Francia. Deriva autoritaria de la V República

 

El futuro se cubre de nubarrones. Tras más de cincuenta días de huelga, la reforma de las pensiones se parece, una vez más, a un inmenso juego mortífero: de un lado, las y los huelguistas extenuados que no logran sus reivindicaciones y, del otro, un gobierno a punto de hacer adoptar por la fuerza una reforma que, más o menos, es rechazada por dos tercios de la población francesa, con muchos de cuyos artículos cuestionados por el Consejo de Estado, tanto en la forma como en el fondo.

En medio de este campo de batalla, un cadáver: la esperanza individual y colectiva en un futuro mejor. Algo que tampoco es, faltaría más, "la virgen, la vivaz y el hermoso día de hoy" cantada por Mallarmé. Deberíamos resignarnos a trabajar más años, para lograr compensar unas pensiones en caída libre y recurrir cada vez más a las pensiones por capitalización… De ese modo, para compensar hoy en día la inseguridad de nuestro futuro se plantea encorsetar nuestros proyectos actuales.

Es esto lo que nos lleva a la conclusión de que la política ya no es la invención de un porvenir común, sino que se reduce, en ambos campos, a una pugna por las cifras: en reacción un gobierno que calcula el futuro endeudamiento del sistema de pensiones, los sindicatos se ven obligados a calcula los recortes de las pensiones, lo que tiene el efecto nocivo de que sus propuestos sobre el progreso social, la ecología, el feminismo, así como sus llamadas de atención sobre la penosidad laboral queden en el olvido. Hay que señalar que el sistema de pensiones por puntos [propuesto por el gobierno], al igual que el sistema de pensiones por capitalización, obligan a todo el mundo a tener que calcular su pensión teniendo en cuenta toda su vida laboral, con las reducciones salariales [que haya sufrida en su carrera profesional], cada dificultad vital y cada fracaso…, y sufrir sus consecuencias hasta que mueran.

El sabor a sangre pimienta de los gases lacrimógenos

Frente a ello, el actual sistema de pensiones tiene la ventaja de garantizar una pensión cuya cantidad se puede calcular de forma clara. Es una especie de seguro que permite plantearse una vida distinta cuando llegue la jubilación. ¿Cómo podríamos tener un futuro que no se convierta en una inquietante especulación? En nuestro desilusionado, cansado y feo presente, el futuro ya no se presenta como una esperanza. De hecho, sobre el futuro y lo que pueda llegar, no podemos imaginar más que el inevitable calentamiento climático, el incremento del nivel del mar y de las desigualdades sociales, así como una probable nueva crisis financiera. Sobre todo, estaríamos condenados a ser espectadores de una gran crisis económica que nos impide plantarnos cualquier alternativa.

Porque la V evoluciona hacia un nuevo régimen. Este régimen, al que dudamos calificarlos porque no se identifica, no respeta el sentido de sus leyes ni, sobre todo, de sus usos. En todo caso, sabemos lo que no es o lo que ya no es: no se puede reclamar de la democracia. Y para quienes firmamos esta tribuna, intelectuales, artistas, periodistas comprometidos, este nuevo régimen nos parece muy inquietante. Tiene el sabor a sangre y pimienta de los gases lacrimógenos. Tiene el tono guasón de los discursos pronunciados por gobernantes aislados en la cúspide del poder y el escandaloso resplandor de las cada vez más indignantes desigualdades sociales.

