lo que se encargó de coordinar el teniente coronel Oliver North. Lawrence Walsh deja claro que esto tiene todas las apariencias de ser una acción criminal que viola la política del gobierno estadounidense, pero también la Ley de Control de Exportación de Armas y Walsh dijo que esto era muy importante. Implica a Ronald Reagan por su nombre, a Bush, Schultz, Casey, Weinberger, al Asesor de Seguridad Nacional, básicamente a todo el gabinete. Y deberían haber sido todos destituidos.

 

Periodista: Sr. Presidente, cuando dice que su conciencia está tranquila, ¿quiere decir que la interpretación que se ha hecho de los documentos presentados en este juicio, que entiendo fue hecha por el Sr. [inaudible] no es totalmente exacta?

 

GHWB: No estoy discutiendo nada acerca de mi rol en esto, excepto para decir que mantengo todo lo que he dicho.

 

Periodista: ¿Ni siquiera aunque estén secuestrados?

 

GHWB: Ya le dicho al caballero que no voy a entrar en eso. Por favor, no me pida que lo haga, porque acabo de decirle que no lo voy a hacer y Vd. está malgastando su tiempo. El reloj sigue corriendo.

 

JS: Considera ahora el tema de Trump y los posibles perdones a personas como Paul Manafort u otros y de lo que se les acusa, frente a todas aquellas personas que fueron indultadas por el hombre ahora adorado como héroe por los principales demócratas, republicanos, etc. Y no se menciona el hecho de que estamos hablando de personas que estaban involucradas en tráfico ilícito de armas, en narcotráfico, con el apoyo de escuadrones de la muerte, incluidos los escuadrones que asesinaban a ciudadanos estadounidenses. Creo también que es importante señalar este hecho histórico: durante las investigaciones del Irán-Contra, Dick Cheney era congresista por Wyoming y fue de hecho uno de los autores principales del informe disidente sobre la investigación del Irán-Contra. Y en su informe dijo que ese era realmente un modelo a seguir de cómo Estados Unidos debería hacer su política exterior y que no suponía ninguna aberración o escándalo. Y luego tienes ahí a Cheney convertido en vicepresidente y ves el mismo tipo de actividad de escuadrones de la muerte que se conoció en Iraq, como el caso de El Salvador, que incluía a personas como el coronel James Steele y otras figuras paramilitares de EE. UU. que habían estado profundamente implicadas en la creación de los escuadrones de la muerte en Centroamérica, haciendo lo mismo de nuevo en Iraq durante la época del hijo de George HW como presidente junto a Dick Cheney, que fue el principal defensor del Irán-Contra para la Casa Blanca de Bush-Reagan.

 

AG: Hay una continuidad total desde el Programa Phoenix a la Operación Cóndor, a las guerras sucias centroamericanas y a los escuadrones de la muerte en Iraq. Y tienes a todos esos altos cargos de Bush padre dirigiendo la guerra, ¿verdad? El vicepresidente Cheney, el secretario de Defensa Donald Rumsfeld.

 

JS: James Baker es el abogado que interviene para garantizar que la Corte Suprema elija a la persona adecuada en el 2000 y que George W. Bush sea nombrado presidente.

 

AG: Exacto, y ya sabes, uno de esos votos es de Clarence Thomas, que es básicamente un chiste de jurista que George Bush eligió para reemplazar al gigante Thurgood Marshall. Hay una corrupción constante impulsada por la familia Bush. Y ahora han quedado completamente rehabilitados porque no son tan toscos o caricaturescos como Donald Trump.

 

JS: Tienes el incidente que ocurrió el 3 de julio de 1988, cuando Estados Unidos derribó un avión civil iraní matando a más de 290 pasajeros, entre ellos más de 60 niños.

 

William Crowe : Creemos que el crucero USS Vincennes, aunque activamente implicado en las amenazas a las unidades de superficie iraníes, tenía que protegerse de lo que se consideró un avión hostil, por lo que derribó un avión de pasajeros iraní sobre el estrecho de Hormuz. El gobierno estadounidense lamenta profundamente este incidente.

 

JS: George H.W. Bush declaró lo siguiente en respuesta a ese derribo:

 

GHWB: Nunca me disculparé en nombre de los Estados Unidos de América. No me importan cuáles puedan ser los hechos.

 

AG: Sí, eso fue una atrocidad total. Es la guerra de las plataformas petroleras que se está produciendo en el Golfo Pérsico, donde las Fuerzas Especiales estadounidenses están haciendo volar las plataformas petroleras iraníes para ayudar a Iraq en su guerra contra Irán. Y el USS Vincennes está esencialmente estacionado justo debajo del tráfico aéreo comercial en el Golfo Pérsico y va y lo derriba. Y nunca hemos escuchado la verdadera historia [de] lo que estaba sucediendo allí, pero sabemos que puede haber sido una advertencia directa a los iraníes de que EE. UU. continuaría involucrándose más en la guerra si finalmente no llegaban a algún tipo de acuerdo con Sadam Husein, protegido entonces por EE. UU.

 

Tampoco nos hemos metido con los escándalos del BCCI y B&L, que fueron unos escándalos bancarios enormes en la década de 1980, donde se canalizaron hacia Sadam Husein miles de millones de dólares en créditos gubernamentales secretos de varias agencias a través de esos bancos. Más de 5.000 millones de dólares, que le permitieron comprar toda esa tecnología de doble uso, incluidas las armas y el equipo para gasear a 5.000 kurdos en Halabja en 1988. Y la Administración Reagan cubrió y defendió por completo a Sadam Husein.

