Plan A, paso 3: Unión Presupuestaria

El informe de los 5 presidentes parte IV 

Plan A, paso 3: Unión Presupuestaria

El proyecto de Unión Presupuestaria que se propone en el Informe de los 5 presidentes es el intento de institucionalizar definitivamente la política económica que ha sido el centro del paradigma dominante en Bruselas, la mal llamada austeridad presupuestaria. Bajo un halo de neutralidad ideológica, la “austeridad” se ha utilizado más bien como política disciplinadora, como un mero instrumento poder. Dados los buenos resultados obtenidos, en el Informe se propone que sea la “piedra angular” de la nueva Europa.

El marco de la austeridad

El conocido diagnóstico de la crisis realizado por Bruselas pasa siempre por considerar los “desequilibrios presupuestarios” como el origen de la desestabilización de la eurozona. En el Informe aseguran que “ponen en peligro” el único objetivo con el que parece estar comprometida la Unión, “la estabilidad de precios”. Esta narrativa culmina cuando encuentran tales desequilibrios en un lugar preciso: los países periféricos. La falta de un marco fiscal progresivo, con transferencias entre países y capaz de reciclar los enormes superávits alemanes no salen nunca en la ecuación.

Este marco de gobernanza económica se estableció en el Pacto Fiscal Europeo de 2012, reedición reforzada del famoso Pacto de Estabilidad y Crecimiento de 1997 (documento que fijaba las cifras del 3% de déficit y 60% de deuda pública). Famoso porque es la camisa de fuerza a la que Merkel ha recurrido una y otra vez para subyugar a los países durante la crisis del euro y que ha guiado todos los memorandos de entendimiento. Un pacto destinado desde su origen a incumplirse constantemente, en especial por parte de Alemania y Francia, pero que aun así se renueva y reedita. Los motivos no son sino políticos: sirve para controlar a los países que se salgan del discurso marcado, de ahí que no tenga las mismas consecuencias cuando se incumple en el centro que en la periferia.

Un Consejo para gobernarlos a todos

Efectivamente, la primera media que se propone en este capítulo y que ya está en marcha es la creación de un organismo que centralice las operaciones de las Autoridades Fiscales Independientes que existen en los Estados miembros, el Consejo Fiscal Europeo. Para hacernos una idea de lo que se ocupa la Autoridad Fiscal Independiente en nuestro país no hay más que consultar su inspiradora página web: “su misión es garantizar el cumplimiento efectivo por las Administraciones Públicas del principio de estabilidad presupuestaria previsto en el artículo 135 de la Constitución Española, mediante la evaluación continua del ciclo presupuestario y del endeudamiento público”.

Es la camisa de fuerza a la que Merkel ha recurrido una y otra vez para subyugar a los países durante la crisis del euro

Para que esta tarea pueda llevarse a cabo de la manera más efectiva posible, Bruselas quiere ampliar su poder, centralizando allí la gestión de los presupuestos nacionales. Este Consejo Fiscal Europeo se puso en marcha el noviembre pasado y estará supeditado a la todopoderosa Comisión, que además elegirá a sus cinco miembros de la mano de las también muy democráticas instituciones Banco Central Europeo y Eurogrupo. Su cometido es realizar “una evaluación pública e independiente de la manera en que los presupuestos, y su ejecución, se atienen a los objetivos”. Una evaluación independiente de los parlamentos, se entiende, que busca de una manera casi religiosa que se cumplan “los objetivos”: la supuesta sostenibilidad de las cuentas públicas expresada en unas cifras imparciales, casi sacras (el 3% y el 60%), no como esos parlamentos y gobiernos llenos de intereses particulares distorsionadores.

Unión Fiscal sí, pero...

La Unión Fiscal propuesta para la Etapa 2 no será esa que propicie la mutualización de las deudas en un acto de inteligencia económica y justicia fiscal. Lo que se propone, en correspondencia con ese ansia de control que hemos visto arriba, es “la mutualización de la toma de decisiones sobre los presupuestos nacionales”. Esto significa, como es sabido, más poder para las potencias centroeuropeas que dominan la Unión y supervisarán los presupuestos de los países díscolos.

Que una Unión Monetaria necesita una Unión Fiscal es algo que ni siquiera obvian en Bruselas y por eso proponen una “función de estabilización de la zona euro” que sin embargo, por las pinceladas que anticipan, parece que no solucionará los fallos del diseño imperfecto del euro, ya que no se ocupan de ellos. Es más, en el Informe se dedican fundamentalmente a asegurar a los socios del norte que tal Unión Fiscal no consistirá en ningún caso en un sistema de “transferencias permanentes entre países” que permitan “igualar los ingresos de los Estados miembros” en ningún sentido o que puedan “minar los incentivos para elaborar una política presupuestaria sana”.

Podemos estar seguros, como señala Daniel Albarracín, que cualquier intento de progresividad fiscal será frustrado. La institucionalización de la austeridad supone establecer que el ajuste de las crisis lo soporten las clases trabajadoras, que ven cómo aumentan las cargas fiscales que soportan, mientras se otorgan todo tipo de beneficios y rescates al capital. Para colmo, se ha hecho evidente que empeñarse en los recortes del gasto público en un contexto de enorme endeudamiento privado (de recesión de balances) no resuelve, sino que agrava la crisis. No obstante, parece que la nueva Unión Europea que Junker y compañía quieren fundar se asentará sobre este pilar austeritario. Las tensiones de una Europa que ya es una olla a presión no harán sino agravarse.

Foto. Eoghan OLionnain

http://www.elsalmoncontracorriente.es/?Plan-A-paso-3-Union-Presupuestaria

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