Casi parece normal ver que el presidente de la República y sus ministros gobiernen contra la mayoría de la población. Ni siquiera De Gaulle ocultó que la V República fue pensada como [un régimen] presidencialista. Pero en la Constitución, que daba una base y un peso predominante al ejecutivo en relación al Parlamento, era una costumbre establecida que no se gobernaba contra la voluntad del pueblo. Porque, aún con todo el poder que acumula durante su mandato, el gobierno tenía que plantearse su reelección. Se denuncia, y con razón, la profesionalización de la política -es una de las causas de la deriva que describimos- pero, paradójicamente, en el plano constitucional esta profesionalización tenía un efecto de moderación al que hacemos referencia. Si [un electo o electa] desea dar continuidad a su carrera política no puede aparecer como alguien que se mofa de la opinión pública y de los contrapoderes. En 1995, también sobre las pensiones y en 2006, en relación al contrato de empleo juvenil, el gobierno tuvo que dar marcha atrás aunque disponía de los medios constituciones de no hacerlo.

Un Parlamento más sometido que nunca a su jefe

El poder ha sido tomado por gente aventurera y no simples ciudadanos como se nos ha querido hacer ver1/ , porque sus electos salían de medios muy desfavorecidos y los ministerios rebosan de altos dirigentes de empresa. Pretendiendo gobernar con personalidades provenientes de la sociedad civil, Emmanuel Macron puso en pie un parlamento totalmente sometido a su jefe, sin corrientes políticas ni tendencias, sin distritos electorales a conservar, de gentes que llegan del mundo de los negocios o de profesiones gratificantes y lucrativas que pueden volver a su punto de origen cuando concluya su mandato. El régimen bascula hacia una forma deliberadamente autoritaria, en que resulte totalmente inútil realizar cualquier tipo de oposición al poder, sea sindical, político o ciudadano, en la que las fuerzas policiales están encargadas de garantizar una represión cada vez más dura de los movimientos que también se radicalizan. ¿a dónde nos llevará todo esto?

Cuando afirmamos que el futuro es cada vez más negro, no pregonamos una irresponsabilidad política que ignora la realidad económica, social y ecológica. Por el contrario, pensamos que es necesario reinventar la democracia cuando corre el riesgo de ser socavada, tanto por la forma perversa en que la utiliza el gobierno como por la desesperación de los movimientos sociales, de contrapoderes y de los cuerpos intermedios [sindicatos, mundo asociativo, etc.]. Solo una verdadera democracia puede volver a dar a las ciudadanos y ciudadanas el sentido de sus responsabilidades y, también, refundar nuestra comunidad política para trabajar por un mundo más humano, más justo y más respetuoso del medioambiente.

Un mundo en el que realmente nos gustaría vivir. Pero también es necesario creer en el diálogo social y en la democracia. ¿Y que podría ser hoy en día esta última sino una democracia que de todo el espacio necesario al debate para, como decía Marcel Mauss, "confrontarse sin masacrarse", que se apoya en las experiencias sociales y ecológicas actuales en determinados territorios y cuyas condiciones de la emergencia están dramáticamente comprometidas; una democracia que nos convierta en actores y actoras de nuestro destino política para recuperar el gusto por lo posible?

Firmantes

Paul Alliès, politiste, professeur émérite, université de Montpellier

Jean-Loup Amselle, anthropologue et ethnologue directeur d’études émérite, EHESS

Françoise Balais, attachée de coopération

Miguel Benasayag, philosophe et psychanalyste

Yazid Ben Hounet, anthropologue, chargé de recherche au CNRS

Alain Bertho, anthropologue

Jean-Michel Besnier, professeur émérite de philosophie, Sorbonne Université

Stéphane Bikialo, professeur de langue et de littérature françaises

Dominique Bourg, philosophe, Professeur Honoraire, Université de Lausanne

Pascal Branchu, Assistant de service social et militant associatif tout terrain

Pascal Buresi, historien, EHESS, CNRS

Dominique Cabrera, réalisatrice

Dorothée Cailleux, maître de conférences en études germaniques, Université Paris Nanterre

