La disyuntiva: un imperio globalista o una nueva formación social multipolar sin centro hegemónico

 

Introducción

El proyecto multipolar chino ha logrado sobrepasar las capacidades de EEUU en la llamada Inteligencia Artificial (IA) y también en el comercio mundial de esa nueva tecnología. Esto sucede en el momento en que Beijing lanza la compleja y veloz 5G, el nuevo umbral tecnológico hacia el Internet de las Cosas (IdC)

Con esta nueva era de Internet los objetos de la vida cotidiana podrían ser monitoreados y comandados desde cualquier plataforma de comunicación móvil , con dispositivos que envían y reciben información acoplados a las “cosas” personales. Pero no es solo eso, es también el Big Data que permite localizar y hacer seguimiento de la conducta y valores de las personas.

Mientras tanto los actores financieros globalistas vienen construyendo desde la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) el escenario de una crisis de “recesión con depresión” en la economía norteamericana, manipulando un conjunto de variables que condicionan las decisiones de la Fed y solo haciendo algo así como un 1% de lo que Trump les propone. Su propósito es responsabilizarlo de los resultados negativos en la economía real y también de los éxitos de los negocios especulativos, ante la mirada preocupada de su pueblo que constata que siempre ganan las elites.

Con la crisis en Hong Kong (HK), las fuerzas globalistas juegan a desestabilizar a dos puntas. Por un lado a Trump, a quien hacen tambalear con la propia desestabilización de la moneda china offshore en la city de esa ex colonia. Y también al gobierno de Beijing a quien pretenden desestabilizar movilizando a los partidarios del “modo de vida británico” en HK, buscando construir un escándalo mediático mundial, como lo hicieron en la plaza de Tiananmen.

La Fed es la principal arma del globalismo de EEUU, y desde ahí se boicotea todo intento de Trump por movilizar la economía. Su reducción de tasas llegó tarde y es tan insignificante que no estimulará la economía real. Para colmo, cuando la Fed baja ese mínimo 0,25% en la tasa de interés, lo hace cuando Japón y Europa también han hecho más competitivas sus monedas y Beijing ya está sumida en esa guerra de monedas.

Entonces, Trump que parecía sin márgenes de juego logra sacar de la manga el anuncio de una rebaja de los impuestos a los trabajadores en general. Una movida que no sólo impactaría en la capacidad de consumo de los norteamericanos sino también en la campaña electoral. En este escenario si la Fed Globalista llegara a tomar alguna medida en contra quedaría muy expuesta ante el gran público.

Pero la economía real no crece desde la crisis financiera de 2008. La emisión de dinero sin respaldo por parte de la Fed en estos últimos 10 años siempre fue a ido a parar a manos de las grandes corporaciones financieras que lo usaron para recomprar sus acciones haciendo crecer el valor ficticio de sus empresas, es decir no invirtieron en la economía real porque la competencia inter-imperial financiera no permitía ver un ganador a corto plazo.

Pero actuaron distinto en las economías del “Tercer Mundo”, en donde el capital globalista sí forzó las crisis con el objetivo de comprar a precio de remate las empresas estratégicas públicas (servicios, gas, petróleo, telefonía, bancos, etc.) de los países periféricos.

En Ucrania el nuevo presidente Zelenski comenzó a construir fuertes vínculos con Francia y Alemania y se propone dialogar con Rusia. Por lo tanto es posible prever una distensión militar y un avance en las relaciones de la UE con Rusia, China y la India.

Por su parte Trump confirma que disminuirá la ´cooperación técnica´ militar en diez áreas geográficas diferentes, reduciendo el gasto de defensa en el exterior y debilitando a una OTAN-Globalista. Argumentando querer estar seguro que se priorizan los intereses de EEUU en la asistencia militar al extranjero y que los países beneficiarios deben pagar una contraparte en la práctica está dando un duro golpe a la estrategia Globalista, a la OTAN su brazo militar y a su presencia en Europa.

Paralelamente Trum se propone liberar para uso interno un presupuesto muy importante, lo que le permitiría bajar los impuestos ante la amenaza de la recesión anunciada y en momentos en que se aproximan las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

La Guerra Comercial entre EEUU y China

Según recientes cifras del segundo trimestre de 2019, Samsung de Corea del Sur y Huawei de China son número uno y dos en el mercado mundial de teléfonos inteligentes (smartphones). Estas dos, son las empresas que avanzan sin cesar en el mercado de Asia y Europa. La empresa china embarcó 58.7 millones de teléfonos inteligentes en este cuatrimestre lo que representaba un ascenso de 8.3% comparado con la cifra del año anterior. Apple en cambio, solo embarcó 33.8  millones, un descenso de 18.2% comparado con el año anterior. Huawei no sólo sobrepasó a Apple, sino la firma embarcó un 75% más de teléfonos inteligentes que Apple. En otras palabras Huawei dejó atrás a Apple. Esta tendencia del reemplazo de Apple por Huawei va a continuar con la introducción de la tecnología de comunicación 5G.

Por tanto es posible pensar no solo en una lenta caída de Apple en el “mercado” mundial sino, y mucho más importante, en el fin de la primacía norteamericana en el tema clave del dominio de las tecnologías de la Inteligencia Artificial.

