Cuatro datos de la recuperación que Rajoy no quiere que conozcas

 

El discurso de la “recuperación económica” trata de ocultar una realidad mucho más cruda para la clase trabajadora. Como antes la crisis, ahora también la recuperación de los beneficios empresariales se hace a cargar sobre nuestras espaldas. Veamos algunos de los datos que ni el PP ni los grandes medios de comunicación quieren que sepas.

 

El paro que nos esconden sus estadísticas

 

El dato del paro es todavía del 16,55%, 3,7 millones de parados, de los que el 45% ya no tiene cobertura de desempleo. De ellos 1,21 millones de hogares no tiene a ninguno de sus miembros con trabajo, y de ese total al menos 585.000 no tienen ningún tipo de ingreso.

 

Sin embargo las cifras de creación de empleo maquillan también situaciones de desempleo parcial. Un 15% de quien trabaja no puede hacerlo a jornada completa. Esto implica que en muchos casos sus ingresos están por debajo del SMI. Más de un 60% de quienes trabajan a tiempo parcial querrían trabajar más horas. Esta es la situación de la mayoría que han salido de las listas del paro. Solo el año pasado de los 611.146 empleos creados un 62,18% de ellos fueron temporales o a tiempo parcial (380.000).

 

Trabajar más por menos

 

Este es el gran secreto de la recuperación de los beneficios empresariales. En el Estado español se viene aumentando el número de ocupados desde el año 2014. Se ha pasado de 16,95 millones a 18,99 millones. Sin embargo, estamos todavía lejos del número de empleados logrado antes de la crisis. Concretamente hay 1,7 millones menos, a pesar de que ya se ha logrado recuperar el PIB anterior a la crisis. Es decir, con 1,7 millones de trabajadores menos los capitalistas están logrando la misma producción de riqueza que en 2007.

 

¿Será entonces que quienes trabajan han mejorado sensiblemente sus salarios? Todo lo contrario. Trabajamos más -más horas, a más ritmo- por menos salario. Un 10% de media es lo que ha caído el salario desde que comenzó la crisis. Pero si miramos en los estratos más bajos, aquellos trabajadores que cobran por debajo de los 800 euros, la caída está por encima del 30%.

 

Con esta realidad es comprensible que los beneficios empresariales se hayan incrementado 17,5 veces que los “gastos de personal” de las empresas.

 

La precariedad convertida en norma

 

La caída salarial está íntimamente ligada a la expansión de la precariedad laboral. Los trabajadores con contratos temporales cobran de media 16.422 euros al año, frente a los 24.561,8 euros al año de los indefinidos.

 

El 26,7% de los ocupados tiene un contrato temporal, y éstos suponen el 90% del total de los que se firman. La alta temporalidad es una constante en el mercado de trabajo español, ya que no ha descendido del 21,9 en 20 años. Si bien bajó al inicio de la crisis, fruto de que los temporales fueron los primeros en ser despedidos, viene nuevamente ganando terreno con el aumento de la contratación.

 

Otras formas de contratación basura que no entran dentro de la temporalidad -subcontratación, falso autónomo- siguen aumentando vertiginosamente al calor de las privatizaciones y externalizaciones y de la cínicamente llamada “economía colaborativa”.

 

La proliferación de los trabajadores pobres

 

Con esta realidad en el Estado español tener un empleo no es en abstoluto garantía para no estar por debajo del umbral de la pobreza. Éste esta hoy situado en los 8.209 euros, unos 685 euros al mes ¿conoces a alguien que vive con esto? Es probable que sí, sobre todo si piensan en alguien jóven, una mujer trabajadora, un parado de larga duración que ha conseguido algun trabajo reciente o un inmigrante.

 

Esto explica que en el Estado español haya 2 millones de personas que acuden a los bancos de alimentos, 4 millones que se encuentren en situación de pobreza energética y al menos 6 millones se encuentran por debajo del umbral de la pobreza. De ellos hay mucho trabajadores ocupados, concretamente el 13,1% de los sí tienen empleo, tres puntos más que al inicio de la crisis. En esto el Estado español es parte del podium en la UE, solo por detrás de Rumanía y Grecia.

 

¿Hay alternativa?

 

No hay ninguna razón objetiva para que con el nivel de riqueza que producimos las y los trabajadores tengamos que padecer estas condiciones de explotación y miseria. El único motivo es el de mantener y engordar los beneficios millonarios de un puñado de capitalistas.

 

Por eso mismo, es imposible acabar con el paro, la precariedad y la miseria sin pelear, algo por lo que las direcciones de los grandes sindicatos no están por la labor como denunciaba yo la semana pasada, y hacerlo por un programa que ataque de lleno a las ganacias capitalistas. Solamente así podremos imponer el reparto de las horas sin reducir los salarios, impuestos a las grandes fortunas, subidas de los salarios hasta garantizar una existencia digna o la prohibición de los despidos y la contratación basura.

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