Borrell, Abengoa y los presupuestos

El ministro de Asuntos Exteriores debería dar explicaciones públicas sobre las percepciones tanto económicas como en valores de Abengoa durante los años que permaneció en su dirección y de las operaciones de compraventa de acciones

 

Cada día da más la sensación que en los temas de trascendencia política (Presupuestos, Cataluña, política de alianzas) el Gobierno va por un lado y el ministro Borrell por otro

 

En este ambiente agresivo y pendenciero que vivimos en la política española es ya habitual que cuanto más grande sea la tontería que se diga más se refleje en los medios de comunicación, que son los que configuran al final las decisiones de las instituciones judiciales o políticas.

Las recientes del líder del PP, Pablo Casado, sobre la Hispanidad o las catastróficas predicciones sobre el presupuesto que le han llevado a hacer el ridículo en Bruselas son bastante similares a las declaradas por Josep Borrell sobre la visita de Pablo Iglesias a Oriol Junqueras.

Sorprende que Borrell no dijera nada de la reciente visita del presidente de la patronal Joan Rosell al mismo dirigente de Esquerra Republicana. Rosell ha dicho que fue a verle para "aportar su granito de arena" a la solución del actual conflicto. Ahí estuvo bien el ministro de Asuntos Exteriores: se mantuvo callado en un tema que no es de su incumbencia.

Sin embargo no ha podido resistirse a terciar con su opinión sobre una visita solicitada por Junqueras hace ya varios meses al líder de Podemos para hablar de la situación política. Y además ha metido por el medio el tema de los Presupuestos, que tampoco es su negociado, quizás más con la voluntad de enredar que la de buscar soluciones a la necesidad de apoyos parlamentarios que tiene el Gobierno para sacarlos adelante. Pablo Iglesias le ha contestado con elegancia alabando su capacidad e inteligencia al tiempo que le ha pedido que "modere su mal genio".

Cada día da más la sensación que en los temas de trascendencia política (Presupuestos, Cataluña, política de alianzas) el Gobierno va por un lado y el ministro Borrell por otro. Algunos disculpan estas discrepancias en un bienintencionado “reparto de papeles” en el que las ministras Calvo, Batet, Moreno, Calviño o Celaá buscan consenso con los nacionalistas y Borrell contenta a sus colegas de la Sociedad Civil Catalana. Algo me dice que eso no es así.

Era inevitable que alguien, en este caso, el diputado catalán Rufián, que no se calla nunca, le recordara el 'caso Abengoa'.

Borrell ha reconocido estos días su "error"  y ha aceptado la multa que le ha impuesto la CNMV por la venta de unas acciones de su exmujer por un importe de 9.000 euros. La multa es de más de 30.000 euros lo que refleja comparativamente la gravedad del delito cometido.

Entre los argumentos que el ministro ha esgrimido es que sigue insistiendo, aunque acepte la sanción, que no usó información privilegiada y lo demuestra el hecho que perdió 400.000 euros en acciones de esta compañía. No ha explicado si las acciones que tenía fueron compradas por él mientras fue miembro de la cúpula directiva de Abengoa, en un ejemplo palmario de puertas giratorias, o bien fueron regaladas como parte de paquetes retributivos muy generosos percibidos en su responsabilidad como Presidente de la Comisión de Retribuciones de esta empresa.

Al margen de la operación de la venta de acciones de su exmujer, el ministro Borrell ya tuvo problemas en fechas como el 20 de noviembre de 2014 por la adquisición de títulos durante la negociación de la reforma energética. El digital CapitalMadrid publicó en esa fecha que aprovechó la caída de Abengoa y ganó un 40% en dos días.

Borrell debería dar explicaciones públicas de las percepciones tanto económicas como en valores de Abengoa durante los años que permaneció en su dirección, así como de las operaciones de compraventa de acciones realizadas

Borrell llegó al Consejo de Abengoa en 2009 y fue reelegido en abril de 2013 como “independiente”. Cada año percibía un mínimo de 300.000 euros lo que le convertía en uno de los expolíticos mejor pagados de este país. Era además de presidente de la comisión de nombramientos y retribuciones, presidente del consejo asesor internacional de Abengoa y un activo accionista. En aquellas fechas el valor bajó un 36% el viernes 7 de noviembre con una caída histórica en la semana de casi el 50%.

