Hacia otra Política de Fronteras (V)

Imprimir

Viñeta: Oleksy Kustovsky

 

"Dejemos de autoengañarnos. Cualquier política de contención está condenada de antemano al fracaso y sólo supondrá intentar poner puertas al campo y prolongar sin fin la tragedia humanitaria. El problema es que el capitalismo nos empuja a la desigualdad, y ésta al desastre. Los inmigrantes ilegales se ahogan porque nuestro sistema económico hace aguas"

Andrés Herrero

 

Siguiendo el artículo de Nazanín Armanian para el medio Publico, nos habíamos quedado exponiendo cinco ejemplos significativos de la militarización del saqueo de África. El primer caso expuesto por la autora es Libia. Hoy día, decenas de miles de habitantes de otros países más al sur del continente negro se dirigen a Libia huyendo de guerras, penurias o en busca de trabajo, pero resulta que aquél país antaño próspero es hoy el centro mundial de la esclavitud, de la tortura y de la violación. Las mafias controlan las entradas y salidas de Libia, que se ha convertido en un verdadero infierno. En vez de desarticularlas, las autoridades de la Unión Europea se preocupan únicamente de que las embarcaciones sean interceptadas y devueltas a Libia. Todo un verdadero horror para sus ocupantes. Otro caso paradigmático es Nigeria. Fue en este país donde la famosa petrolera angloholandesa Shell fue acusada de "complicidad en asesinato, violación y tortura" de los nigerianos cometidos por el ejército en la región petrolera de Ogoniland durante la década de los años 90 del siglo pasado. Las protestas para expulsar a Shell de Nigeria por el desastre ecológico que creó en la región y que obligó a desplazarse a comunidades enteras, condujo a la multinacional a crear una unidad secreta de espionaje, que pasaba información sobre los molestos activistas a la agencia de seguridad nigeriana, a la vez que pedía al presidente-general Sani Abacha "resolver el problema". Y así lo hizo: ahorcó a 9 líderes ecologistas, mató a más de 1.000 manifestantes y destruyó unas 30.000 viviendas en la aplicación de la política "tierra quemada". Así, Shell podía llevarse un millón de barriles de petróleo al día, con absoluta tranquilidad. El caso de Nigeria es también extrapolable a otros países africanos. 

 

Sudán es el tercer ejemplo que analiza Armanian. El mismo año de la destrucción de Libia, Estados Unidos también dividió al que fue el Estado más extenso de toda África: unas 50.000 personas (incluidos niños y niñas) fueron torturadas y asesinadas por los señores de la guerra que luego ocuparon el poder. Otros dos millones de personas huyeron de Sudán, ocultándose en los islotes de los pantanos del Nilo, comiendo hierbas silvestres y buscando refugio en Etiopía o en Uganda. Miles de niñas y mujeres han sido violadas reiteradamente, incluso dentro del campo de refugiados de Juba, la capital de Sudán del Sur. Hoy día la hambruna afecta a 4,6 millones de personas. No contentos con tanta devastación, la CIA ha vuelto a fabricar "rebeldes" armados en Sudán para desestabilizar el país, ya que los antiguos líderes que impuso han convertido a Sudán del Sur en el único país de África con contratos de petróleo con China. El caso de Níger es igualmente significativo. Una quinta parte del uranio que alimenta la red eléctrica francesa proviene de Níger, que es, paradójicamente, el penúltimo país más ¿pobre? del mundo. Las grandes empresas occidentales van a por su oro, su uranio y su petróleo, sin importarle absolutamente nada el nivel de vida de Níger, ni el bienestar de su población, o las expectativas de vida o trabajo de su gente. Quien gobierna Níger es el dictador Mamadu Issoufou, que se comporta como el Presidente turco, es decir, se embolsa ingentes cantidades de millones de euros de la Unión Europea con el fin de retener allí a los (posibles) inmigrantes. Absolutamente vergonzoso. Por último, Mali es otro ejemplo de nuestro "buen hacer" con los países africanos. Aquí la esperanza de vida es de 48 años, y sus minas de oro están bajo el control del gigante británico Gold Fields. Tras destruir Libia, la OTAN organizó en Mali un Golpe de Estado en el año 2012 que derrocó al Presidente Toumani Touré para sustituirlo por el capitán Amadou Sanogo, entrenado en Estados Unidos. Luego, mandó a las corporaciones URS y AECOM (ambas contratistas del Pentágono) construir allí nuevos complejos militares, para que la Fuerza de Reacción Rápida de EE.UU. en el Sahel ampliara su control sobre la región. 

