1919: ¿Qué ocurrió en ese año?

 

Nada más ni nada menos que la conquista de la jornada de las  8 horas diarias en España. 

 

En este año 2019 se cumplen un siglo en que la clase obrera de Cataluña alcanza el hito de conquistar la jornada laboral de ocho horas  en España. España es así el primer país del mundo, tras la Unión Soviética, en establecerla.

 

Después de 44 días de huelga general, de manifestaciones, etc.; de sufrir una tremenda represión con cárceles y muertes, en definitiva, de ser irreductibles, el gobierno de España, se ve obligado a legislar esa significativa reducción de jornada laboral.

 

Por ello, este año debiéramos estar conmemorándolo, extrayendo tantas enseñanzas de aquella lucha ejemplar, capaz de resistir a la inimaginable represión ejercida por el gobierno contra aquel formidable movimiento. Pero nadie lo recuerda, ni siquiera los sindicatos. Y esto es patético cuando en estos momentos de tantísimo paro, de jornadas interminables, con  contratos basura, de esclavitud y salarios de miseria, de tanto empleo sumergido y sin derecho alguno, cuando la mayoría de nuestros jóvenes no encuentran empleo y se eleva la edad de jubilación, en definitiva, de tanta inseguridad en el porvenir de la clase trabajadora y de la sociedad.

 

En todas las encuestas que se hacen en este país se señala el desempleo como la preocupación más importante de la sociedad española. Si esto es así ¿cómo es posible que nadie (salvo alguna excepción) se plantee reducir la jornada laboral, como uno de los medios necesario y más importante, para la reducción del paro?  Abandonar esta reivindicación, no luchar por ella en estos momentos me parece la mayor torpeza y equivocación que se está cometiendo.

 

Hoy por hoy, posiblemente sea la única reivindicación de promover la unidad activa y solidaria de la clase trabajadora. El desempleo, el trabajo precario, los salarios miserables, es retroceso social, el destrozo del planeta y la amenaza fascista lo padecen todos los trabajadores del mundo. La lucha por la reducción de la jornada laboral puede ponerlos en píe de guerra y frenar tanta barbarie.

 

No dejemos pasar otro Primero de Mayo más sin que apostemos por una reducción significativa de la reducción de la jornada laboral, por recobrar la solidaridad que tanto escasea, por mejorar  nuestras condiciones de vida, la de nuestras relaciones familiares y humanas, por recobrar la dignidad, en definitiva, para ser menos esclavos del capitalismo.

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