"Lavarse las manos no puede sustituir a medidas organizativas"

- El 90% de las empresas tiene concertadas las actividades preventivas con los Servicios de Prevención Ajenos, esta externalización se acompaña de una dejación de las responsabilidades preventivas de las empresas que han optado por disponer de documentos estándares por si se presenta alguna inspección.
 
- Toser en el antebrazo, lavarse las manos o ver cartelería no puede sustituir a medidas organizativas y técnicas que eviten la transmisión del virus.
 
 
Entrevista a Iñaki Moreno, especializado en medicina del trabajo
 

La pandemia del Covid-19 ha puesto de manifiesto las graves deficiencias estructurales del sistema de prevención de riesgos laborales. ¿En qué se plasman esas insuficiencias?

La más grave es su desaparición de las empresas en un momento donde las necesidades preventivas son urgentes. Hay que considerar que en el Estado español, de forma atípica en Europa, más del 90% de las empresas tiene concertadas las actividades preventivas con los llamados Servicios de Prevención Ajenos (SPA). Lamentablemente, hay datos que muestran que esta externalización se acompaña de una dejación de las responsabilidades preventivas de las empresas. Se ha optado por disponer de documentos estándares formales por si se presenta alguna inspección. El personal técnico de los SPA ha sido sustituido por consejos higiénicos e infografía abundante remitida telemáticamente a las empresas. Toser en el antebrazo, lavarse permanentemente las manos o ver cartelería no puede priorizarse o, lo que es peor, sustituir a medidas organizativas y técnicas que eviten la transmisión del virus.

Sin embargo, aquí no cabe el refrán “de aquellos polvos estos lodos” en cuanto a la legislación, pues usted hablaba de una ley de prevención excelente. ¿No se está aplicando?

Se aprueba en 1995 recogiendo conquistas del movimiento obrero europeo de décadas anteriores; no fue una conquista en sí del movimiento obrero del Estado español. Este fue debilitándose tras la transición y el diálogo social y los consensos sustituyeron a las movilizaciones. Con ello, una norma legal generosa en derechos de los trabajadores carecía por parte sindical de la necesaria capacidad y voluntad de aplicación. El boicot de las direcciones de las empresas al ejercicio de los elementos democratizadores contenidos en la ley ha sido permanente desde su aprobación. Solo en las grandes y medianas empresas con fuerte presencia sindical ha sido posible el respeto, siempre condicionado, a algunos de estos derechos.

Desde la Administración se han desarrollado protocolos o criterios de actuación en empresas frente a la pandemia. ¿Ha habido errores de orientación? ¿Cuál ha sido el papel del ISPLN?

Desde el Servicio de Salud Laboral del ISPLN, en la medida de nuestras posibilidades y recursos, se ha hecho un verdadero esfuerzo por disponer de documentos y directrices propias para actividades económicas. Se han elaborado documentos para empleadas de hogar, temporeros, sobre riesgos sicosociales y otros ámbitos por lo general olvidados. Y lo hicimos tempranamente. Hemos insistido desde el inicio de la pandemia en la necesidad de abordar este riesgo respetando, en la medida de lo posible, el orden de jerarquía de eficacia de las medidas preventivas a aplicar. Estas medidas a aplicar en las empresas se propusieron desde el Servicio de Salud Laboral adaptando otras elaboradas por el INSST, Osalan, etc. Fue acordada con el Departamento de Desarrollo Económico y se integraron las aportaciones de las organizaciones empresariales y sindicales miembros del Consejo Navarro de Salud Laboral. ¿Se podría haber hecho más? Sí, habría que haberse hecho más. Hay tantas necesidades y colectivos sin atención preventiva... No obstante, en cuanto a la orientación, creo que ha sido correcta.

¿Cómo se debería garantizar la salud laboral de estos colectivos?

A futuro entiendo que la Administración sanitaria deberá atender las necesidades preventivas de estos colectivos. No es nada nuevo. La Ley del Estatuto del Trabajo Autónomo de 2007 así lo establecía, y la Ley de Apoyo a Emprendedores de 2013 y diversos documentos técnicos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud establecen o reclaman un mayor protagonismo preventivo de las administraciones públicas en las empresas y colectivos más desprotegidos. Hoy (por ayer) una parlamentaria del PSN reclamaba repensar y hacer público el sistema preventivo ante la demostración de su grave fracaso frente a la pandemia.