La Nueva Formación Social alrededor de la Nueva Ruta de Seda parece estar desplazando a las grandes corporaciones tecnológicas del Occidente Anglosajón en cada vez más áreas. Este hecho no sólo ha irritado a la administración Trump, sino que constituye también un serio revés para el capital financiero globalista en su batalla por tener bajo su control el terreno de las tecnologías estratégicas sobre la Inteligencia Artificial (como lo señalamos en un artículo de julio de 2019). No es de extrañar , por lo tanto, que las sanciones contra China en general y Huawei en particular sean avaladas por ambos partidos en el Congreso de EEUU. Tal vez es el único punto en que coincidan plenamente ambas fracciones del estado profundo norteamericano. 

Los objetivos detrás de ello, sin embargo, son muy distintos. Trump podrá creer que EEUU saldrá beneficiado en la guerra comercial contra China y en el corto plazo puede llegar a ser así . (en realidad es en contra de las transnacionales globales que producen en China y exportan hacia Estados Unidos)) .

Pero lo que están haciendo las fuerzas globalistas es diferente ; están maniobrando para provocar una crisis bursátil y un colapso financiero en EEUU. Lo anuncian en sus grandes medios de comunicación y la promueven, entre otras instituciones, a través de la política que implementa la Reserva Federal (Fed). La Fed se había resistido a la baja de la tasa de interés solicitada con gran insistencia por la administración Trump, pero finalmente decidió bajarla en un cuarto por ciento (0,25%) y sin garantizar nuevas rebajas para el futuro inmediato.

La crítica de Trump a la Fed se ha hecho más dura, pero las fuerzas globalistas son grandes y poderosas. (incluyendo al Banco de Basilea; el Banco Central de los Bancos Centrales) La Fed ya no se refiere al estado de “salud” de la economía norteamericana (con sus tradicionales estadísticas sobre la inflación y el empleo) sino a la del mundo en su totalidad. Esto lo hacen con la intención de imponer en el sentir del ciudadano medio norteamericano, la idea que Trump es el único responsable del impacto negativo que está teniendo la guerra comercial con China sobre la economía estadounidense.

Una recesión a escala mundial, como anuncian los grandes medios, con bombos y platillos, daría ventaja a las fuerzas globalistas para avanzar con su proyecto de Estado Global sin fronteras ni ciudadanos, es decir, por encima de todas las naciones e incluso por encima de EEUU, tema que hemos abordado en nuestro libro de 2018 (El capitalismo en su declive…).

La pregunta que nos hacemos ahora, es si las fuerzas globalistas podrán imponer su voluntad a la Nueva Formación Social Multipolar que tiene a China y Rusia a la cabeza. Todo indica que en un escenario de una nueva crisis mundial, son más bien los países de la Nueva Ruta de Seda los que podrían presentar sus logros y capacidades como una alternativa económica.

En este contexto es que hay comprender cómo y para qué los intereses globalistas buscan desestabilizar a China, mediante la imposición de una “revolución de colores” en Hong Kong[1], lugar clave de las fuerzas Globalistas que controlan la City de Financiera de esa ex colonia británica

La Revolución de Colores en Hong Kong

Desde que se concretó el establecimiento de la soberanía de la República Popular China sobre ‎Hong Kong, ese territorio constituye – junto a Macao – una de las dos Regiones Administrativas ‎Especiales existentes en el gigante asiático. En virtud de los acuerdos de 1997, el Gobierno Nacional en Pekín institucionalizó en ‎Hong Kong una democracia al estilo occidental anglosajón, que nunca existió bajo la dominación británica de más de 150 años (1841-1997). Fue ‎bajo la nueva soberanía nacional china que la población de Hong Kong eligió su parlamento por primera vez. ‎

La nueva ley de extradición que el Gobierno Nacional de China había decidido aplicar en Hong Kong estaba dirigida a los banqueros que “abusan de la manipulación de la moneda china ´offshore´” y no tenía relación alguna con el tema de “violación de los derechos humanos” a la que hacen referencia y desde la cual construyen visiones sesgadas las plataformas de comunicación globales (CNN por ej.). A partir de esta propuesta de ley surgen las manifestaciones que desembocan en un intento de “nueva revolución de colores” con actores políticos y económicos externos.

El Reino Unido y Estados Unidos han trabajado duro en “estimular” el endurecimiento de las ‎manifestaciones en Hong Kong. En el actual momento político se debería responsabilizar en primer lugar al Estado Profundo de Gran Bretaña (la estructura de poder permanente británica). De hecho la City de Londres y la oligarquía británica tienen raíces de más de 150 años en Hong Kong, así como también la tienen la Inteligencia Estadounidense y sus instrumentos para operaciones especiales en el exterior.

En las recientes manifestaciones “populares” se ha visto que el Movimiento por la Independencia de ‎Hong Kong porta y agita la antigua bandera colonial del territorio. Es el mismo fenómeno sido observado en Libia –donde el Consejo Nacional de Transición ‎adoptó la bandera del rey Idris – y en Siria –donde el llamado «Ejército Sirio Libre» adoptó la ‎bandera del mandato colonial francés. ‎Todos estas señales públicas podrían permitirnos asociar los hechos a un comando estratégico único con capacidad de desarrollar operaciones de alcance global.

Mapa Hong Kong y Shenzhen                                                                                      

La Distancia de Shenzhen a Hong Kong en línea recta es de 17km

A medida que crecen las protestas, los mercados se tambalean y el gobierno nacional en Beijing se preocupa porque la anunciada apuesta a largo plazo contra la vinculación del Hong Kong Dólar (HKD) con el dólar estadounidense se hace cada vez más próxima. Si Hong Kong (el mayor centro financiero de China Continental) se torna cada vez más inestable, se volverá más pertinente la imposición de un proceso de estabilidad social.

