Las grandes empresas de EEUU no pagan impuestos (a diferencia de ustedes)

[Y las de aquí tampoco y subvencionadas]

 

Contarles que Donald Trump mintió o que el 1% sigue ganando su incesante guerra de clases figura en la sección de asombros en el mismo puesto que decir que el sol salió por el este esta mañana. ¿De verdad nos hacen falta más pruebas?

Necesarias o no, seguimos recibiendo más evidencias. La última nos llega por cortesía del Instituto de Fiscalidad y Política Económica [Institute on Taxation and Economic Policy], que ha descubierto que el 60% de las empresas más grandes de los Estados Unidos no pagó impuestos por ingresos en 2018, pese a ganar un total de 79.000 millones de dólares ingresos netos. Lo que es peor, esas empresas recibieron en realidad 4.300 millones de dólares en devoluciones de impuestos.

Si estas empresas hubieran pagado impuestos de acuerdo con el nuevo tipo impositivo de sociedades del 21 % , recientemente recortado, esas empresas  habrían pagado 16.400 millones de dólares en impuestos . De modo que tenemos una diferencia de más de 20.000 millones, un bonito resultado por sus gastos de cabildeo y sus donaciones a la campaña de Trump.     

Encabezando la lista nos encontramos nada manos que a Amazon. Dirigida por la persona más rica del mundo, que ha conseguido recientemente llevarse miles de millones de dólares en subvenciones en un bote en el que las ciudades norteamericanas compitieron por ver quién daba más dinero. Amazon acumuló 11.000 millones en beneficios el año pasado, y no sólo no pagó impuestos sino que recibió una devolución de 129 millones de dólares. Un total de 26 empresas, entre ellas Chevron, Delta Air Lines, Duke Energy, General Motors, Molson Coors y Prudential Financial, declararon ingresos netos de más de 1.000 millones de dólares, mientras que no pagaron impuestos.

El presidente Trump afirmó que sus masivos recortes de impuestos para las grandes empresas tendrían como resultado directo que los hogares medios de los Estados Unidos recibieran un incremento anual de 4.000 dólares en sus salarios. Esa cifra mágica procedía de una estimación de su propio Consejo de Asesores Económicos [Council of Economic Advisors], que pretendía además que la cifra de 4.000 dólares era una estimación “conservadora”. El Consejo afirmó además que los hogares medios norteamericanos podrían ver aumentados sus ingresos en 9.000 dólares.

La página FactCheck.org, al advertir que el Consejo nunca declaraba de qué modo se llegaba a esas cifras mágicas, recurrió a las anticuadas matemáticas para desvelar la falta de realidad que había en ello. El análisis de la página de ese aumento prometido de 9.000 dólares concluía: “Eso equivaldría a 1,1 billones de ganancias anuales en ingresos, resultado de reducir simplemente una carga impositiva empresarial que actualmente es sólo de 297.000 millones”.

Todavía esperan ustedes esos 4.000 dólares extra en su nómina, ¿no es verdad?

No contengamos el aliento

Los salarios cayeron en realidad un 2 %, ajustado a la inflación, entre diciembre de 2017 y diciembre de 2018, informa el Instituto de Política Económica [Economic Policy Institute]. Pero habría resultado infructuoso aguardar la largueza prometida. El sindicato Communications Workers of America hizo el galante esfuerzo de buscar el compromiso de las grandes empresas para que aprobaran esos ahorros fiscales para sus trabajadores, y fue en vano, tal como informa el Centro de Integridad Pública [Center For Public Integrity]:

“Las grandes empresas rehuyeron afirmar que los recortes de impuestos conducirían a mayores salarios, pues no querían verse sujetas a la promesa de incrementarlos, declaró un cabildero de las grandes empresas. Cuando el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca predijo que un impuesto de sociedades de un 20 % elevaría los ingresos anuales de los hogares en en 4.000 dólares, el sindicato Communications Workers of America, que cuenta con 700.000 afiliados, pidió a ocho empresas de envergadura que se comprometieran a elevar los salarios de los trabajadores en  4.000 dólares si se lograba el recorte de impuestos. Las empresas no respondieron. Eso ‘te demuestra la dificultad que tienen, y no sólo para transmitir mensajes, sino el por qué no le gustan a la gente’, declaró un cabildero que pidió que no figurase su nombre para poder hablar libremente”.

Esta suerte de guerra de clases no es nueva: los salarios han caído en todo el mundo bastante por debajo de las ganancias de la productividad en las últimas tres décadas, la desigualdad salarial ha alcanzado proporciones gigantescas y las grandes empresas han regado con tanto dinero a los especuladores que en algunos años recientes el total del dinero que se les ha pagado en dividendos y recompra de acciones sobrepasaba los ingresos netos.  

