Un estudio revela que cuatro de cada diez mujeres inmigrantes trabajan más de 50 horas semanales

 

Las mujeres podrían llevarse la peor parte del colectivo inmigrante latinoamericano. Precariedad laboral y salud deficiente, son la norma para estas inmigrantes. Casi el 70 por ciento de ellas, están dedicadas al cuidado no profesional de personas dependientes y sin contrato. Además, cuatro de cada diez trabaja más de 50 horas semanales.

Luego de entrevistar a 430 mujeres, ésta ha sido la conclusión de un estudio desarrollado por la Unidad de Enfermería de la Universidad Rey Juan Carlos, en colaboración con el Centro de Orientación Sociolaboral para Mujeres Inmigrantes (COSMI).

El trabajo 'Cadenas de cuidado global: impacto en la salud de las mujeres inmigrantes iberoamericanas residentes en la Comunidad de Madrid' reveló que casi el 100 por cien de estas trabajadoras desempeñan triples tareas domésticas. Por un lado, los dependientes para los que trabajan; por otro, su propia familia en España; en tercer lugar, son cuidadoras de la familia que han dejado en sus países de origen -el 47 por ciento envían más de la mitad de su salario-.

Además, el estudio constata que los patrones básicos de salud han experimentado un cambio tras el proceso migratorio especialmente en dos aspectos: el sueño y la actividad física. El 30,3 por ciento tiene menos de dos días libres a la semana y el 23,3 por ciento trabaja en más de un hogar.

Ya lo anticipaba hace un año la Agencia de Salud Pública de Barcelona, con el Primer Informe de la Población Inmigrante de Barcelona: luego de preguntar a seis mil personas en todos los distritos de la Ciudad Condal, se llegó a la conclusión de que los principales males sufridos por este colectivo son los dolores de espalda, migraña, ansiedad y depresión.

Las mujeres que dormían más de nueve horas en su país representaban el 38 por ciento, pasando a ser el 5,1 al llegar aquí. Las que lo hacían entre seis y ocho horas sumaban el 58,4% pasando a ser el 88 por ciento desde que viven en España. Igualmente, el 54,4 por ciento no realiza ejercicio físico y el 44,2% aduce razones de tiempo para no hacerlo.

"Las trabajadoras dedicadas al cuidado no profesional de personas dependientes se ven inmersas en unas densas redes de obligaciones que, sumadas a las características del empleo doméstico, dificultan su movilidad sociolaboral y repercuten negativamente en su salud", aseguró la responsable del proyecto, Paloma Salvadores Fuentes.
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