 

JS: Mucho más que eso, Arun, de 1980 a 1988 -estamos hablando de la casi completa duración de Bush como vicepresidente de Reagan- Estados Unidos apoyó militarmente con inteligencia tanto a Irán como a Iraq, aunque quería claramente que Iraq prevaleciera en la aniquilación de ambas sociedades porque Bush, Reagan y la CIA consideraban a Sadam un matón asesino laico que podría ser utilizado para llevar a cabo la agenda de Estados Unidos en la región y mucho más preferible que la revolución islámica en el vecino Irán.

 

AG: Exactamente, y vemos también la misma historia en Panamá, donde George Bush se vuelve contra su colega de otro tiempo, Manuel Noriega, invadiendo Panamá en 1989 y destruyendo básicamente el barrio de clase trabajadora donde se encontraba el principal edificio de las fuerzas de defensa panameña, matando a miles de personas. Crearon una fosa común, pero esto, por supuesto, termina por palidecer en comparación con lo que sucede en la primera guerra de Iraq con la destrucción de toda la infraestructura civil de ese país. Y a finales de 1992, un funcionario del gobierno estadounidense estimó que unos 200.000 iraquíes habían muerto directamente a causa de la guerra y como resultado de la devastación de la infraestructura civil, la electricidad, el saneamiento y el agua potable.

 

Todo ello no solo son crímenes inmensos sino que preparan también el escenario para el mundo caótico que vivimos hoy. Las guerras centroamericanas son exactamente la razón por la que estamos viendo a todos estos refugiados que huyen de sus países en masa porque hemos destruido sus sociedades, y la gente está desesperada por huir de la violencia y la pobreza porque no les permitimos tener un mínimo de justicia y dignidad.

 

JS: ¿Cómo deben recordar a George Herbert Walker Bush las personas honestas, las personas que se preocupan por la historia, por el contexto y los hechos?

 

AG: George Herbert Walker Bush es de alguna manera una especie de figura nixoniana en el panorama político, porque hubo alguna legislación progresista que sí se aprobó, pero fue parte de una atroz política interna mucho más amplia, como en el caso de Willie Horton , la absoluta hostilidad hacia la crisis del SIDA y hacia decenas de miles de hombres homosexuales que morían a causa de ella. Y está implicado en la creación de este mundo caótico. Y creo que, en última instancia, George Herbert Walker Bush debe ser recordado como un médico Frankenstein. Él creó este mundo. Fue uno de los principales arquitectos de este mundo que nos dio a Donald Trump.

 

JS: Arun Gupta, muchas gracias por estar aquí con nosotros.

 

AG: Gracias por invitarme.

 

[Interludio musical]

 

Inicié mi vida en el periodismo suplicando a mi modo un aprendizaje no remunerado con Amy Goodman , la anfitriona de Democracy Now! Fue durante la década de 1990, cuando Bill Clinton era presidente. Sadam Husein estaba firmemente arraigado en el poder como el dictador de Iraq, y ese país estaba sufriendo de una manera inimaginable. La guerra del Golfo de 1991 lanzada por el presidente Bush había diezmado la infraestructura civil de Iraq. Una nación moderna del Oriente Medio había sido bombardeada hasta hacerla retroceder décadas. Las instalaciones de tratamiento de agua y alcantarillado habían sido atacadas sistemáticamente, las tasas de cáncer se estaban disparando y los hospitales no podían importar medicamentos básicos, analgésicos ni tratamientos contra el cáncer. Todo esto porque Bush continuó con su destrucción de Iraq imponiendo unas sanciones económicas que serían las más duras de la historia.

 

Eso significó que la infraestructura civil de Iraq quedó arrasada por los bombardeos y la guerra, y que después se les prohibió reconstruir el país o incluso ofrecer la atención médica más básica. Cuando Bill Clinton derrotó a George H.W. Bush y ganó la presidencia en 1992, uno de sus primeros actos como presidente fue bombardear Iraq. La justificación de ese bombardeo fue un presunto complot de Sadam Husein para asesinar a Bush en una visita a Kuwait. Resultó ser totalmente falso, pero ese bombardeo de Bill Clinton mató a varios civiles iraquíes, incluida la afamada pintora Layla Al-Attar. A lo largo de los años de Clinton, Iraq fue bombardeado un promedio de una vez cada tres días bajo el disfraz de las llamadas zonas de exclusión aérea. Fue en este período cuando empecé a viajar a Iraq; era entonces un joven reportero y muchas de las historias que escribí se centraron en el número de muertos y en el sufrimiento en curso causados por la guerra de Bush y el arma econ ó mica de las sanciones.

 

Jeremy Scahill (informando para Democracy Now!): Hamudi Abbas, de año y medio, va a morir. Tal vez en una semana, tal vez en un mes, tal vez en un año. Pero su médico dice que no verá su tercer cumpleaños. Hamudi acaba de ser diagnosticado con cáncer en los ganglios linfáticos. Su cara está severamente desfigurada por un tumor del tamaño de una pelota de sófbol que presiona contra su ojo izquierdo. Lleva un babero alrededor de su cuello que dice “Amo a mi mamá”. El babero está cubierto por la sangre que Hamudi ha estado tosiendo.

 

Su médico, Mohamed Kamel, dice que con los medicamentos adecuados Hamudi tendría una gran posibilidad de vencer al cáncer. Pero debido a la escasez creada por las sanciones lideradas por los Estados Unidos, sencillamente no disponen de los medicamentos necesarios.