Aunque Beijing no suele ser cortoplacista en sus proyectos, la Nikkei Asian Review informa que Beijing ha desarrollado un plan que desplazará a Hong Kong del centro de la escena por completo. El gobierno chino planea con este objetivo «transformar» a la ciudad de Shenzhen, con 13 millones de habitantes, en el centro tecnológico del sudeste que une el continente con Hong Kong, y que cuenta con 7 millones de habitantes. Shenzhen será ‘el nuevo Hong Kong’, afirman. Muchas de estas propuestas fueron descritas por un documento publicado por el Consejo de Estado de China.

China busca atraer con estas decisiones a las transnacionales de todo el mundo hacia el centro tecnológico de Shenzhen, una medida que le quitaría a Hong Kong su “razón de ser”: el imán para las inversiones extranjeras .

En el plan, tanto Hong Kong y Macao serán fusionados administrativamente con la ciudad de  Shenzhen y Guangzhou para formar la Gran Bahía. La Región servirá como «área de demostración» para el socialismo chino. Esto incluirá una infraestructura de atención médica superior, junto con un sistema educativo de nivel mundial. Otro beneficio que podría alinear a las empresas extranjeras es la siguiente: el estado respaldará el rápido desarrollo del 5G en Shenzhen y la nueva región. Todo se convertiría en un «modelo nacional de desarrollo de alta calidad» para el año 2035 y en una «cosmópolis superior» para todo el mundo a mediados del siglo XXI.

Estas propuestas se presentan en el mismo momento en que las Fuerzas Armadas chinas se entrenan en Shenzhen – aunque a una clara distancia de las protestas en Hong Kong.  Lo anterior sugiere que Beijing está implementando tanto la presión económica como la amenaza de la fuerza en el territorio de las “movilizaciones”.

Si Beijing sigue firme con el proyecto, esto podría crear grandes problemas para el actual Hong Kong y su autoridad monetaria. Esto se observa claramente porque los inversores están amenazando con una fuga de capitales mayor. Es importante dar precisiones del declive económico de HK en paralelo al ascenso del resto de China. Hong Kong ha pasado de representar el 27% del Producto Interno Bruto de China en el momento de la anexión, en 1997, a un escaso 3% en la actualidad.

Podríamos decir que en HK los intereses globalistas – a través de la moneda offshore- tienen por objetivo cooperar con la movida de la Reserva Federal –Fed- para desestabilizar al presidente Trump, y a sus opciones electorales en 2020. De modo que la Fed y las protestas en HK son parte de una misma jugada para fortalecer el estallido de una crisis que sepultaría las aspiraciones de reelección presidencial de Trump y asegurarían con ello el regreso de los Globalistas y del “establishment de poder financiero” del partido demócrata, al gobierno en EEUU.

Pero al mismo tiempo es una movida para desestabilizar al gobierno de Xi Jinping, al tener como objetivo fortalecer a la City Financiera de HK tratando de generar un “nuevo Tiananmen” . Esto no solo deslegitimaría internacionalmente a Xi Jinping sino que alentaría los intereses contrarios a la estrategia de la Nueva Ruta de la Seda multipolar.

Por otra parte, sin embargo, las acciones políticas del Gobierno Nacional chino al debilitar a la City financiera de HK (y los intereses de los globalistas) refuerzan directamente la estrategia multipolar de Beijing, aunque indirectamente también fortalecen a Trump, toda vez que debilita la estrategia globalista pudiendo facilitar las presiones que Trump viene ejerciendo sobre la Fed.

La Guerra de Monedas

Por todo lo anterior, hace necesario observar con atención la llamada ´guerra de monedas´. Mientras Trump quiere bajar el precio del dólar para revitalizar la economía real y le “molesta” que la Reserva federal de EEUU no contribuya en esta batalla contra Europa, Japón y China.

La Fed, a partir de la fuerte presión del presidente, baja hacia finales de julio de 2019 las tasas de interés en un cuarto por ciento (0,25%) diciendo, sin embargo agrega, que se trata de un simple ajuste y no el comienzo de otro período de expansión monetaria –EQ-. Con esta medida la Fed admitió abiertamente que EEUU estaba en recesión, situación que en el mes de agosto reafirmaron las fuerzas globalistas del Banco de Basilea, la City de Londres y de Nueva York, así como en los grandes medios, con la revista The Economist en primera línea.

Una reciente encuesta de Morning Consult revela que el 28% de la población responsabilizaría exclusivamente a Trump sí una crisis económica (provocada o no) se produjera en plena campaña electoral. Esta cifra sería de un 6% entre los Republicanos, porcentaje que ascendería a 50% entre los Demócratas.

En el mismo momento que los grandes medios de comunicación anuncian una recesión , en otro sondeo el 60% de los entrevistados considera que el impeachment (proceso de destitución) al presidente Trump es una mala idea.  Es la opinión de la casi totalidad de los Republicanos (92%). En cambio los Demócratas, verían el impeachment con buenos ojos en un 72 % y sólo un 28% estaría en contra. Lo anterior deja bien en claro cuán polarizada está la situación política en la población norteamericana

Trump considera que la Fed ha bajado la Tasa de Interés demasiado tarde –julio 2019- y demasiado poco, 0,25%. Con tasas de interés más bajas el dólar hubiese bajado de precio y si lo hubiera hecho antes habría consolidado el consumo. Pero el dólar no se ha depreciado, en una situación internacional en que Europa y Japón continúan bajando sus tasas de interés, que ya estaban negativas, incluso por debajo de las tasas de EEUU.

