Decenas de miles de parados colapsan las oficinas del INEM en busca de la ayuda de los 420 euros

 

Las personas que al día 31 de julio hayan agotado las prestación de desempleo tienen derecho a una ayuda de 420 euros, a firmar un papel que los compromete a asistir a un curso (del que no hay detalles) y, el gobierno, de paso, los elimina de la lista de parados para intentar reducir las cifras, que se prevén muy malas para el ejecutivo. Lo cierto es que en el día de ayer, decenas de miles de personas que están desempleadas desde hace meses o años, fueron igualmente a las oficinas del INEM para ver si tenían derecho a algo y la respuesta fue negativa. Las imágenes a las puertas de las oficinas recuerdan la virulencia de la crisis del capitalismo y la miseria que empieza a habitar en miles de hogares. 


El millón de personas que nunca ha recibido una prestación o ha dejado de tenerla antes del 1 de agosto se queda fuera. Al menos otras 400.000 tampoco recibirán la renta.



El Gobierno les hizo una promesa y los parados se la tomaron al pie de la letra. Cientos de personas dieron ayer al traste con un anodino 17 de agosto para hacer cola ante las oficinas del Inem y resolver el papeleo para recibir el subsidio de 420 euros que aprobó el Consejo de Ministros el jueves.

La sorpresa fue que en algunas oficinas ni había papeles ni todos los funcionarios estaban al corriente sobre la nueva ayuda para desempleados sin ingresos.



El revuelo inusitado en oficinas de once comunidades autónomas, según ha podido constatar este diario, tiñó de negro la primera jornada para solicitar la renta. Pese a todo, y a expensas de realizar los oportunos partes, el director del antiguoInem, Francisco Javier Orduña, explicó a este periódico que “en realidad, hemos recibido muy pocas incidencias”. “El problema es que ha habido que esperar hasta las 9.30 y las 9.45 para que los formularios llegaran”.

La pintoresca estampa no es más que la cara visible de la gestación de una paga marcada para la polémica. Y es que la medida estrella, con la que el Ejecutivo pretende aliviar a las familias “desamparadas”, no ha resultado ser ni tan ambiciosa –su duración no llegará en todos los casos al medio año– ni tan solidaria, pues margina a, al menos, la mitad de los parados (El Inem contabilizó 3,5 millones, en julio).
De entrada, para cerca de un millón (943.000 personas) sería un viaje en balde acercarse por una de las ventanillas del Inem ya que, o bien nunca ha cobrado una prestación por desempleo, lo que invalida su perfil, o bien ha dejado de recibirla antes del uno de agosto.



A diferencia del cheque bebé de 2.500 euros o la deducción de 400 euros en el IRPF –que afectaron a todos los casos registrados en el año natural–, el cheque parado sólo pueden recibirlo quienes hayan agotado sus prestaciones desde el uno de agosto en adelante. ¿Por qué este punto de partida? “Simplemente había que acotar la medida en el tiempo”, explica Orduña.

Por otro lado, la vicepresidenta De La Vega olvidó mencionar el viernes que no podrán beneficiarse del programa los trabajadores que agoten el subsidio por desempleo para mayores de 52 años; los fijos discontinuos que, mientras mantengan dicha condición, agoten la prestación por desempleo o los subsidios durante los períodos de inactividad, y los trabajadores que finalicen sus coberturas durante la suspensión de la relación laboral o la reducción de la jornada de trabajo en virtud de un ERE.

Para el Gobierno, estas características afectan a una “mínima parte” de los parados, aunque los datos de Trabajo revelan que al menos 210.000 mayores de 52 culminarán sus coberturas próximamente, mientras existen 236.000 afectados por un ERE que no cumplen los criterios. Los fijos discontinuos –cuyas carreras de cotización son en la mayoría de los casos cortas– tampoco tienen una oportunidad.



Atasco en el Inem: ¿Dónde están los formularios para pedir la ayuda?



Desde primera hora de la mañana, las 700 oficinas de los Servicios Públicos de Empleo repartidas por todo el mapa se llenaron ayer con una nueva clientela: los demandantes del subsidio de 420 euros, una ayuda en la que miles de familias españolas han colmado todas sus expectativas, según relataron a este diario fuentes sindicales.
El reclamo de la nueva prestación motivó visitas de lo más variopintas por el Inem, de acuerdo a las mismas fuentes. Desde personas que aún están cobrando su prestación contributiva y querían llevarse una propina extra, pasando por desempleados despistados que reclamaron 840 euros (uno por cada hijo) y hasta madres con mayúscula que querían hacer de intermediarias para garantizar que la prestación le llegaría a su hijo.



Uno de los momentos más frustrantes llegó cuando el personal explicó a estas personas que la nueva prestación cuenta con letra pequeña y que no la recibirá todo el mundo que no tenga un empleo actualmente. Los más puntuales se llevaron la peor parte, ya que a las nueve de la mañana (hora de apertura de las oficinas) no habían llegado aún los formularios correspondientes.

El responsable del Inem admitió ayer que hubo un tiempo muerto de entre media hora y cuarenta y cinco minutos hasta que llegaron. Pese a lo que pueda parecer, no se trataba de un problema en la distribución ni de un reparto retrasado a causa del tráfico.
Básicamente, los formularios estaban aún sin imprimir. Hubo que esperar hasta el último momento para incorporar la fecha exacta en el que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó el decreto ley por el que se pone en marcha el cheque parado. Esto ocurrió el sábado, algo que ni siquiera sabían en el Inem. Para provocar expectativas frustradas, a partir de ahora los Servicios Públicos de Empleo enviarán un mensaje a las personas que cumplen el perfil para recibir la ayuda. El resto puede quedarse en casa.



Fuente: Expansión


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