 

Mohamed Kamel : Puede que algunos de los bebés mueran dentro de una semana, otros morirán dentro de un mes, o incluso dentro de un año, pero tarde o temprano van a morir.

 

JS (continúa la información): Hamudi es uno de los miles de niños que en el sur de Iraq son víctimas de la epidemia de cáncer que asola la región desde el final de la guerra del Golfo de 1991.

 

JS: Informar desde los hospitales de Iraq me hacía sentir como si informara desde corredores de la muerte para bebés. Los doctores te decían que sabían cómo tratar a sus pacientes, pero que no tenían los suministros ni los medicamentos necesarios para hacerlo. Tenían que reutilizar las jeringuillas. El Tylenol estaba prohibido. La lejía estaba prohibida. El equipo para máquinas de rayos X estaba prohibido. Vi a niños nacidos con defectos congénitos de nacimiento de los que las revistas médicas modernas no podían ni imaginar. La estrategia de Estados Unidos consistía en matar de hambre, matar y torturar a los iraquíes para que se alzaran contra Sadam Husein. Y vi con mis propios ojos cómo la política de Estados Unidos fortaleció a Sadam y cómo obligó a los iraquíes que podían haber organizado su propia versión del levantamiento de la Primavera Árabe a gastar cada onza de su energía humana en nada más que en sobrevivir. Iraq es la razón por la que finalmente me convertí en reportero. Todavía me persiguen los recuerdos de los muertos, de los que vi allí, especialmente de los niños.

 

En Iraq pasé mucho tiempo con la activista estadounidense por la paz Kathy Kelly, la cofundadora del grupo Voices in the Wilderness [Voces en el Desierto]. Ella fue a Iraq durante la guerra del Golfo de 1991 y acampó en el desierto en protesta por esa guerra. Pasó mucho tiempo en Bagdad mientras llovían los misiles. Después, a lo largo de la década de 1990, Kathy vivió durante largos períodos en Iraq, formando parte de organizaciones que luchaban contra las sanciones y los bombardeos implementados por Bush y continuados por Clinton.

 

Kathy Kelly (KK): Creo realmente que la estrategia consistía en decirle a todos los demás países de la región, tal vez del mundo: “Si no se subordinan a cumplir nuestros intereses nacionales, a servir a nuestros intereses nacionales, podemos eliminarlos y, si no nos creen, miren a Sadam Husein, miren a Iraq”.

 

JS: Mientras vemos la cobertura que la televisión corporativa hace de George H.W. Bush, el enfoque, en lo que a Iraq se refiere, es sobre cómo Bush construyó aquella coalición de naciones dispuestas a forzar a Sadam a retirarse de Kuwait. No se menciona que EE. UU. armó a Saddam durante una década antes de llegar a ese momento ayudándole a identificar objetivos que bombardear en Irán. No se menciona cómo Bush alentó a los iraquíes a levantarse y luego dio luz verde a Sadam para que matara a los que se habían levantado contra él.

 

GHWB: Hay otra forma de detener el derramamiento de sangre, consiste en que el ejército iraquí y el pueblo iraquí tomen el asunto en sus propias manos para obligar a Sadam Husein, al dictador, a retirarse.

 

JS: Apenas se menciona el papel que desempeñó Estados Unidos en alimentar y armar la guerra Irán-Iraq que precedió a la invasión de Kuwait. Tampoco se alude a cómo la CIA cultivó y apoyó a Sadam en su ascenso al poder. No se habla de cómo la embajadora estadounidense le dijo a Sadam antes de la invasión de Kuwait que Estados Unidos no tenía una posición en las disputas entre árabes. Nada de todo esto. Es como si la historia existiera en un vacío que no permite nada excepto la narrativa imperial estadounidense.

 

Para entender realmente la escala masiva de los crímenes que George H.W. Bush perpetró en Iraq, debemos observar la guerra del Golfo de 1991 y todos los objetivos civiles bombardeados intencionadamente por Estados Unidos. Pero también debemos considerar el papel de Bush en el apoyo a Sadam hasta la víspera de esa guerra. Tenemos que hablar de Sadam y sus amigos de la CIA. Tenemos que hablar sobre las sanciones que perduraron más de una década después de que Bush dejara el cargo y que continuaron matando a personas inocentes. Y tenemos que hablar sobre los horrores en Iraq hoy y de cómo todo ello puede rastrearse hasta el legado que George H.W. Bush construyó.

 

KK: Creo que se convirtió en un entorno en el que era tan difícil vivir que la gente llegó a decir que si había una luz al final del túnel, es probable que solo fuera la de un tren que iba a atropellarles. Y eso terminó siendo una especie de verdad, y pensando en todo eso, en relación con la formación de grupos yihadistas, no deberíamos sentirnos sorprendidos. Quiero decir, a veces pienso que incluso si una pequeña fracción de lo que sufrieron los iraquíes -en términos de guerra y sanciones, indignidades y desplazamientos, refugiados, separación de familias, todas las supuestas consecuencias colaterales de la guerra- hubiera sucedido aquí, en los Estados Unidos, ¿no creemos que habrían existido grupos de vigilantes que podrían formarse y volverse violentos y decir “si conseguimos armas, dispararemos contra toda esa gente”? Así pues, quiero decir sencillamente que, una y otra vez en Siria y ahora en el Yemen, estamos creando la posibilidad de grupos como el ISIS y Al Qaeda, y el pueblo estadounidense ignora todas esas conexiones.

 

JS: De nuevo Kathy Kelly de Voices in the Wilderness.