Por otro lado, también el yuan de China se devaluó frente al dólar como parte de la guerra de monedas que implemente Beijing frente a la guerra comercial de Trump. El resultado ha sido un flujo de capitales moviéndose hacia Estados Unidos en busca de mayores rendimientos financieros, haciendo subir la cotización del dólar frente a las otras monedas ´menos fuertes´ (Euro, Libra Esterlina y el Yen).  Por lo tanto, más que bajar y lograr fortalecer el mercado interno norteamericano, la competitividad y exportación de sus productos, está sucediendo lo contrario. El Tesoro de EEUU podría haber comprado euros y yenes con sus dólares, fortaleciendo esas monedas y haciendo bajar así el precio del dólar, pero al estar la UE y Japón en recesión era de esperar que tomaran represalias en el sentido contrario.

Con un dólar más caro, fuerte y una guerra comercial que va de mal en peor, durante los primeros seis meses de 2019 las exportaciones de Estados Unidos a China ha caído en un 18% comparado con el mismo período del año 2018 y las importaciones desde China cayeron en un 12%. Esto significa que el comercio se ha reducido para ambos países, pero que el déficit comercial persiste de manera negativa para los  Estados Unidos. Por tanto el Imperio al parecer está perdiendo en esta guerra comercial y los “consumidores” norteamericanos son los principales perdedores.

Una guerra comercial en tiempos de pérdida de crecimiento económico es motivo para que estalle la crisis y el colapso financiero, nunca para una política de recuperación económica. Parece bastante difícil, entonces, que la administración Trump logre posponer la crisis-recesión que se avecina hasta después de las elecciones. En el transcurso de unas semanas Trump parece transformarse de ganador en un perdedor en la puja contra la Fed y los Globalistas.

La crisis parece inevitable y los globalistas podrían ver en esta coyuntura la oportunidad para imponer también un nuevo sistema monetario internacional por encima de las naciones y sus ciudadanos, e incluso por encima de EEUU como país.

Es en este contexto que, el jefe del Banco de Inglaterra —Banco Central del Reino Unido—, Mark Carney manifestó, el 23 de agosto de 2019 (según el canal estadounidense CNBC) ante sus colegas de bancos centrales, que la dependencia mundial con el dólar estadounidense como moneda de reserva es demasiado arriesgada y propone por ello una nueva moneda digital (como la Libra lanzada por Facebook [2]), para reemplazar al dólar estadounidense. Esto significaría , ni más ni menos , el fin de la hegemonía norteamericana basada en un sistema financiero anclado en el dólar como moneda internacional de reserva

En una jugada económica que todo el mundo comprende, excepto los grandes medios, el presidente Donald Trump planteó el 23 de agosto de 2019 que considera reducir los impuestos para dar un impulso a la economía. No solo piensa reducir el impuesto sobre las ganancias del capital que, sin lugar a dudas volvería a dar un impulso a la bolsa de valores a través de la recompra de sus acciones por las grandes corporaciones, sino también piensa bajar los impuestos de los trabajadores, lo cual daría no solo un impulso al consumo sino sobre todo un gran impulso a su campaña electoral. Esta guerra no ha terminado y la campaña electoral se acerca cada día un poco más.

Economía ficticia vs Economía real 

Como lo hemos descrito en anteriores trabajos, las bajas en la tasas de interés prácticamente no estimulan la economía real. Los hechos así lo prueban. Desde la crisis de 2007/08 se introdujo una política de bajar las tasas de interés, hasta la fecha que Trump fue electo presidente de EEUU. La medida ha servido a las grandes corporaciones que, con ese crédito barato, han podido recomprar sus propias acciones. El resultado ha sido un ascenso “ficticio” del precio de sus acciones en la bolsa de valores.

Con la acumulación de ´capital ficticio´, es decir, dinero sin respaldo (que en manos del capital privado parece ´real´) se puede comprar “riqueza real” mientras el mercado de valores no caiga y se pierda la confianza en esos valores. Por tanto, el precio de mercado de los consorcios, expresado a través de las acciones en la bolsa de valores, está muy por encima del capital realmente invertido en dichas empresas. Este plusvalor sin respaldo es capital ficticio que en momentos de crisis se esfuma al caer el valor nominal en la bolsa de valores, que se reajustarán al precio de mercado del capital total invertido en edificios, maquinaria etc.

La recuperación económica a partir de la crisis de 2007/08, en el decenio 2008-2018 ha sido por tanto ficticia, una ilusión basada en la expansión monetaria masiva, a partir de la impresión de dinero sin respaldo actual ni futuro. Para decirlo más claro, el dinero emitido sin respaldo no se invirtió en la economía real sino en la recompra de las propias acciones de las grandes empresas. Por ello es que el precio de las acciones se disparó hacia arriba de modo ficticio, aunque la economía real no avanzó, pero sí lo hizo la “burbuja” financiera.

La desconexión entre la economía real y el mercado bursátil nunca ha sido tan grande como en la actualidad. Mientras el Standard&Poor en la bolsa de Nueva York, a finales de julio de 2019, ha alcanzado récords históricos, la economía real muestra una situación de contracción o crisis.

