Pedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España, ha "nombrado" Presidente interino de Venezuela a Juan Guaidó

 

El neoliberalismo necesita cada vez más recursos y cada vez más control de otros países, de colonias, de neocolonias, no otra cosa está sucediendo.

Pasadas las 10 horas de hoy lunes cuatro de febrero, nuestro Presidente del Gobierno, a las órdenes del Presidente Trump, de la Unión Europea y del Grupo de Lima, ha nombrado Presidente interino de Venezuela a Juan Guaidó.

Dice el Sr. Sánchez que reconoce a Juan Guaidó como Presiente interino pero, tanto de hecho como de derecho y, a todos los efectos, de sus declaraciones se desprende que depone al actual Presiente Nicolás Maduro y, en su sustitución, coloca y nombra a Juan Guaidó.

Habla Sánchez de que es necesario celebrar unas elecciones democráticas y transparentes, pero ni una sola palabra sobre las elecciones presidenciales que Nicolás Maduro ganó el 20 de mayo de 2018. Elecciones ganadas con una participación ciudadana y con un porcentaje de votos favorables más alto que el que consiguió Trump, lo mismo sucedió con la mayoría del resto de los presidentes que forman parte del Grupo de Lima.

Olvida también nuestro Presidente Sánchez el bloqueo económico que el imperio Yanqui está imponiendo a Venezuela.

Poco o nada sabe nuestro insigne Presidente Sánchez sobre las noticias de Venezuela cuando hace ya casi nueve meses que se celebraron las últimas elecciones presidenciales en Venezuela.

Pensábamos que el no menos patético Aznar, el del trío de las Azores, no podría ser superado cuando de un modo tan esperpéntico se apresuró, junto con los EEUU, a reconocer, el 14 de abril de 2002, el golpe de estado de Carmona contra el entonces Presidente Hugo Chávez.

Pedro Sánchez, aunque parezca imposible, acaba de superar a Aznar. Y era de esperar, no en vano, Sánchez se doctoró en "Innovaciones en la Diplomacia Económica Española de 2000 a 2012", por la vía de urgencia en dos años y nueve meses, menos de la mitad del tiempo habitual. Todo un record.

El principio fundamental del derecho internacional de no injerencia en asuntos internos de otros países brilla por su ausencia.

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