 

El poeta y académico iraquí Sinan Antoon describe su vida bajo la dictadura de Sadam Husein, apoyada por EE. UU., y los horrores de la guerra del Golfo

 

JS: Me acompaña ahora el célebre poeta, académico y novelista iraquí Sinan Antoon. Es profesor asociado en la Universidad de Nueva York, en la Gallatin School of Individualized Study. Sinan nació y creció en Bagdad, donde terminó su licenciatura en inglés en aquella Universidad en 1990. Salió de Iraq y vino a EE. UU. después de la guerra del Golfo de 1991, formándose en Georgetown y Harvard para obtener un doctorado en literatura árabe en 2006. Los libros de Sinan se han publicado ampliamente en árabe y otros idiomas. Entre los disponibles en inglés se encuentran su colección de poesía: “The Baghdad Blues”, la novela "I'jaam: An Iraqi Rhapsody" y, más recientemente, la novela "The Corpse Washer". También realizó un poderoso documental sobre su regreso a Bagdad después de la invasión estadounidense en 2003 llamado “About Baghdad”. En marzo, Sinan Antoon publicó un artículo de opinión en el New York Times en el aniversario de la invasión de Iraq por parte del hijo de Bush. Ese artículo se tituló “ Fifteen Years Ago, America Destroyed My Country ”. Sinan Antoon, bienvenido a Intercepted.

 

Sinan Antoon (SA): Gracias por invitarme.

 

JS: En primer lugar, quiero que nos ofrezcas un panegírico inmediato sobre George H.W. Bush. ¿Cómo te acuerdas de él? ¿Cómo debe recordarlo la historia?

 

SA: La historia debería recordarle como un criminal de guerra porque eso es lo que era. Para mí, a nivel personal, después de haber pasado por la experiencia de vivir en un refugio en Bagdad en 1991 y haber observado cómo la guerra de Bush destruyó Iraq, eso es lo que era. Por supuesto, el objetivo declarado era liberar a Kuwait, por lo que muchos iraquíes se sintieron bien porque estaban en contra de la ocupación de Kuwait.

 

GHWB: Nuestros objetivos son claros. Las fuerzas de Sadam Husein abandonarán Kuwait. El gobierno legítimo de Kuwait será restaurado a su lugar legítimo y Kuwait será libre de nuevo.

 

SA: Pero la liberación de Kuwait no requería, lo dijo Jim Baker, de unos bombardeos que devolvieran a Iraq a la “era preindustrial”. Una de las razones importantes para que los ciudadanos comprendan -si es que quieren saberlo, la situación era tan horrible y trágica- por qué sucedió así es porque muchas de las raíces de lo que está sucediendo ahora, y de lo que viene ocurriendo desde 2003, tienen que ver con las políticas de George Bush y el bárbaro bombardeo de Iraq durante más de mes y medio, estando yo en Bagdad, no solo afectó a las instalaciones militares, también a 114 puentes, plantas de tratamiento de agua, a todo. Y soy alguien que creció, sí, bajo la dictadura, pero soy de la generación que bebió agua potable muy limpia y vivió una vida relativamente buena y todo eso comenzó a desmoronarse y declinar después de 1991.

 

Y lo que es más importante también, en aquel momento EE. UU., a través de la ONU, impuso sanciones a Iraq para obligarlo a abandonar Kuwait y cuando las sanciones no funcionaron, se produjo la llamada liberación de Kuwait. Pero estas sanciones se mantuvieron bajo Bush padre y luego bajo Clinton, y ahora sabemos que mataron a un millón de civiles, muchos de ellos niños. La destrucción del Estado moderno de Iraq, sus instituciones, sus instalaciones, el tejido social, la destrucción de la clase media iraquí, que forzó a abandonar el país a tres millones de iraquíes a lo largo de los años 90, todo eso forma parte, básicamente, del legado de Bush.

 

JS: Quiero retroceder un poco. En la década de 1950, el general Abd al-Karim Qasim gobernaba Iraq. Él, al igual que Mossadegh en Irán, se estaba moviendo para nacionalizar el petróleo iraquí. Estaba, en el contexto de la Guerra Fría, abierto a hacer negocios con muchos países del mundo, incluida la Unión Soviética, e impulsar algunas plataformas sociales bastante progresistas -ciertamente para los estándares de hoy, si miras hacia los saudíes y otros-.

 

A principios de la década de 1950, la CIA comenzó a cortejar al Partido Baaz y a Sadam Husein. Y en última instancia, cuando Abdul Karim Qasim fue derrocado, la CIA dio listas de personas que eran “presuntos comunistas” a las bandas dedicadas a asesinar, incluidas las redes del Partido Baaz.

 

Presentador: Un nuevo gobierno que promete una modificación de las políticas amargamente antibritánicas, antiestadounidenses y anti-Nasser de Qasim ha estado vaciando las cárceles de presos políticos y reemplazándolos por comunistas detenidos desde la revolución. Nadie puede decir cuál será el impacto final.

 

JS: Háblanos de cómo Sadam Husein se apoderó de Iraq y del Partido Baaz, del apoyo de Estados Unidos y de la política de ese momento en la historia de Iraq.

 

SA: Sí, me gusta que saques este tema porque hasta hoy Abd al-Karim Qasim conserva una enorme popularidad entre los iraquíes debido, como has dicho, a sus antecedentes progresistas. Era realmente sorprendente para los estándares de la época y porque era nacionalista. Y como sabes, uno de los dirigentes del Baaz dijo más tarde en sus memorias: “Llegamos aquí en un tren estadounidense”. Todo el mundo sabía…

 

JS: Creo que lo que dijo fue: “Llegamos en un tren de la CIA”.