La economía de EEUU en apariencia parece estar bien, lo cual contrasta con  el segundo trimestre de 2019 donde se observa un crecimiento negativo del 2.2% en la producción industrial de EEUU, respecto al mismo período en 2018, lo cual es señal inequívoca de la falta de inversión en la economía real. A mitad del año 2019, el producto industrial bruto de EEUU fue el peor registrado en 118 meses, o sea en casi 10 años. La situación en Europa es peor aún que la de Estados Unidos.

Ante nuestros ojos está una gran depresión económica a escala mundial, por más que los políticos afirmen lo contrario. La falta de inversiones en la economía real se constata con la baja en la tasa de ganancia, baja que para las grandes corporaciones financieras son ampliamente compensadas por ganancias obtenidas en la bolsa de valores (financiera).

La distancia cada vez mayor entre el crecimiento de las burbujas de activos a costa de una contracción simultánea en la economía real, es causa de una recesión que estallará tarde o temprano. Según los analistas de Bloomberg, Reuters (Globalistas) y también el Wall Street Journal (Continentalista), hay un 40% de probabilidades que EEUU entre en recesión antes que concluya 2019, mientras un 51% cree que ocurrirá en 2020, durante la campaña electoral en Estados Unidos. Lo anterior significa que los análisis no están exentos de un fuerte color político. No es casual que a partir de agosto de 2019, los grandes medios anuncien que EEUU está a un paso de una gran recesión.

En los Estados Unidos las grandes corporaciones han vendido acciones por un monto medio de 600 millones de dólares por día durante el mes de agosto, como si fuera ya a explotar “la madre de todas las burbujas” y como si pudiesen ver en el horizonte el desastre financiero. ¿O será porque las corporaciones globalistas al vender sus propias acciones tienen como finalidad provocar el estallido de la crisis durante la campaña electoral en EEUU? Y…toda esta maniobra es para avanzar en un cambio estructural en el sistema monetario a nivel mundial (´Great Reset´). Nosotros consideramos que esta última apreciación es la que más se aproxima a la realidad.

Una economía por endeudamiento sin fin

El primero de agosto de 2019, la revista digital de análisis económico “Zero Hedge” levantó la bandera de alerta roja, para el endeudamiento sin fin y en particular para la economía estadounidense. Señalaron que EEUU llegaría, en el año 2024, al límite absoluto del “endeudamiento posible”. Este límite se da cuando un país se encuentra en una situación donde la deuda nueva que crea sirve solo para cancelar el pago de los servicios de la deuda, es decir, para el pago exclusivo de intereses a la deuda total.

Esta es otra de las razones de la presión sobre los bancos centrales para que apliquen tasas negativas de interés. Una baja de las tasas de interés a terreno negativo, tiende a reducir la deuda en el tiempo y permitiría que la bolsa de valores siguiera en alza por algún periodo. Esto es lo que precisamente la Reserva Federal (Fed) está bloqueando. Intenta bloquear dicha posibilidad para que Trump no tenga un escenario positivo en las elecciones de 2020.

Los mercados financieros (palabra utilizada para no decir que son las fuerzas globalistas) emitieron el 15 de agosto una importante señal sobre las perspectivas económicas para el Reino Unido y Estados Unidos. Se trata del indicador que en la jerga financiera se conoce como “curva de yield invertida” o “curva de rendimiento invertida”. Esta señal de advertencia proviene del mercado de bonos, donde gobiernos y empresas piden dinero prestado a través de la venta de bonos. Un factor que afecta el rendimiento que aspiran los inversores es el tiempo que deben esperar para el pago final. Por lo general, una espera más larga significa un mayor rendimiento como recompensa por “atar” su dinero por más tiempo, ya que implica un mayor riesgo que una inflación no esperada erosione lo obtenido por los intereses.

Lo que es inusual es que el rendimiento de los bonos del gobierno de Reino Unido (gilts, como se les conoce) y de Estados Unidos, con dos años de vencimiento fuera superior al rendimiento de los bonos a 10 años. Según los economistas de la Reserva Federal de EEUU (globalistas), los períodos con una tendencia de rendimiento invertida son seguidos por desaceleraciones económicas y casi siempre por una recesión.

Conforme la curva se invierta, la recesión se hará visible porque tiende a hacer ascender el precio del oro. Ahora han cambiado las tornas. El precio del oro que en el pasado reciente no subía porque los grandes bancos globalistas los mantenían bajo para sostener el alza en la bolsa de valores ahora, con una probable recesión y la “caída” de Trump, estos mismo Banco están permitiendo que suba el precio del oro y de otros metales preciosos.

Si la recesión no es un hecho concreto y manifiesto antes de junio de 2020, el impacto podría llegar a ser insuficiente para que antes de las elecciones de noviembre se logre cambiar una tendencia de voto que actualmente favorece a Trump. Para posponer la recesión, prácticamente inevitable, la Casa Blanca ha implementado medidas contra la política globalista. De hecho está preparando una rebaja en los impuestos sobre los ingresos que sería lanzada en el momento que la crisis esté a punto de estallar, a fin de impactar positivamente en la capacidad de compra y de pago de gran parte de la población precisamente en momentos que han de definir su voto.

Crédito y población

El endeudamiento a tasas relativamente bajas de interés permite un aumento de los ingresos y del consumo a crédito (tarjetas de crédito, casas con hipoteca, carros a pagos, préstamos para los estudios, etc.). Este fenómeno ha crecido notoriamente en EEUU y en las naciones ricas en general. Sin embargo el crédito significa un ingreso adicional solo para los “sujetos de crédito” y por lo tanto promueve la desigualdad entre países y dentro de un mismo país, brecha que no ha dejado de profundizarse en todo el orbe.

