Desde Cádiz se nos muestra el camino: por un futuro justo y sostenible

La cuestión no puede ser planteada en los términos del falso dilema, empleo o medio ambiente. Ni empleo o salud. Ni empleo o Derechos Humanos

 

Cada vez son más frecuentes en nuestra tierra los sucesos de contaminación. En nuestra memoria reciente están las limitaciones de velocidad, pero también los constantes picos de contaminación en nuestras ciudades. Y no es de extrañar, somos la comunidad autónoma con más emisiones de gases de efecto invernadero por habitante llegando a triplicar la media nacional, según datos del observatorio de la sostenibilidad.

Estos sucesos no son más que la superficie de cómo nuestro modo de producir y vivir está transformando nuestro planeta, nuestro hogar. Si hay algo meridianamente claro, es que este sistema de producción basado en combustibles fósiles nos está llevando a una catástrofe ecológica cuyas dimensiones nos son difíciles de imaginar. Se hace necesario tomar medidas urgentes para frenar esta situación. Y es en este contexto en el que se plantea el cierre de las centrales térmicas de carbón, que viene desde Bruselas. La cuestión en torno a estos cierres no puede ser en torno a si cerrarlas o no. Por mucho que traten de postergarlo es algo necesario y que ocurrirá tarde o temprano. La cuestión tampoco puede ser planteada en los términos del falso dilema empleo o medio ambiente. Ni empleo o salud. Ni empleo o Derechos Humanos, tal y como llevan años chantajeando a Cádiz.

Y es desde Cádiz de donde nos llega un ejemplo concreto del tipo de planteamiento que aquí se debe de dar: buscar alternativas acorde al territorio para una reindustrialización verde. Y esto lo han hecho a través de un proyecto -Horizonte Bahía- en el que ha colaborado la Universidad de Sevilla junto con sindicatos, trabajadores de astilleros y colectivos tanto sociales como ecologistas. Un estudio en el que se plantean estrategias de ampliación y diversificación de la actividad productiva en clave ecológica, y abre el camino para escapar del chantaje al que se ven sometidos los habitantes de la bahía de Cádiz en el que tienen que elegir entre hambre o Derechos Humanos.

Abrir nuevas posibilidades a través estudios serios, concretos y viables para la reestructuración del tejido económico Asturiano, encaminados a un horizonte donde empleo, medio ambiente y salud estén integrados en armonía y no compitan entre sí. Ese debe ser nuestro primer planteamiento en la cuestión sobre la transición energética. Y si este tipo de estudios y propuestas no se están realizando ya, es porque no interesa a nuestros gobernantes.

Porque los beneficios de las empresas privadas están por encima de nuestro presente y nuestro futuro. Negar la posibilidad de alternativas no es más que una forma de estirar, hasta donde les permitamos, sus ganancias. A costa de nuestra salud, nuestra tierra y nuestro futuro. Y no nos dejemos engañar: opciones hay muchas. Muchas propuestas de empleo verde que son viables ya existen en Europa: eólica offshore, agricultura y ganadería ecológica, construcción destinada a mejorar la eficiencia energética de los edificios, energía solar, turismo ecológico, gestión de residuos, etc.

Estos son los primeros pasos de una transición energética hacia un futuro completamente sostenible, donde no solo se replantee la actividad industrial, sino cómo todo el tejido social se readapta a las necesidades de la vida dentro de los límites de la naturaleza. El peso de estos primeros pasos, no deben caer sobre los hombros de los trabajadores asturianos. Una transición energética justa es la única salida para un futuro en el que quepamos todos. Empecemos cuanto antes a transitar este camino que nos muestran desde Cádiz.

 

Marco Fidelio Barros Trabanco.

Químico y militante Anticapitalista.

 

Top