Sabrina Calvo, romancière

Stuart Calvo, éditrice, La Volte

Belinda Cannone, romancière et essayiste

Arielle Castellan, professeur de philosophie en classes préparatoires

Hugo Cayuela, chercheur en biologie, Laval University, Québec

Sébastien Claeys, essayiste et journaliste

Francis Chateauraynaud, sociologue, directeur d’études à l’EHESS

Jean-Louis Comolli, cinéaste

Fanny Cosandey, historienne

Thomas Coutrot, économiste

Frédéric Delarue, docteur en histoire contemporaine

Marc-François Deligne, vidéaste

Sophie Desrosiers, enseignante-chercheure, EHESS

Vincent Dieutre, cinéaste

Jean-Philippe Domecq, romancier et essayiste

Dany-Robert Dufour, philosophe

Timothée Duverger, historien, maître de conférences associé, Sciences Po Bordeaux

Vincent Edin, essayiste et journaliste

Patrick Farbiaz, militant écologiste et altermondialiste

Bernard Fischer, employé de sécurité sociale

Fabrice Flipo, professeur de philosophie, épistémologie et histoire des sciences et techniques

Erwan Floc’h, photographe

Jean Gadrey, économiste, professeur honoraire d’économie à l’Université Lille 1

Florent Gaudez, Socio-anthropologue, Professeur à l’UGA

Vincent de Gaulejac, sociologue, professeur émérite, Université Paris-Diderot

Susan George, essayiste
Vincent Gérard, réalisateur et professeur à l’Ensapc

Roland Gori, professeur honoraire de psychopathologie à l’université, psychanalyste, Président de l’Appel des appels

Benoît Hazard, anthropologue, CNRS-EHESS

Odile Hélier, anthropologue

Marc Humbert, professeur émérite d’économie politique, université de Rennes

Nathalie Lalisse-Delcourt, études hispaniques et hispano-américaines, Université Paris Nanterre

Aude Lancelin, journaliste et auteur

Anthony Laurent, journaliste scientifique, rédacteur en chef de Sciences Critiques

Michelle Lecolle, linguiste

Gustave Massiah, économiste altermondialiste

Philippe Mangeot, professeur de littérature en classes préparatoires

Dominique Méda, sociologue

Monique Ollier, consultante en communication

Julia Passot, directrice artistique et productrice, La Turbine, art’activiste

Dominique Paturel, chercheuse, INRA

Antoine Peillon, journaliste

Alfredo Pena-Vega, sociologue, Centre Edgar Morin-IIAC/EHESS-CNRS

Monique Pinçon-Charlot et Michel Pinçon, sociologues, anciens directeurs de recherche au CNRS

Ilaria Pirone, maître de conférences en sciences de l’éducation, Paris 8, psychologue psychanalyste

Raphaël Porteilla, Politiste, Université de Bourgogne

Véronique Rauline, maître de conférence en anglais, Paris Nanterre

Michel Renault, économiste, Université de Rennes 1

Evelyne Ribert, sociologue, CNRS

Alessandro Stella, directeur de Recherche, EHESS-CNRS

Antoine St. Epondyle, auteur

Bernard Stiegler, philosophe

Céliane Svoboda, étudiante en Arts, Littératures, Langages (EHESS)

Bruno Théret, économiste, Directeur de recherche émérite au CNRS, IRISSO, Université Paris Dauphine, PSL

Marc Tomczak, maître de conférences, Université de Lorraine

Florent Trocquenet-Lopez, professeur de littérature en classes préparatoires et journaliste

Jean-Jacques Tyszler, psychiatre et psychanalyste

Frédéric Vandenberghe, sociologue, Université Fédérale de Rio de Janeiro

Laure Vermeersch, réalisatrice

Sophie Wahnich, historienne, directrice de recherche, CNRS
Nathanaël Wallenhorst, maître de conférences en sciences de l’éducation, UCO

Pierre Zaoui, Professeur de philosophie, Paris-Diderot

Anna C. Zielinska, maîtresse de conférences en philosophie, Université de Lorraine

Notas:

1/ Macron basó su campaña como outsider en que no se elegía políticos al uso sino a simples ciudadanos.

https://www.vientosur.info/spip.php?article15569

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