El mundo actual está caracterizado por desigualdades sin precedentes históricos. Entre 1980 y 2014 los más ricos -que ya lo tienen todo- ( el 0.001% de los estadounidenses) aumentaron sus ingresos en un 600% mientras que los ingresos no aumentaron en nada para el 50% de la clase media y fueron negativos para el 20% más pobre (ver gráfico). 

Sin lugar a dudas esta situación es una bomba de tiempo que podría explotar con una gran recesión. En un Atlas, el Banco Mundial divide los países en grupos según su Producto Interno Bruto (PIB). Los países con una renta per cápita superior a los $ 4000 dólares (países ricos) representan el 90% del Ingreso Global,del Ahorro Global y del Acceso Mundial al Crédito.

Estos países cada vez más ricos consumen el 90% de la Energía Global y acaparan el 90% de la Exportaciones y del Crédito otorgado.  Durante casi medio siglo la población menor de 15 años de edad en dichas naciones ricas ha disminuido en 100 millones de personas, una baja del 12%. Por ello en estos países la capacidad de reemplazo de la población adulta por las nuevas generaciones no garantiza sostener el mercado de trabajo y esto es así incluyendo la inmigración neta. Sin una capacidad de reemplazo de generaciones adultas por otras más jóvenes tampoco está garantizado el poder mantener la capacidad de consumo y la fuerza de trabajo.

Este dato contrasta con el fuerte ascenso de la población de menos de 15 años en naciones con un nivel de consumo bajo. Su población joven aumentó en 570 millones de personas. Un aumento relativo de 190%, o sea que casi se duplicó. Podría pensarse que en la era de la globalización la solución se encuentra entonces en un mayor consumo de los países pobres sin que ellos abandonen el neoliberalismo.

Muchos países denominados pobres cuentan con el llamado » bono demográfico», es decir, su estructura demográfica que garantiza el reemplazo generacional en el mercado laboral pero, sin embargo estos países no tienen capacidad de absorción ni de inclusión.

La migración Sur-Norte sería la lógica respuesta histórica, pero esta se ve frenada por la xenofobia y el nacionalismo fomentado por los grandes medios y por la acción de fuerzas mercenarias coordinadas por la OTAN, como ya hemos visto en nuestros anteriores artículos.

Esto es así porque los intereses globalistas tienen sus inversiones en lo que ahora es llamado  el “sur global” ( los que antes del año 1999 se llamaban países periféricos ). Es decir, para poder revertir la baja en la tasa de ganancia, la migración de los capitales hacia los países emergentes – de mano de obra barata y abundante – fue y es una tendencia más marcada de la estrategia globalista.

Ahora bien, en promedio cada persona joven en las naciones ricas tiene un nivel de consumo per cápita 15 veces mayor que sus iguales en las naciones pobres. En otras palabras, para poder compensar la pérdida de consumo de las nuevas y disminuidas generaciones de los países ricos, se requieren 15 jóvenes provenientes de las naciones más pobres.

Al contrario , en lugar de estimular la migración Sur-Norte, el capital global busca asegurarse la capacidad de reemplazo laboral migrando él mismo del Norte a Sur, del Norte multinacional – continental al Sur Global.

Es un hecho que la población en general en los países ricos es calificada en promedio como mejor sujeto de crédito y, por tanto, tiene mayor capacidad de gasto que la población en los países pobres, donde grandes mayorías no suelen ser calificadas como “sujetos de crédito”. Ahora, mediante la baja de las tasas de interés, la economía globalizada busca compensar el nivel de consumo perdido por la falta de reemplazo demográfico en los países ricos.

El crédito es el instrumento de la economía de mercado para aumentar la demanda de productos y servicios, esto sin dejar de mencionar que los grandes consorcios se benefician mucho más con las bajas tasas de interés que los consumidores.

En 2019, la deuda per cápita que pesa sobre las generaciones futuras en las naciones ricas alcanzó los $334 mil dólares. Si las tasas de interés continúan a la baja, la situación futura será aún más dramática y las generaciones jóvenes en los países ricos estarán enfrentadas a una deuda virtualmente imposible de pagar (Hamilton, 27 de agosto de 2019).

Con tasas de interés prácticamente negativas, los fondos de pensiones (Jubilados y Pensionados) se encuentran en crisis. Al provocar una recesión, la incapacidad de pago de las deudas privadas atravesará a todas las generaciones provocando no solo una crisis económica y social sino también a una crisis política. En el caso de EEUU esta crisis tiene un sujeto colectivo dividido y en potencial confrontación . No por nada se habla de una guerra civil en proceso entre globalistas (demócratas) y anti-globalistas (Republicanos).

Es muy claro el Globalismo unipolar está intentando desarrollar un nuevo mundo a su imagen y semejanza en todos las naciones. Un mundo Globalista Unipolar ( con el estado profundo instalado en el partido Demócrata) que aún no ha logrado subordinar y desarticular al viejo Continentalismo Norteamericano Unipolar ( con el estado profundo también instalado en el partido republicano).