 

SA: Bueno, sí.

 

JS: Es igual. Pero sí, es una admisión sorprendente.

 

SA: Todo el mundo lo sabe. Ya sabes, hablando de las guerras de 1991, fue cuando Sadam Husein cruzó la línea roja e invadió Kuwait porque leyó mal las señales o fue engañado por la embajadora estadounidense, April Glaspie, cuando dijo en su reunión con él: “No tenemos una posición en las disputas entre árabes”.

 

Senador Alan Cranston: ¿Dijo Vd. que “No tenemos opinión en las disputas entre árabes, como es el caso de su desacuerdo fronterizo con Kuwait”?

 

April Glaspie: Sí, esa fue una parte de mi frase. La otra parte fue que insistíamos en que resolviera sus disputas con Kuwait de forma no violenta. Y él me dijo que así lo haría.

 

SA: Fue entonces cuando Sadam Husein se transformó de un aliado laico, no solo para Estados Unidos, también para Francia y otras democracias liberales occidentales, en el enemigo. Pero antes de eso, hubo un apoyo definitivo en todo y especialmente durante la guerra Irán-Iraq en los años ochenta.

 

Crecí hasta mi juventud en Bagdad y todavía recuerdo cuando Sadam Husein era el vicepresidente. Pero todos sabían que era la persona más poderosa porque en cierto modo había consolidado una gran cantidad de poder bajo su control, especialmente en términos de inteligencia y seguridad interna. Y en 1979, hizo a un lado a Ahmad Hasan al-Bakr, que había sido el presidente y asumió todo el poder. Y entonces, muy rápidamente, comenzaron las tensiones con Irán y Sadam libró la guerra Irán-Iraq.

 

Una de las imágenes que siempre me acompaña -me aseguro de escribir sobre ello para recordársela a los ciudadanos, porque son muy olvidadizos…- es que recuerdo haber visto las noticias de la noche en Bagdad y haber escuchado cuando era adolescente al presidente Reagan enviando un telegrama de felicitación a Sadam Husein. Y después llegó Donald Rumsfeld como emisario suyo, y se sabía que Estados Unidos apoyaba al régimen iraquí con inteligencia para asegurarse, por supuesto, de que la guerra durara lo más posible. Creo que Henry Kissinger dijo que cuanto más durara la guerra, mejor. Cuando llegamos al 2002, yo mismo y muchos iraquíes no íbamos a tomar en serio a Donald Rumsfeld cuando hablaba de la libertad y el bienestar de otros pueblos.

 

JS: Donald Rumsfeld visitó Bagdad varias veces para reunirse con Sadam Husein en el transcurso de 1983 y 1984. Donald Rumsfeld le llevó un regalo de parte de Ronald Reagan, un par de espuelas doradas de vaquero que le fueron entregadas a Sadam. Menciono esto no solo para contarte las trivialidades sobre los espolones del vaquero, sino para recordarle a la gente que cuando Sadam estaba en su época más brutal fue cuando contó con todo el apoyo de Estados Unidos, en la década de los 80, sacándole de la lista de patrocinadores estatales del terrorismo, vendiéndole armas, enviando generales de Estados Unidos a Bagdad para ayudarles a planear sus bombardeos sobre Irán…

 

Parte de esta historia -el panegírico de George H.W. Bush sobre Iraq- es básicamente que Kuwait fue invadido. Bush reunió una coalición de naciones bien dispuestas, incluidas muchas naciones árabes y el Kuwait liberado. Después, astutamente, tomó la decisión de mantener a Sadam en el poder. Pero, de hecho, ese no es el principio de la historia de George H.W. Bush en Iraq, la guerra entre Irán e Iraq y el apoyo a la brutal dictadura de Sadam son anteriores a la guerra del Golfo.

 

SA: La brutalidad contra los kurdos y el uso de armas químicas; olvidamos que esas armas químicas fueron también suministradas por Estados Unidos. Y asimismo, sobre el tema de la invasión de Kuwait, por supuesto que yo y muchos iraquíes estábamos en contra de ella, pero ¿cómo se convenció a la familia gobernante de Arabia Saudí para que permitiera que las tropas estadounidenses entraran en su país? Sucedió así: Dick Cheney voló a Arabia Saudí y le enseñó al rey imágenes de satélite que supuestamente mostraban que las tropas iraquíes estaban en una posición ofensiva. Pero eso no era cierto ni correcto.

 

JS: En aquel momento, Dick Cheney era secretario de Defensa.

 

SA: Efectivamente.

 

Tampoco yo estaba a favor de la invasión de Kuwait. Pero Sadam no iba a invadir toda la Península Arábiga. Desde luego, eso se le entregó en bandeja de plata porque después del colapso de la Unión Soviética, la fantasía real estadounidense, la fantasía imperial se hizo realidad: tener bases militares permanentes en la Península Arábiga.

 

JS: Durante toda la vida que viviste en Iraq, Sadam Husein estuvo en el poder como vicepresidente o presidente. ¿Cómo era crecer en Iraq?