"Borrell compró el 17 de noviembre 30.000 acciones del grupo a 1,75 euros por acción, en pleno ataque de pánico de los inversores por las dudas sobre el nivel de deuda del grupo. Desde entonces, la cotización ha reaccionado con una enorme fuerza y este miércoles cerró sobre el nivel de los 2,43 euros. Por lo tanto, Borrell se ha metido en el bolsillo una ganancia de casi el 40% -0,68 euros por acción- en el escueto plazo de 48 horas", informaba el mencionado digital.

El mismo diario CapitalMadrid, informaba que tras las últimas compras, Borrell era propietario de más de 70.000 títulos de la compañía, lo que suponía el 0,001% del capital. No era la primera vez que Borrell hacía una demostración de confianza en el grupo en momentos difíciles. Hacía un año, en plena sacudida a la cotización por el impacto de la reforma energética, Borrell había comprado 25.000 acciones, una participación que por entonces le otorgaba el 0,003% del grupo.

Borrell se mantuvo en la dirección de Abengoa hasta finales de 2016. La empresa está en un proceso de reestructuración total con miles de millones de deuda financiera y a proveedores. En total desde su entrada en la tecnológica, Borrell ingresó, sin contar acciones, unos 2,2 millones de euros.

En 2015, el año del estallido de la grave crisis que ha golpeado a Abengoa, las remuneraciones de los miembros de su consejo de administración ascendieron a una cantidad global de 32,1 millones de euros. La cifra es el doble que los 15,7 millones pagados durante el año anterior. Borrell tuvo que aprobar esas subidas.

La explicación de este incremento desmesurado son los más de 11 millones de euros de indemnización que recibió el antiguo y controvertido presidente, Felipe Benjumea, al abandonar la compañía. Además, el consejero delegado de la misma, Manuel Sánchez Ortega, cobró otros 4,5 millones de euros de indemnización. En total, más de 15 millones de euros 'extraordinarios' para los dos altos directivos en mitad de una gravísima crisis financiera que ha llevado a la compañía al límite de su sostenibilidad económica.

Borrell se vio obligado a acudir como testigo a la Audiencia Nacional por su pertenencia al consejo de administración que aprobó en su momento las millonarias indemnizaciones mencionadas a la cúpula de Abengoa. La magistrada Carmen Lamela (La misma que metió en la cárcel a los líderes independentistas catalanes) investigó a Felipe Benjumea y Manuel Sánchez Ortega por sendos delitos de administración desleal y uso de información privilegiada.

Sorprendentemente, la sala de lo penal de la Audiencia Nacional absolvió en enero de este año a la cúpula de Abengoa por el cobro de las indemnizaciones millonarias aprobadas unos meses antes en 2015 por la comisión de nombramientos y retribuciones presidida por  Borrell. Los actuales propietarios, Banco de Santander y BSCH, ni siquiera reclamaron las abusivas cantidades cobradas de indemnización.

La sentencia indica la buena memoria del actual ministro de asuntos exteriores y resalta “la minuciosidad, calidad y claridad expositiva” de la declaración de Borrell, consejero y presidente de la Comisión de Nombramientos y Retribuciones de Abengoa cuando se instauraron los contratos de febrero de 2015.

Por todo ello, el actual ministro de Asuntos Exteriores debería dar explicaciones públicas, además de las que ya ha dado sobre la venta de las acciones de su exmujer en las que ha reconocido el error, pagado la multa y renunciado a seguir litigando, de las percepciones tanto económicas como en valores de Abengoa durante los años que permaneció en su dirección, así como de las operaciones de compraventa de acciones realizadas.

https://www.nuevatribuna.es/opinion/andrea-vicario/borrell/20181018162141156629.html

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