Reflexiones... quizá equivocadas

 

Estimados compañeros y compañeras, socios de la APG

El movimiento pensionista que, hasta ayer, constituíamos unos pocos "mayores cabreados", como decían, está hoy muy presente en las calles. La asociación de la que formamos parte es una de las organizaciones de pensionistas que ya comenzó a reclamar tras 2013 en que, consecuencia de las medidas adoptadas por el Gobierno en 2011, se hizo más evidente el intento de liquidar el sistema público de pensiones para sustituirlo por otro privado del que la gran beneficiaria sería la banca, y no nosotros.

Hoy en día cada vez somos más los pensionistas que salimos a las calles a protestar. Como consecuencia, se están creando agrupaciones que pretenden coordinar las actividades de las diversas asociaciones. Pero, a veces, el trabajo de esas coordinadoras nos parece (a algunos) poco acertado. Os expongo, a continuación , mis dudas. Son unas reflexiones personales que, entre todos, deberíamos mejorar. Quizá yo esté equivocado. Os ruego aportéis las vuestras.

Muchas gracias y un saludo a todas y todos

Agustín

 

Reflexiones... quizá equivocadas

De pronto estamos en una carrera.

Hace pocos meses, quienes luchábamos por unas pensiones dignas, y -por tanto- contra los recortes que las minimizan desde 2011 (¡y antes!) éramos cuatro gatos. Hoy, tras esos meses, seguimos siendo cuatro gatos, pero ahora hay Plataformas locales y hasta una Coordinadora asturiana que, con mucho entusiasmo, la Coordinadora estatal acaba de acoger en su seno.

El problema son los gatos. Los cuatro gatos. Bueno, a lo mejor ahora somos una docena de gatos. Pero en Asturies hay 320.000 gatos, pensionistas, quiero decir. ¿A cuántos de ellos movilizamos? Aparte de que solo admitimos gatos con pedigrí, rechazando a quienes están contaminados por proceder de otras gateras. Aquí la unidad es "únete a mi", en lugar de "unamos nuestros esfuerzos, vengas de donde vengas” (siempre que vengas de la lucha, más o menos errada, más o menos exitosa. Que eso es otra cosa a autocriticar en cada gatera y a discutir en pro de las necesarias rectificaciones).

También podría haber hablado de gallinero, pues de lo que parece tratarse, es de acabar siendo "el gallu la quintana". Sea grande o pequeña la quintana, lo importante ha pasado de luchar para tener pienso suficiente a eso, a ser el gallu, aunque la quintana casi ni exista.

Y es una pena, porque si las energías perdidas en crear tantes quintanes se dedicase a hacer una quintana grande, una quintana poderosa frente a los que nos niegan el pienso, entonces, tendríamos más posibilidades de alcanzar ese sistema de pensiones públicas dignas por el que estábamos luchando.

Pero no, el movimiento pensionista, con ese sistema artificial de Plataformas (artificial porque se están creando esas estructuras antes de que existan las gentes que las constituyan: "yo hablo en nombre de tal o cual nueva organización que se está formando", oímos decir. Se está formando, o sea, no se ha formado aún, pero tengo ya en mente atraer a dos amigos y entre los tres…). Entre los tres se logrará fragmentar el incipiente poder que se estaba formando. Los nuevos jalifas de estos nuevos Reinos de Taifas/Plataformas le harán el trabajo a quienes desde el poder (el poder económico, el verdadero poder) quieren aplastar cualquier posibilidad de avance en la lucha por las pensiones.

Todo esto que escribo no tendría lugar si no observase como se intenta desplazar a quienes, modestamente, llevaban tiempo trabajando en el movimiento pensionista. Si no observase los deseos de "ser jalifa en lugar del jalifa" (apartate tu para ponerme yo), de personas contestadas por sus colaboradores tras actuaciones personalistas de los primeros que los deslegitimaron ante las gentes de su propia organización.

Y también se observa como organizaciones recientemente surgidas sufren esa fragmentación debida al quítate tu pa poneme yo. Las Plataformas, tan precipitadamente formadas, favorecen la fragmentación al fomentar los egos.

En España, en 2014, surgió una organización política que, tras haber descubierto la pólvora, cargó contra las organizaciones ya existentes, acusándolas de ser unos pitufos gruñones que acarreaban mochilas lastradas por las piedras que portaban. Bien, toda renovación es bienvenida y todo lo que active lo que el tiempo ha ido frenando está bien ... si no se convierte, solo un par de años después, en lo mismo que criticaba.

Es lo que me temo que suceda en la nueva Coordinadora de Coordinadoras de Reinos de Taifas. Coordinar lo existente es muy positivo, fomentar la división de un movimiento aún débil alentando los egos tan presentes en el ser humano, es -creo- un suicidio.

 

Agustín Pascual Pino
Asociación Pensionistas de Gijón
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