Agricultura. Miles de manifestantes y cargas policiales en la protesta de Don Benito por los bajos precios agrarios

El sector agrario ha mejorado espectacularmente sus cifras de negocio, revirtiendo el beneficio obtenido en todos sus escalones menos en el de los productores

Protesta en Agroexpo, Don Benito

 

En el contexto de una crisis global en el sector agrícola debida, entre otros factores estructurales, a las bajadas de precios (que en ocasiones no llegan ni a cubrir los costes de producción), se han manifestado la mañana del 29 de enero, en Don Benito, varios miles de personas (10.000 según los convocantes). La policía ha cargado, produciéndose varios heridos leves.

En el marco de un calendario de movilizaciones a nivel estatal, frente a los abusos de las distribuidoras y las grandes corporaciones agroindustriales, y a convocatoria de diversas organizaciones agrarias de distinto signo, tanto de la patronal agraria (UPA-UCE, ASAJA, COAG Extremadura y APAG Extremadura Asaja ) como de productores (ASEPREX, Asociación de Cerecicultores del Jerte o AGRIGA entre otros) se han manifestado esta mañana en Don Benito en torno a 10.000 personas (según los convocantes). La presencia del ministro de Agricultura, Luis Planas, en la Feval, para la inauguración de Agroexpo -la feria del sector- ha actuado como catalizador de la movilización extremeña. Como rasgo específico cabría reseñar el protagonismo efectivo de las organizaciones de productores en la misma (ganaderos, apicultores, agricultores y agricultoras de diferentes ámbitos no necesariamente encuadrados en las asociaciones patronales).

Llegados desde distintas poblaciones de la región (se han fletado autobuses desde numerosos puntos de la comunidad), han confluido de hecho, en Don Benito, múltiples problemáticas del sector agrícola, todas con el denominador común de la denuncia de una situación virtualmente insostenible en relación a los precios del producto en origen y sus costes de producción. 

Se ha denunciado la irrupción de elementos de Vox en la movilización, con clara intención de capitalizar la protesta.
 

A última hora de la mañana, cuando estaba prevista una reunión entre las organizaciones profesionales agrarias, el ministro del ramo y Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, y sin que mediaran enfrentamientos previos, se han producido cargas policiales en las vallas que impedían el acceso a la Feval, registrándose varios heridos entre los manifestantes. La reunión no ha tenido, finalmente, lugar. Entre los manifestantes se ha podido encontrar a la diputada de Unidas por Extremadura, Irene de Miguel. Desde diferentes medios se ha subrayado la irrupción de elementos de Vox en la movilización, con clara intención capitalizadora de la misma, y con el diputado en el Congreso, Víctor Sánchez Real, a la cabeza.

 

Asistimos a un panorama general de absoluta dependencia en la fijación de precios y de completa indefensión negociadora frente a auténticos emporios económicos e industriales
 
Portavoces de las organizaciones convocantes han denunciado que, mientras los precios en origen de la mayoría de los sectores se mantienen al nivel de hace dos décadas, el incremento de costes de producción ha experimentado un crecimiento exponencial. Unida esta circunstancia a otra batería de problemas, el campo extremeño estaría al borde de la inviabilidad como sector productivo, arrastrando consigo a su entorno poblacional inmediato y a la totalidad de la comunidad autónoma.

En el trasfondo de la crisis encontramos la deslocalización, la inhibición de la Administración frente a la irrupción de oligopolios agroindustriales, la acumulación en un número limitadísimo de distribuidoras de la mayor parte de la producción (seis compañías de distribución comercial concentran el 55,4% de la cuota de mercado en España) o la irrupción de fondos de inversión internacionales. También, en el centro de la problemática, o como complemento indispensable de cada aspecto de la misma, las denominadas cadenas de valor integradas. En este sistema de integración los agricultores asumen el riesgo productivo, manteniendo la propiedad de la tierra, con contratos de compraventa del producto a largo plazo con las empresas integradoras (asesoría técnica, insumos y permisos de siembra y producción pagando royalties). Un panorama general de absoluta dependencia en la fijación de precios y de completa indefensión negociadora frente a auténticos emporios económicos e industriales. 

Paradójicamente, en términos macroeconómicos el sector agrario ha mejorado espectacularmente sus cifras de negocio, revirtiendo el beneficio obtenido en todos sus escalones menos en el productivo. Así, la renta agraria alcanzó en 2018 la cifra récord de 30.217 millones de euros (la primera vez que se rebasan los 30.000 millones) y las exportaciones agroalimentarias se han incrementado un 97,5% en los últimos diez años (llegando a un total de 50.349 millones de euros). Evidentemente, la repercusión económica de esas cifras de éxito industrial en absoluto se habrían hecho efectivas en el nivel de los productores.

Distintos colectivos han denunciado, a su vez, el intento de mezclar con la convocatoria de Don Benito las polémicas declaraciones de Guillermo Fernández Vara relacionando desempleo agrario, bajada de precios en el sector y subida del Salario Mínimo Interprofesional.

El campo extremeño permanece inmerso, desde hace meses, en un convulso contexto de negociación del nuevo convenio agrícola, que afectaría a 65.000 trabajadores y trabajadoras y con una patronal absolutamente cerrada en sus posiciones, negándose ésta, de facto, a aplicar las subidas salariales y proponiendo, incluso, alteraciones sustanciales del precio de la hora trabajada y de la jornada laboral en claro fraude de ley.

https://www.elsaltodiario.com/agricultura/miles-de-manifestantes-y-cargas-policiales-en-la-protesta-de-don-benito-por-los-bajos-precios-agrarios

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