Gijón del alma

Gijón tiene sus propias entrañas, a las que no se les canta, sus tripas, que duelen y rugen, quiero decir, sus  centros de trabajo y estos ya no son tan placenteros.

 

 Es el título de una canción emblemática de nuestra ciudad que expresa sus encantos, el placer de pasear por el Muro de San Lorenzo, contemplar su puerto deportivo, disfrutar de sus gentes alegres, amantes de sus fiestas en las que no falta, como despedida, “Este Gijón del Alma”. Es de agradecer a Víctor haberla popularizado e invitarnos a no olvidarla nunca, nunca, nunca y llevarla siempre en nuestras entrañas.

 

Pero Gijón también tiene sus propias entrañas, a las que no se les canta. Son como sus tripas, que duelen y rugen, quiero decir, sus  centros de trabajo y estos ya no son tan placenteros.

 

Son sitios lúgubres, donde miles de personas se pasan una parte importante de su vida, trabajando por salarios insuficientes, con ritmos cada vez más acelerados, jornadas agotadoras y estresantes; frecuentes e intolerables accidentes de trabajo, enfermedades profesionales y muertes laborales por todas  estas causas. Donde se les somete a una disciplina carcelaria, bien diferente a ese mundo libre que se nos vende. Por ello un fin de semana largo, un puente o unas vacaciones se nos asemeja a una liberación.

 

A pesar de todo, lo que más nos aterroriza es el despido, quedar sin ese salario, sin ese pequeño e imprescindible sustento. De la lucha contra todo ello se quedaron en mi memoria algunos de los hitos, relativamente recientes, que el movimiento obrero de Gijón dejó para la historia:

 

 En la mina de la Camocha, según la documentación más fiable, se constituyó la primer Comisión Obrera de España.  Es decir, puso  el primer peldaño de ese ejemplar movimiento asambleario que tanto aportó a mejorar las condiciones laborales y sociales en este país, a las libertades democráticas y a “terminar” con la dictadura franquista.

 

La mal llamada reconversión industrial, de últimos de los 70 y 80, cerró muchas empresas en España, dejando a más de cuatro millones en paro. Gijón destacó en las huelgas generales contra aquella embestida del capitalismo. Lo que pasase en Gijón tenía mucha importancia por lo que periodistas de toda España acudían para conocer de primera mano lo que pasaba.

 

Encierros en los centros de trabajo, como uno de los medios de defensa de sus puestos de trabajo: En muchas de las empresas amenazadas de cierre (de todos los sectores) sus trabajadores se encerraron en los centros de trabajo. Me es imposible referirme a todas ellas, por lo que pido disculpas: Pero, por las particulares enseñanzas que nos dejaron, hablaré de Camisas IKE y Astilleros, particularmente Naval Gijón:

 

1) IKE es el ejemplo de resistencia en una empresa donde la inmensa mayoría eran mujeres; más de cuatro años de encierro, contra los intentos de engaños y patrañas del gobierno del Principado de Asturias, contra los intentos de regalar la empresa a los buitres. Padecieron conflictos familiares, pues tenían hijos y maridos (algunos poco comprensivos). Cuando el Ayuntamiento de Gijón empezaba a hacer demagogia con el día de la Mujer Trabajadora ellas nos estaban dando una lección magistral de cómo se lucha por defensa del puesto de trabajo y por la igualdad de género. Siento que la Cultural Gijonesa no haya tenido la suficiente sensibilidad para conceder a este colectivo el premio Ángel Rubio que se le solicitó por dos veces.

 

 2) Lo de astilleros no fue un encierro, si no varios. Sus métodos de lucha podemos situarlos pioneros en España. A parte de su arrojo y métodos empleados en la defensa de sus puestos de trabajo destacan, sobre todo, por su solidaridad con los demás trabajadores. Eran como el centro de todo el movimiento obrero. Es de subrayar su lucha contra el prestamismo laboral y su solidaridad. Y para solidaridad la mostrada por los trabajadores de Duro Felguera de Asturias poniéndose en huelga (en 1979) con los de CENSA (Astillero en Vigo a más de 400 Kms. de distancia). Inolvidable.

 

En Gijón se creó la plataforma de Empresas en crisis. Sin tener datos, creo que fue pionera en España. Se entendió y con acierto, que todas juntas se defendían mejor que cada una por su lado.

 

En Gijón se ocupó, por primera vez en España, una magistratura de trabajo (lo que hoy se conoce como Juzgado de lo Social) y, al grito de amnistía y libertad, se impidió la celebración de un juicio por el despido de la totalidad de la plantilla de una empresa del metal. La causa, haberse puesto en huelga, reivindicando mejoras económicas. Todavía estábamos en la dictadura franquista y no hubo represión contra nadie. Hoy se tildaría de terrorismo y nos juzgarían por terroristas. ¡Cuánto hemos retrocedido!

 

Huelga de la Construcción en Asturias, año 77: Aunque no haya sido solo en Gijón, creo que nos dejó una enseñanza primordial. Es admirable  que esos trabajadores, tan dispersos por toda la comunidad, hayan podido realizar una huelga del sector y mantenerla durante tres meses. Consiguieron todas las reivindicaciones y aquel convenio colectivo de la Construcción de Asturias fue un referente para  los siguientes convenios del sector. Es una experiencia formidable, a tener en cuenta, para sectores como servicios, sobre todo. Siempre es posible la lucha y la victoria, lo que probablemente nos falte sea la conciencia de ello.

 

Los Pactos de la Moncloa. Estos fueron firmados en Octubre de 1.977. Entonces el movimiento obrero español gozaba de una robustez  envidiable y creciendo, fruto del papel desempeñado en la lucha contra dictadura franquista. Con su pelea por mejorar su situación económica y  social, llegó a poner entre las cuerdas al sistema capitalista español. Los defensores del mismo, todos los partidos políticos, por unanimidad (desde el Partido Comunista hasta Alianza Popular), los firmaron (Los sindicatos CC.OO. y UGT les dieron su apoyo incondicional) ¿Por qué los traigo a colación? Porque también en Gijón se da una particularidad importante. La organización sindical de CC.OO. de Gijón fue la única que se opuso a dicho pacto, argumentando que acabaría con la robustez del movimiento obrero. Desgraciadamente acertó de lleno. La dirección nacional, tan comprometida con aquella política, no soportaba  opiniones contrarias y opta por expulsiones. Esa fue la  razón del nacimiento de la Corriente Sindical de Izquierda, que nadie quería.

 

A partir de ese pacto la burguesía tomó la ofensiva contra los trabajadores. Ésta continúa y la lucha contra sus embestidas también.  

 

Por todo ello, esas entrañas de Gijón bien merecen un recuerdo, una canción.

 

 

 

 

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