El Globalismo unipolar financiero en la búsqueda de beneficios ha potenciado, sin quererlo, las condiciones estructurales para el desarrollo de una nueva formación económica social emergente que se caracteriza por que necesita articular un Sistema Multipolar para la construcción del nuevo sujeto histórico, compuesto con actores económicos, políticos y estratégicos del Sur-Global y también, más tarde, con actores del Norte Global, pero enfrentados al Globalismo Unipolar

Está en camino un mundo multipolar articulado y cohesionado a partir de reconocerse en la necesidad de sumar a y desde cada pueblo, nación, etnia, religión, una pluralidad universal que hemos llamado Pluriversalismo. Un mundo que se articula a través de mundos económicos, políticos, culturales, estratégicos heterogéneos y diversos. Un mundo con centros siempre múltiples, con  capacidades diferentes y complejas  que delinean una figura, tal vez poliédrica.

No es suficiente el multipolarismo si no se construye partiendo desde cada parte, desde cada nación-pueblo-cultura-etc. Nunca imponiendo una visión-proyecto desde una parte que haga centro. Por ello no es suficiente ser solo multipolar, también el próximo mundo debe ser Pluriversal, es decir partiendo por reconocer todos y cada uno de los otros mundos. Este otro-mundo debe partir de la economía real, de la producción de bienes reales, no de flujos de dineros ficticios, emitidos sin respaldo y conformando burbujas financieras asfixiantes.

¿Habrá otro imperio o estamos ante un cambio civilizatorio?

La legitimidad de un Sistema-Capitalismo que sirve exclusivamente a una élite global, por medios cada vez más corruptos, pende ya solo de un hilo; una vez que termine el veranito ficticio de prosperidad terminará también la legitimidad del sistema. Ahora bien, mientras la ciudadanía crea en el cuento de la ´prosperidad´( impulsado las campañas de los medios de comunicación y de la casta política) el sistema podrá seguir sosteniendo algún tipo de legitimidad. Sin embargo, una vez que la brecha entre la propaganda y la realidad económica y social se ensanche, y que los propios medios comiencen a dar conocer los efectos de una gran recesión, las cosas podrían cambiar bruscamente.

Si la crisis se produjera en forma simultánea en muchos países – como todo lo hace prever- el sistema monetario perderá credibilidad y legitimidad, y las élites bancarias y políticas correrán el riesgo de una gran bancarrota política.

Las fuerzas financieras globalistas tienen proyectado instaurar un sistema monetario mundial manejado por ningún Estado-Nación , sino por un Estado Global sin reconocimiento de fronteras ni ciudadanos, ni naciones ni pueblos, ni etnias ni diversidad socio-cultural. Un Estado-Global ahistórico y sin humanidad. Ese Estado en proyección, con la OTAN como su brazo militar, ha mostrado ser incapaz de subyugar naciones medianas como Siria y Turquía. Ni hablar sí podrán hacer algo contra China, India y Rusia.

Han subestimado mucho a Rusia. Según los medios, Rusia es un país que depende de los ingresos del petróleo y gas. Sin embargo los datos económicos lo desmienten. En 2013 la producción de petróleo y gas era solo de 12% del PIB y en 2019 es apenas un 10%. Las exportaciones de productos que no son gas ni petróleo crecieron en un 250%. Las importaciones en porcentaje del PIB del país son las más bajas de cualquier otro país del G7. Rusia es el tercer país con una balanza comercial positiva. Hoy en día, la economía de Rusia es la más autosuficiente y diversificada del mundo. Rusia hoy por hoy es una gran potencia en el plano agrícola, industrial, militar y geopolítico (Jon Hellevig 31 de agosto de 2019).

Rusia por lejos, es el país menos endeudado del mundo tanto en lo público como en lo privado. Es el país que menos impacto recibe por las sanciones impuestas desde EEUU y sobrevivirá con creces a una gran depresión al igual que ya lo hizo en los años treinta del siglo XX. Con Rusia, China, y con el Oriente en general, se vislumbra una alternativa económica que emerge como más sólida e inclusiva que la salida que proponen los globalistas.

Las grandes economías de “Occidente” serán las que recibirán el mayor impacto mayor por la gran recesión que está generando el Globalismo en Estados Unidos . Y así como en los años posteriores a la crisis financiera de 1929/30 en Occidente se produjeron rebeliones e intensas luchas políticas que reivindicaban otro sistema político (socialista en su tiempo), así también veremos vitales las luchas sociales y políticas reivindicando un mundo multipolar.

Occidente ha intentado aislar a Rusia y China de Europa con su intervención en Ucrania y Siria. En trabajos anteriores hemos documentado cómo la OTAN y sus ejércitos de mercenarios (incluyendo al ISIS) han sufrido una derrota en Siria y en Ucrania donde una revolución de colores no logró doblegar ni subordinar al Este ucraniano. Extrañamente, ha ‎resultado que casi siempre y en todas partes los terroristas (a menudo islamistas) están vinculados con la OTAN. Y claro, según la propia literatura interna de la Alianza Atlántica, ‎sus servicios secretos se hallan bajo las órdenes conjuntas del MI6 británico y de la ‎CIA estadounidense. ‎‎El caso más reciente es la revolución de color en Hong Kong, que ya desarrollamos en la primera parte de este trabajo.

Hoy en día los analistas aceptan que son veraces los indicios que demuestran que el “terrorismo de falsa bandera” es parte de la estrategia más utilizada por la OTAN. Denunciar que estos actos de terrorismo son de falsa bandera generalmente se consideraba como una teoría conspirativa por los grandes medios globalistas; su objetivo es de restarle legitimidad y así evitar tener que mostrar la mano que hay tras esas acciones.