 

SA: Por supuesto que era muy difícil crecer bajo una dictadura. Así que uno, ya sabes, tenías que adaptarse, en cierto modo había un clima de miedo porque la vida de uno podía terminar fácilmente y se podía ir a prisión sin mucho esfuerzo. Es por eso que la primera novela que escribí en árabe, y luego traduje al inglés, fue sobre lo que significa ser un joven estudiante universitario que vive bajo una dictadura y en una guerra. Y fue realmente terrible, espantoso, pero quiero señalar el hecho de que el problema en gran parte del discurso era la fusión entre el régimen de Sadam, el Estado iraquí y la sociedad iraquí. Por supuesto, muchos de nosotros odiábamos a Sadam Husein y queríamos que lo destituyeran o lo debilitaran, fue realmente trágico y horrible.

 

GHWB: El secretario Cheney y el presidente Powell hicieron una visita muy satisfactoria a la zona del Golfo para hablar con nuestros comandantes. Estoy muy satisfecho de haber escuchado su exposición informativa sobre el progreso de la guerra. La campaña aérea ha sido muy, muy efectiva y continuará por un tiempo.

 

SA: Recuerdo que a los miembros de mi familia, que ya son mayores y que habían contribuido a la construcción del país como ingenieros, les resultó muy duro ver cómo el país se destruía realmente en mes y medio. Creo que es muy importante que los ciudadanos estadounidenses y de otros lugares se den cuenta de lo que hizo George Bush y de lo que hizo su país, hubiera o no dictadura, porque la cuestión de la dictadura se utiliza a menudo para justificar las guerras.

 

JS: A nivel político, económico y cultural, ¿cómo era el Iraq de antes de la guerra del Golfo del 91?

 

SA: Para empezar, el primer canal de televisión en Oriente Medio lo tuvo Iraq. La primera ministra en un gabinete la tuvo Iraq, en la época de Abd Al-Karim Qasim. El conjunto de leyes más progresistas que tiene que ver con los derechos de las mujeres se estableció en Iraq en 1960 y 1961. Y en términos de reforma agraria, en términos de justicia social, también hubo un movimiento del Partido Comunista muy poderoso, muy progresista. A partir de los años 50 también, por ejemplo, hubo un florecimiento de la cultura en Iraq. El movimiento de la nueva poesía, el nuevo verso libre, que comenzó en Iraq, cambiaría la forma en que se había escrito la poesía árabe hasta ese momento.

 

En 1991, por supuesto, teníamos la dictadura. Tuvimos muchos problemas debido a la larga guerra con Irán, pero había una burocracia muy sólida. Hubo un sistema educativo muy bueno, por ejemplo, yo fui a la universidad en Bagdad y mis profesores se habían graduado en Stanford, Chicago, Harvard y otros lugares. Y lo más importante era que había un excelente sistema sanitario que era gratuito. Yo y muchos otros que tuvimos ciertos problemas de salud pudimos obtener una excelente atención médica por el equivalente a 25 centavos de aquel entonces. Ahora, todo eso, además del agua limpia, de las excelentes instalaciones e infraestructuras, todo eso se destruyó en 1991.

 

Y se destruyó debido a las políticas de Estados Unidos y de George Bush. Esos hechos no pueden borrarse, no importa lo que la CNN o los demás digan de esta realidad, esto está en los registros públicos. George Bush, el padre, contribuyó en gran medida a las políticas que terminaron destruyendo o comenzando la destrucción del Estado moderno de Iraq. Básicamente transformó Iraq de ser una sociedad funcional, en gran parte secular, a una sociedad que está experimentando una lenta agonía.

 

JS: Antes de que se lanzara la Operación Tormenta del Desierto, un dinar iraquí valía tres dólares estadounidenses, Iraq estaba importando mano de obra. Tenía tanto el Tigris como el río Éufrates. Era un país agrícola muy diverso y productivo pero, en el transcurso de menos de dos meses, fue bombardeado retrocediendo a una era totalmente diferente y todas las instituciones que describes, toda esa cultura cotidiana, quedaron destruidas de la noche a la mañana cuando Bush lanzó esa guerra.

 

SA: Recuerdo cuando estaba en Bagdad y nos íbamos durante el día a examinar los daños. Hasta las oficinas de correos fueron bombardeadas. ¿Y qué tenía eso que ver con Kuwait? Y fue un bombardeo tan terrible que sigo recordándolo a veces. Era absurdo. Había una pequeña oficina en algún lugar a las afueras de Bagdad donde los oficiales militares retirados iban a cobrar sus pensiones que también fue bombardeada. Piensa en la arrogancia y la barbarie de la propia frase “Los bombardearemos hasta devolverlos de nuevo a la era preindustrial”.

 

Tuve suerte cuando vine a los Estados Unidos a estudiar con Hanna Batatu en Georgetown. Es probable que haya escrito uno de los mejores libros sobre Iraq, y en 1993 dijo, basándose en todas las estadísticas y de lo que venimos hablando, que lo que estaba sucediendo en Iraq era un genocidio. Y ya sabíamos también a principios de los años 90, que los efectos de los bombardeos y las sanciones no estaban realmente perjudicando mucho al régimen. En realidad, el régimen y la elite gobernante se beneficiaron de ello, pero sí estaban perjudicando a las mismas personas a las que se suponía iban a mejorarles la vida. Y la gente se ha olvidado ya de los muchos funcionarios de la ONU que renunciaron porque no quisieron ser parte de esas políticas de destrucción.

 

Amy Goodman: El 31 de marzo, Hans von Sponeck, un ciudadano alemán con más de treinta años de carrera en la ONU, renunció a su puesto como Coordinador Humanitario de la ONU en Iraq en protesta por las sanciones. Era el responsable allí del Programa de Petróleo por Alimentos de las Naciones Unidas. La renuncia de Von Sponeck se produce apenas más de un año después de la renuncia de Dennis Halladay, que ocupaba ese mismo cargo y por las mismas razones.