¿Cómo se ha vigilado por parte de los servicios de prevención la aplicación de las recomendaciones emitidas por la autoridad sanitaria y por ellos mismos en las empresas?

Varios SPA se han acogido a ERTE y se ha procedido a establecer teletrabajo de su personal, que en el mejor de los casos han sustituido la formación por la cartelería. En definitiva, no han asistido a las empresas salvo honrosas excepciones. La comprobación de su ausencia de los centros de trabajo y la limitación de los recursos propios para encarar la reincorporación laboral de cerca de 4.000 empresas de construcción e industria motivó la inclusión, por parte del Gobierno de Nafarroa, de la asignación de la coordinación ejecutiva de todos los servicios de prevención (propios, ajenos, públicos y privados) al Servicio de Salud Laboral en el Decreto Ley Foral de 15 de abril. Hoy estamos en condiciones de dirigir y organizar los recursos de los servicios de prevención para asesorar y hacer cumplir a las empresas las recomendaciones emanadas desde el ISPLN para la vuelta al trabajo, recomendaciones que son de obligado cumplimiento. Desde el ISPLN se visitarán directamente empresas que no disponen de SPRL y se validará el trabajo realizado por estas entidades. Desconocemos que en otras autonomías se haya procedido de esta forma, por eso considero que el seguimiento de la experiencia es de sumo interés.

¿Qué indican los primeros datos? ¿Se están garantizando lugares de trabajo seguros?

Es pronto para saberlo, aunque la realidad es gris. El personal técnico del ISPLN lleva una semana escasa visitando obras de construcción y empresas industriales. Disponemos de datos muy iniciales que nos están permitiendo centrar los esfuerzos de los recursos preventivos. Quizás sea demasiado pronto para hacerlos públicos, y en cualquier caso serán las personas responsables del ISPLN o del Gobierno las que en su momento valoren la forma de comunicar esta información.

¿Qué papel está jugando Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS)?

Ha dispuesto instrucciones para todo el Estado indicando a su personal inspector y subinspector los criterios de actuación en las que se incluyen los preceptos legales sobre los que basar las propuestas de sanción y paralización de actividad laboral. El incumplimiento de los mismos y también de las instrucciones emanadas de la autoridad sanitaria frente a la pandemia son susceptibles de propuesta de sanción por parte de ITSS. Esta propuesta se hace ante la autoridad autonómica y no ante la autoridad laboral.

¿Y quién impone sanciones?

El tema de las sanciones es otra situación novedosa a la que nos enfrentamos. En esta situación quien impone las sanciones es la autoridad sanitaria y en gran parte lo puede hacer en base al capítulo de sanciones de la Ley General de Salud Pública (2011) por incumplimiento de las instrucciones emanadas en nuestro caso desde el ISPLN para la vuelta al trabajo. Dicha ley no está desarrollada reglamentariamente. El personal técnico del Servicio de Salud Laboral históricamente ha realizado funciones de asesoría, no inspectoras. Cambios de los estatutos realizados en la anterior legislatura posibilitan funciones de inspección por este personal y hay voluntad de aplicar esta competencia frente a empresas o servicios de prevención gravemente incumplidores.

¿En quién recae la tramitación de bajas? ¿Qué han aportado las mutuas?

La prestación económica de la Seguridad Social se equipara al accidente de trabajo pero la baja, al ser contingencia común, la prescribe Atención Primaria de Salud. La carga de trabajo de la tramitación de bajas, confirmación y alta recae, por tanto, en el Sistema Público de Salud. Al ser contingencia común, las mutuas, que no han colaborado apenas en la atención a la pandemia, ahora van a controlar la incapacidad temporal derivada del Covid-19 sobrecargando todavía más al sistema público de salud con solicitudes de alta e informes. Demencial.

 

Iñaki Moreno (1956) está especializado en medicina del trabajo y, tras media vida atado al sindicalismo, lideró la Jefatura de Salud Laboral del Instituto de Salud Pública de Nafarroa (ISPLN) con el anterior gobierno, ámbito en el que continúa en segunda línea.

https://www.naiz.eus/es/hemeroteca/gara/editions/2020-04-29/hemeroteca_articles/lavarse-las-manos-no-puede-sustituir-a-medidas-organizativas

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