No es el momento de documentarlo pero el 25 de mayo de 2018 la BBC y Reuters  anunciaron que Rusia era «responsable» por el derribo en Ucrania del avión MH17 de Malaysia Airlines cuando  volaba el 17 de julio de 2014 desde Ámsterdam con 298 personas a bordo. Todos los pasajeros y la tripulación fallecieron.

A partir de una nueva investigación basada, entre otras cosas, en la información de las cajas negras del avión derribado en poder del gobierno de Malasia, quedó claro que el derribo del MH17 fue una operación de falsa bandera planificada por las agencias de inteligencia occidentales para bloquear la ayuda rusa a las áreas de Ucrania (Lugansk y Donetsk), que han continuado resistiendo después de lo que ahora podemos llamar una «ocupación militar» realizada por la OTAN.

El ataque de falsa bandera tenía el objetivo de justificar la ´ayuda´ militar de la OTAN a la «región separatista» y así evitar que la Unión Europea (sobre todo Alemania) continuarán con su “acercamiento” hacia el Este (Rusia) y, tomando distancia de Occidente (EEUU).

Ucrania ha estado en la raíz del deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Rusia.  En agosto del 2019, Trump anunció que Rusia sería invitada a la próxima reunión del G7 en EEUU. En septiembre tiene lugar una reunión de Trump con el recientemente presidente electo de Ucrania (Vladímir Zelenski). Trump ya lo anunció y notificó al Congreso que considera cortar en 250 millones de dólares la asistencia militar a la OTAN en Ucrania, asistencia militar que fortalecía la posición enfrentada a Rusia del anterior presidente Poroshenko (pro-OTAN). Convirtiendo a Ucrania en un país tapón para obstaculizar todo acercamiento de Alemania y la UE con Rusia.

Además, Trump anunció que reducirá la ´cooperación técnica´ en 4 mil millones de dólares en diez áreas geográficas diferentes. Trump proyecta por un lado reducir el gasto de defensa en el exterior (que pesa mucho en su presupuesto) y por otro bajar los impuestos ante la amenaza de la recesión anunciada para Estados Unidos por las fuerzas globalistas.

El presidente argumenta querer estar seguro que en la asistencia militar al extranjero se priorizan los intereses de EEUU y además exige a los países beneficiarios paguen una contraparte justa, un duro golpe para la estrategia Globalista, su brazo militar la OTAN y su presencia en Europa. Es un ataque frontal a las fuerzas globalistas. Nada que Trump ya no haya hecho, por ejemplo en la solución en la Península de Corea de las hipótesis de guerra inter coreanas que agudizaba la tensión de Estados Unidos con la China de Beijing.

Retomando, Trump está en guerra abierta con la Reserva Federal (históricamente el bastión de las fuerzas globalistas desde 1906 y aún bajo su influencia). Hemos observado que la Fed ha estado muy “renuente” para bajar las tasas de interés que el presidente Trump pidió enérgicamente. En la práctica la Fed no ha bajado las tasas de interés en 2019, bloqueando así una política para ampliar de la masa de dinero en manos de la población mediante un crédito barato (tasas de interés bajas) lo cual dinamizaría el consumo y el mercado interno.

Lo que sin embargo sí hizo la Fed, en las dos últimas semanas de agosto, es comprar bonos de la Tesorería por un monto total de 14 mil millones de dólares ampliando de esta forma la masa de dinero en el mercado. Claro que esta acción tiende a beneficiar a las corporaciones que, desde hace diez años, con esos dólares recompran sus propias acciones y así este crédito financia el capital ficticio, la burbuja financiera manteniendo la parálisis de la economía real y del mercado interno.

Desde octubre de 2014, la Fed no había recurrido a esta modalidad de expansión monetaria –EQ- y las acciones en la Bolsa de Nueva York i reaccionaron inmediatamente (Standard&Poor 500) subiendo en la última semana un 2.79%, aunque perdió otro 2.88% en el mes de agosto. La ganancia neta en lo que va del año 2019 ha sido de 16.75%.

Lo que ha decido la Fed es seguir el camino de la estrategia globalista entregando dinero disponible a las corporaciones financieras, para que estas recompran sus acciones y suban de modo ficticio sus cotizaciones. De esta manera bloquea toda política que a ponga en movimiento la economía real. Todo esto, ante la mirada del gran público. Entonces Trump aparece como si hubiera elegido beneficiar la especulación financiera y no fortalecer la capacidad de consumo y la economía real. Una nueva gran maniobra del Globalismo que da vuelta la jugada de Trump y lo deja ante el pueblo norteamericano como cómplice de las corporaciones.

NOTAS

[1] En 1989, las estructuras transnacionales del poder angloamericano  impusieron una operación de “Revolución de Colores” sobre la nación China, en la llamada “Masacre de la Plaza de Tiananmen”. Thierry Meyssan, Los Británicos y la ´revolución de color´ en Hong Kong, Red Voltaire, 11 de agosto de 2019.
[2] Redes sociales y economía. Así funcionaría Libra, la criptomoneda de Facebook. https://www.clarin.com/new-york-times-international-weekly/funcionaria-libra-criptomoneda-facebook_0_fjDm4Yq2sQ.html

Bibliografía

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https://observatoriocrisis.com/2019/09/10/la-disyuntiva-un-imperio-globalista-o-una-nueva-formacion-social-multipolar-sin-centro-hegemonico/

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