 

JS:   Y esto se produjo, principalmente, con Bill Clinton. Se inició con Bush, pero los verdaderos campos de matanzas económicas en Iraq con víctimas reales, muchas de ellas mujeres y niños, fueron esas sanciones económicas.

 

SA: Sí, recuerdo a un pariente mío que, como he mencionado, estaba observando todos los bombardeos y se sentía realmente devastado porque era un joven ingeniero que había ayudado a construir muchos de aquellos puentes y edificios. Pero decía básicamente que lo que la guerra y el bombardeo no destruían, las sanciones lo irían aniquilando lentamente. Hay un excelente libro de Joy Gordon sobre lo que significaron las sanciones contra Iraq y nuestra responsabilidad, la responsabilidad de este país perpetrando ese genocidio. Cuando fuimos a Bagdad con un colectivo para hacer un documental sobre Bagdad, entrevisté a decenas de personas y una mujer iraquí, una madre, me dijo: “Podría perdonar a Estados Unidos por los bombardeos, pero no les perdonaré por las sanciones, porque con el bombardeo puedes esconderte en el refugio, puedes intentar sobrevivir dos o tres horas, pero ¿qué haces con las sanciones cuando no puedes obtener la leche para alimentar a tu hijo?”.

 

JS: En vísperas de la invasión-ocupación de 2003, fui a Bagdad a visitar una clínica que tenía la única máquina de rayos X en funcionamiento capaz de detectar ciertos tipos de cáncer. La cola se mantenía durante días. Las personas acampaban esperando a que se les hiciera una radiografía porque no se podían importar las partes necesarias para mantener adecuadamente una máquina de rayos X. La lejía no estaba permitida. Cuando ingresabas en los hospitales iraquíes bajo las sanciones, la gasolina se utilizaba como desinfectante. El hospital olía a una mezcla de sangre, muerte y gasolina.

 

Cuando George H.W. Bush autorizó y llevó a cabo la aniquilación de la sociedad civil iraquí, a continuación siguió las sanciones económicas, fue una sentencia de muerte para el pueblo iraquí.

 

SA: Absolutamente, y deberíamos mencionar también el uso de uranio empobrecido porque en 1991 EE. UU. utilizó extensamente uranio empobrecido en la munición que lanzaba, causando una explosión de las tasas de leucemia…

 

JS: Y de defectos congénitos de nacimiento.

 

SA: Así es. Hoy he publicado un artículo en árabe sobre el legado de George Bush, y contaba con muchísimos testimonios de las personas que viven en Basora, en el sur de Iraq y que siguen sufriendo hoy las consecuencias. Desde luego que afectó también a los veteranos, el denominado síndrome de la guerra del Golfo es sólo otra forma de no hablar del problema.

 

JS: El refugio de Amiriyah en Bagdad era un refugio antiaéreo. Creo que fue en febrero de 1991 cuando se bombardeó el refugio y más de 400 personas murieron en el interior. Háblanos de ese ataque particular.

 

SA: Ese fue uno de los ejemplos más sobresalientes de la barbarie de esa guerra y del desprecio hacia las vidas de los iraquíes, sobre todo hacia las vidas de los civiles. Porque sabían que era realmente un refugio civil. Lo que llegó a afirmarse era que había algunos funcionarios del Partido Baaz que iban allí. Por supuesto, se acercaban durante el día para ver cómo estaban sus familias. Pero era un lugar donde las familias que vivían en ese vecindario iban a buscar refugio y cientos de personas murieron abrasadas allí y Estados Unidos nunca se disculpó. Para muchos iraquíes, ese es un recordatorio eterno de lo que Estados Unidos le hizo a Iraq y a los civiles iraquíes.

 

JS: Durante esta exposición has mencionado el nombre de April Glaspie. April Glaspie era la alta funcionaria estadounidense que se reunió con Sadam Husein para discutir el tema de Kuwait. La posición del gobierno de Sadam era que los kuwaitíes estaban perforando en diagonal desde el territorio kuwaití hacia Iraq y robando ilícitamente petróleo iraquí para venderlo en el mercado internacional. Había un conflicto en ciernes entre Kuwait e Iraq en la Liga Árabe y Estados Unidos era consciente de ello. ¿Qué sabemos sobre la reunión que tuvo lugar entre April Glaspie, que representaba a la Casa Blanca de Bush en ese momento, y Sadam Hussein antes de que comenzara la guerra del Golfo?

 

SA: Había ya muchas tensiones y creo que es importante recordar que Sadam Husein y el régimen son los principales responsables, pero creo que Estados Unidos, en cierto modo, coreografió la situación y también alentó a los kuwaitíes para que no fueran diplomáticos y no se rindieran. El régimen iraquí tenía miles de millones de dólares de deuda debido a la guerra y los kuwaitíes no estaban dispuestos a perdonar esas deudas, además de los problemas a causa de los precios del petróleo. Pero, es crucial recordar que April Glaspie, en su reunión con Saddam Hussein cuando surgió el tema de las tensiones con Kuwait, le dijo que Estados Unidos no tenía una opinión o una posición sobre las disputas entre árabes.

 

Y ahora sabemos por las memorias de su secretario que después de esa reunión, Sadam Husein solicitó la transcripción y destacó esa frase. Y obviamente, Estados Unidos sabe jugar con las fantasías y la megalomanía de estos dictadores, es algo que hace a menudo. Y Sadam entendió que invadir Kuwait no sería necesariamente un gran problema.