 

Nazanín Armanian concluye su magnífico artículo con las siguientes palabras: "No esperen comprensión, solidaridad, piedad ni caridad de las compañías de armas ni de las que buscan maximizar sus beneficios. Lean algo sobre el secuestro y la tortura de los niños para ser explotados en las minas de Coltán de Congo, y conocerán la verdadera naturaleza de dichas compañías del "primer mundo". ¿Y luego quieren que estas personas no huyan de sus tierras?". En efecto, somos nosotros, los países occidentales, nuestros gobernantes para ser más exactos, y las corporaciones transnacionales, las que estamos convirtiendo su mundo en un infierno. Somos nosotros los responsables últimos de que estas personas se vean abocadas a huir de sus países de origen, porque les hemos destrozado todo su entorno vital, y hemos destruido sus vidas con nuestras ansias de explotación. ¿Nos queda alguna autoridad moral en este terrible asunto? Nuestros antecedentes nos convierten en una Europa insolidaria, criminal y racista, insensible con las poblaciones de terceros países, y obsesionados por la riqueza de nuestras empresas y por nuestros altos niveles de vida, que conseguimos a costa del saqueo salvaje y de la vil explotación de pueblos y territorios ajenos. Lo explica muy bien Xavier Caño Tamayo en este artículo de su propio Blog publicado también por el medio digital Unidad Cívica por la República, cuya exposición seguiremos a continuación. Caño Tamayo lo explica en los siguientes términos: "La oleada de refugiados a Europa tiene su origen en los conflictos armados de Oriente Medio (hoy sobre todo en Siria) y también en los de África. Conflictos bélicos inacabables a los que Europa no es ajena ni en los que tampoco es inocente. Una crisis cuyo origen se remonta al 16 de mayo de 1916, fecha del acuerdo Sykes-Picot, donde altos funcionarios de los gobiernos de Reino Unido y Francia, se reunieron para repartirse los territorios árabes tras la derrota y hundimiento del Imperio Otomano, acuerdo que es raíz de casi todos los males actuales de la región árabe". 

 

Pero como decimos, la actitud de esta Unión Europea del capital es, simplemente, mirar hacia otro lado ante la llegada de refugiados a nuestro continente. Sin ir más lejos, el ex Ministro del Interior con el Gobierno de M. Rajoy, Juan Ignacio Zoido, declaró lo siguiente a los periodistas: "No es responsabilidad nuestra que las personas decidan huir ni de que lo hagan en condiciones precarias y en inestables embarcaciones". Miserables declaraciones donde las haya. Porque incluso aún suponiéndole la ignorancia sobre el tema (algo que ya de por sí es muy grave para un responsable político de primer orden), al menos debiera haber mostrado un poco más de sensibilidad. Pero no se quedó ahí. En otras declaraciones también afirmó que las ONG's eran también responsables de la inmigración ilegal, porque favorecían dichos movimientos. Al final de la Segunda Guerra Mundial, había millones de refugiados en una Europa destrozada por la terrible contienda. En el año 1954 la ONU estableció el Estatuto del Refugiado y en 1967 se amplió la definición del mismo, para que fuera universal y no sólo europeo. Todo ello se recoge en la Convención de Ginebra, que es un tratado internacional que compromete a todos los Estados firmantes a proteger a toda persona que huya de su país por causa de guerra, o por sufrir persecución por etnia, religión, opinión política u orientación sexual. Según esta Convención, refugiado/a es la persona que sale de su país de origen por riesgos y peligros reales, y al que no puede regresar por temor fundado a ser perseguido, sometido a torturas o asesinado. Hoy día, la mayoría de los/as refugiados/as huyen de las guerras de Siria, Eritrea, Sudán, Afganistán, Irak y hasta diez conflictos armados más, en los que mueren cada año más de 10.000 personas en cada uno de ellos, y la mayoría son civiles. 

 

Y así, la mofa y falta de respeto al cumplimiento de la Convención de Ginebra que hoy día realizan los países europeos es algo que nos avergüenza, y que nos coloca en primera línea de los países más desalmados del mundo. Por ejemplo, Eslovaquia sólo acepta refugiados según de qué religión sean éstos. Macedonia utiliza gases y granadas contra los miles de inmigrantes que cruzan su territorio para llegar a otros países. Francia y Reino Unido quieren sellar el Canal de la Mancha. En Hungría la policía dispara gases lacrimógenos contra los refugiados, y ha levantado una alambrada con cuchillas en la frontera con Serbia. Y en las islas griegas, decenas de miles de refugiados sirios soportan inaceptables condiciones de miseria, vejaciones y discriminación. Por su parte, la ONG Amnistía Internacional (AI) denunció recientemente el cierre de la frontera meridional de Macedonia con Grecia, cierre que dejó atrapados a unos 4.000 refugiados contra los que la policía militar macedonia disparó granadas paralizantes. En el discurso político europeo van calando los planteamientos racistas y xenófobos, excluyentes y totalitarios, que criminalizan al inmigrante y los despojan de sus derechos humanos más elementales. En sus reuniones en Bruselas, nuestros representantes políticos regatean el número de refugiados que están dispuestos a acoger, mostrando una total indiferencia ante las continuas muertes en el Mediterráneo. Según ACNUR, durante los últimos años y hasta mediados de 2016, más de tres millones de personas han abandonado sus respectivos países de origen. Todo un drama humanitario y una realidad que nos coloca ante el espejo de nuestras políticas, internas y externas, de la actualidad y del pasado. Estamos ante la mayor crisis migratoria de Europa desde ese final de la Segunda Guerra Mundial que antes hemos mencionado. Pero no hacemos nada. Continuamos en nuestro charco de incomprensión y de crueldad. Continuaremos en siguientes entregas.

 

Viñeta: Oleksy Kustovsky

http://rafaelsilva.over-blog.es/2018/07/hacia-otra-politica-de-fronteras-v.html?utm_source=_ob_email&utm_medium=_ob_notification&utm_campaign=_ob_pushmail

http://asturbulla.org/index.php/politica/neoliberalismo/35937-hacia-otra-politica-de-fronteras-v