30 años de falsa democracia: 1978-2008

Salir de la crisis significaría solucionar la carestía de la vida, el paro, vivienda, mejorar las condiciones laborales, los derechos sociales y no premiar a los causantes Asturbulla

En plena crisis económica, cuando miles de trabajadores/as son despedidos/as, aumenta la carestía de la vida y los culpables capitalistas de esta crisis no sólo no son juzgados, sino que son premiados con millones de euros y dólares; cuando aumentan las diferencias sociales al dispararse los beneficios de bancos y grandes empresas mientras se arruinan cientos de miles de familias (y la Familia Real cobrará este año 8 millones de euros); cuando las recetas económicas para salvar la crisis es dar dinero de los/las contribuyentes a los ricos y destrozar los pocos mecanismos que van quedando de protección social, haciendo uso del engaño, la distracción mediática, el ruido de patriotas fuleros y, sobre todo, del miedo; cuando, en definitiva, se trata de salir de la crisis que han provocado los mismos ricos, con más capitalismo, más concentración de poder y menos derechos y libertades para los y las ciudadanos/as, hacernos creer que hay motivos para celebrar 30 años de “constitución democrática”, nos parece un sarcasmo.

Y más aún en el estado monárquico español donde todas las instituciones políticas y civiles que constituyen el aparato de ese estado son una simple continuidad del estado franquista, envuelto en ropajes constitucionales y de aparente legitimidad: un rey impuesto por Franco; empresarios y sindicatos “mayoritarios” conformando “consejos” de colaboración de clases; el ejército -lleno de generales del Opus Dei-; la Iglesia Católica con los privilegios que les concedió el franquismo; los terratenientes con las tierras esquilmadas al Pueblo; un sistema judicial que llenan las cárceles de pobres, mientras se absuelven y no persiguen a los ricos delincuentes; los fascistas torturadores y asesinos de la guerra y de la posguerra condecorados y “amnistiados” por lo que pudiera pasarles; una izquierda constitucional monárquica y sin programa de izquierdas. Esto es el “modelo español para la transición democrática”. Esto es la reconversión del franquismo sin Franco. Esto es un maquinado modelo de impunidad.

Si hay un estado capitalista donde se pueden llevar a cabo soluciones capitalistas para la crisis económica y financiera del capitalismo, ese es el español. Todo el aparato del estado está concebido para imponer esas soluciones con enorme represión contra las verdaderas víctimas de la crisis: la clase obrera y las capas populares. La ilegalización de partidos, cierre de periódicos y juicios contra el ejercicio de la libertad de expresión son ya prácticas comunes en el estado español.

Por eso, salir de verdad de la crisis significaría principalmente solucionar los problemas de la carestía de la vida y el paro; proporcionar una vivienda digna a todos/as los ciudadanos/as; mejorar sustancialmente las condiciones laborales y ampliar los derechos sociales. Significaría tener una enseñanza pública y de calidad y una completa sanidad gratuita para todos y todas.

Pero estas soluciones pasan inevitablemente por cambiar de raíz la forma en que se toman las decisiones, hoy por hoy monopolizada por la clase de los ricos dirigentes, y a su cabeza la ilegítima monarquía del rey Juan Carlos (todos los parlamentarios actuales son defensores del capitalismo ¿dónde están los obreros en el Parlamento?), y sustituirla por una amplia democracia en la que la mayoría de los ciudadanos tomen la palabra y decidan sobre todos los aspectos que afectan a su vida.

Porque sin Democracia, las soluciones a la crisis sólo favorecerán a esos ricos que deciden. En el estado español mientras persista esta farsa monárquica, serán los banqueros y grandes empresarios con su corte de políticos, periodistas, jueces, curas y militares los que saldrán ganando, con crisis o sin ella. Mientras cierran miles de empresas, aún no sabemos de ninguna iglesia cerrada por la crisis.

La República por la que muchos luchamos traerá la Democracia, y con ella la posibilidad real de que la gran mayoría haga prevalecer sus aspiraciones, su modelo político y social, su juicio y condena contra la minoría que hasta ahora ha hecho prevalecer sus privilegios y ambiciones.

Algunos/as llamamos a ese modelo Socialista y Republicano de carácter Confederal, es decir, un modelo de Justicia Social y Económica, porque en él prevalece la propiedad social sobre los medios de producción y los beneficios económicos sirven para la mejora decisiva de las condiciones económicas de los/as trabajadores/as y modelo de Libertad e Igualdad porque defiende y hace valer el libre desenvolvimiento de las personas y porque los Pueblos del estado decidirán libremente su adhesión a esta nueva República. Frente a la crisis capitalista y los 30 años de farsa democrática, nuevamente es imprescindible luchar por esta alternativa.



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