 

JS: ¿Y por qué no iba a pensar eso cuando estaba tan acostumbrado a que los planificadores militares estadounidenses en Bagdad le ayudaran a elegir objetivos para bombardear a otro de sus vecinos, Irán?

 

SA: Exactamente, e incluso después de la invasión, en muchas de las entrevistas con los medios de comunicación estadounidenses, Sadam dijo: “No nos vamos a beber el petróleo. Vamos a venderlo”. Lo que significa que se sorprendió un poco y en el primer discurso que pronunció, horas después del comienzo del bombardeo el 17 de enero -lo recuerdo porque huíamos de nuestra casa para ir hacia lo que nos dijeron que era un refugio y que en realidad era solo un sótano de un restaurante-, le escuché en la radio diciendo básicamente que nos habían traicionado. Y creo que él también pensó, desafortunadamente, en sus cálculos erróneos, que Estados Unidos iría y establecería sus bases en la Península Arábiga, pero que no iba a emprender una guerra contra él.

 

Por lo tanto, Estados Unidos es también cómplice por jugar con muchos de estos dictadores, incluido el propio Sadam Husein. Y quiero volver a lo que sucedió después de la guerra terrestre y de los bombardeos, porque Estados Unidos ayudó a Saddam a aplastar el levantamiento en Iraq. Y lo que es más importante, Estados Unidos diezmó a todos los pobres iraquíes que fueron forzados y reclutados para el ejército, y mantuvo a la Guardia Republicana, a las unidades de élite, porque habían despojado a Sadam de alguna manera a nivel regional al destruir a su ejército. Iraq ya no ejercería más influencia en los asuntos regionales, pero querían realmente que el régimen se mantuviera intacto.

 

Y es muy importante recordar eso para que, con un poco de suerte, nuestros conciudadanos -aunque espero que nunca vuelva a suceder-, borren la noción o desmitifiquen la noción de que Estados Unidos apoya cualquier expresión de democracia y no apoya sistemáticamente a los dictadores, sin importar lo brutales y bárbaros que sean con sus propias poblaciones.

 

JS: Al concluir esta exposición específica, Sinan, quería preguntarte sobre el Iraq actual y qué parte de la situación que estamos presenciando ahora se remonta al período en que George H.W. Bush fue vicepresidente y finalmente presidente durante la Guerra Irán-Iraq para lanzar después la guerra del Golfo.

 

SA: Estados Unidos apoyó a Saddam Hussein hasta el 2 de agosto de 1990, fecha en que invadió Kuwait. Fue entonces cuando los estadounidenses y los británicos se esforzaron por encontrar a ciertos personajes de la oposición iraquí. Fueron a buscar y trajeron a gente bastante despreciable y crearon la llamada oposición iraquí. Unos personajes que en su mayoría no tenían seguidores dentro de Iraq, eran muy sectarios, y tenían sus bases en Teherán, o tenían contactos con la inteligencia saudí o la inteligencia siria. Esas personas son las que llevaron después, en 2003, para formar el núcleo del nuevo régimen. Y ahí nos encontramos con los supuestos expertos que se sorprendían realmente de que la nueva élite gobernante sea sectaria y proiraní. Pero si era de allí de donde los trajisteis. No tenían electorado dentro de Iraq. La mayoría de ellos eran realmente muy corruptos. Por lo tanto, esto caerá sobre George Bush Sr. mientras yo esté vivo. Y esta es la información verdadera. Él es el principal responsable de gran parte del daño y del horror que los iraquíes vivieron y continúan viviendo hasta el día de hoy.

 

JS: Sinan Antoon, muchas gracias por estar aquí con nosotros.

 

SA: Gracias.

 

¿Sabes que los pezones de tu madre están completamente secos? ¿Que sus pechos están colmados de uranio empobrecido?

 

¿Sabes que la ventana de su matriz se abre a una tierra confiscada?

 

¿Sabes que tu mañana no tiene un mañana? ¿Y que tu sangre es la tinta de los nuevos mapas?

 

¿Sabes que tu madre está tejiendo la lentitud de sus momentos en una elegía? ¿Y que ya está guardando luto por ti?

 

No seas tímido. Tu funeral ha terminado. Las lágrimas se secaron y todos se han marchado.

 

Avanza. Es corto el camino. No te retrases. Tu tumba está mirando su reloj.

 

No tengas miedo. Organizaremos tus huesos como desees y pondremos encima tu cráneo como si de una flor se tratara.

 

Avanza. Tus muchos amigos te esperan y cada día hay más.

 

Vuestros fantasmas jugarán juntos.

 

JS: Sinan Antoon, poeta, escritor y académico iraquí.

 

[Interludio musical]

 

Jeremy Scahill es un periodista de investigación estadounidense. Es autor del bestseller “Blackwater: The Rise of the World's Most Powerful Mercenary Army”, sobre el auge de la empresa militar privada más poderosa del mundo, con el que ganó el premio George Polk. The Intercept es una publicación de First Look Media que se puso en marcha el 10 de febrero de 2014.

 

Fuente: 

https://theintercept.com/2018/12/05/george-h-w-bush-1924-2018-american-war-criminal/?campaign=homepage-podcast-intercepted

Foto-ilustración: Elise Swain/The Intercept, Getty Images.

Jeremy Scahill
The Intercept/Intercepted

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=250194

http://asturbulla.org/index.php/destacado-nac-e-inter/37375-george-h-w-bush-1924-2018-un-criminal-de-guerra-estadounidense