La administración de Trump, sin embargo, ha intensificado estas tendencias. En todo el mundo, los financieros se embolsaron unos asombrosos 1,37 billones en dividendos en 2018, un total que casi se ha doblado en menos de una década, y que se predice será aún mayor en 2019. Sólo en los EE.UU. la recompra de acciones contabilizó otros 1,1 billones el año pasado.  

Por contraposición, el 6% de los recortes de impuestos concedidos a las grandes empresas fueron a los empleados en aumento de salarios y en bonificaciones, mientras que más de la mitad fue a parar directamente a los accionistas.  

Los costes de la pobreza

Esta desigualdad cada vez mayor tiene costes reales. Así, por ejemplo, casi 13 millones de niños en los Estados Unidos  (20 % de los niños del país) viven en la pobreza. El Fondo de Defensa Infantil [Children’s Defense Fund] no se anda con rodeos al valorar el coste de esa pobreza:

“Cuando dejamos que millones de niños crezcan en la pobreza sin satisfacer necesidades básicas como la alimentación, la vivienda y la atención sanitaria, les negamos la igualdad de oportunidades para que tengan éxito en la vida y le hurtamos a nuestro país su futura aportación. La pobreza hace disminuir las oportunidades de un niño de graduarse en el instituto y hace aumentar sus posibilidades de convertirse en un adulto pobre. Hace que sea más probable que sufra enfermedades y acabe atrapado en el sistema de justicia penal. Más allá de sus costes humanos, la pobreza infantil entraña ingentes costes económicos. Nuestro país pierde 700.000 millones anuales debido a las pérdidas de  productividad y a los mayores costes en salud y delincuencia que se derivan de la pobreza infantil”.

No contengan la respiración esperando que la administración Trump encare alguno de estos problemas. Lejos de las fuentes mágicas que se derraman sobre su nómina y los recortes del déficit del presupuesto federal, la deuda acumulada del país va aumentando rápidamente.. La Oficina Presupuestaria del Congreso [Congressional Budget Office] estima que se sumarán 1,9 billones adicionales al déficit gubernamental en los próximos diez años merced a un drástico descenso de los pagos en impuesto de sociedades.  Durante los primeros seis meses del año fiscal 2019 (que comenzó en octubre de 2018), los pagos al gobierno federal por impuesto de sociedades cayeron en 11.000 millones (una caída del 13 %) comparado con un año antes, de acuerdo con el Centro de integridad Pública.  

¿Cómo se pagará esto? Naturalmente, en recortes de la red de seguridad. El presupuesto propuesto por la administración para el año fiscal de 2020 exige recortes de 845.000 millones en Medicare, de 1.5 billones en Medicaid y de 84.000 millones en prestaciones por discapacidad de la Seguridad Social. El presidente Trump, se acordarán ustedes, prometió durante su campaña electoral que no introduciría recortes en estos programas. Y luego, una vez más, pasó lo que cabría esperar de un mentiroso que no para, y que ha rebasado un total de más de 10.000 afirmaciones falsas desde que tomó posesión…y que posee un largo historial de impagos a contratistas que han trabajado para sus casinos y demás negocios suyos.

Habiendo sido tan históricamente débil la llamada “recuperación” del derrumbe económico de 2008, toda la historia apunta al hecho de que tenemos la próxima recesión en ciernes. Y tampoco va a durar ese poquito de azúcar que ha recibido la economía de los recortes de impuestos de Trump (en realidad, un subidón para los que tienen capital, pero no para los que trabajan para ganarse la vida).

En un comentario publicado en CounterPunch, el economista Jack Rasmus explica que el aumento del producto interior bruto en el primer trimestre de 2018 se debió a que las empresas elaboraron inventarios para adelantarse a los aranceles de Trump, y a una caída temporal de las importaciones (proporcionando así una subida artificial del ratio importación-exportación) originada en las guerras comerciales que libra el gobierno. El consumo doméstico, que impulsa la economía norteamericano, está en realidad descendiendo, afirmó el profesor Rasmus, lo que no augura nada bueno para el futuro.

Estamos perdiendo una de las guerras más unilaterales de la historia humana.

 

Pete Dolack es redactor del blog Systemic Disorder y ha sido activista en diversos grupos. Su libro It’s Not Over: Learning From the Socialist Experiment lo ha publicado Zero Books.

Fuente: https://www.counterpunch.org/2019/05/03/big-corporations-pay-no-income-tax-unlike-you/

http://www.sinpermiso.info/textos/las-grandes-empresas-de-eeuu-no-pagan-impuestos-a-diferencia-de-ustedes
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