Comandante Gaspar

Hace seis años,  la Asociación de Vecinos junto a autoridades municipales de Gijón  inauguraban   una sencilla placa en la larga Avenida que lleva el nombre de Gaspar García Laviana.

Asturbulla

 


GASPAR VIVE


Si Gaspar García Laviana no hubiera muerto en combate hace 30 años, tendría ahora ¿67 años?. Apenas nada. Nació en el 41 en Les Roces, La Oscura, San Martín del Rey Aurelio, aunque se trasladó con su familia minera a Tuilla-Langreo. Por eso la Coral-Cantata de Tuilla lleva con orgullo su nombre.

Estudió bachillerato en Valladolid, Filosofía y Teología en Logroño, donde se ordenó sacerdote en la orden del sagrado Corazón Su primera misa la celebra en 1966. En Madrid continúa estudios de sociología y trabaja como cura obrero en una carpintería del barrio.

Cuando la orden religiosa pide voluntarios para Nicaragua, Gaspar se ofrece, y en 1969 llega a la parroquia de San Juan del Sur, departamento de Rivas, donde la mayoría de los feligreses son campesinos, analfabetos, sin escuelas, sin tierras..

Con esa gente y ese Pueblo Gaspar se identifica:"donde el hambre y la sed de justicia del pueblo oprimido reclama, más que el consuelo de las palabras, el consuelo de la acción". Así lo escribe y lo lee cuando decide ingresar en el Frente Sandinista de Liberación Nacional, la guerrilla que luchaba contra la todopoderosa dictadura de la familia de los Somoza.
En San Juan del Sur, a cuya hermosa bahía llegan también los turistas, y también las perversiones de los adinerados del régimen, Gaspar toma conciencia de los abusos, de la explotación y marginación de los humildes: "he sido testigo -dice- del inmundo tráfico carnal al que se somete a las jóvenes humildes, entregadas a la prostitución de los poderosos, y he tocado con mis manos la vileza, el escarnio, el engaño, el latrocinio representado por el dominio de la familia Somoza en el poder".

Porque Gaspar intentó a través de la pluma mostrar su rechazo a la injusticia, y su sensibilidad con lo que le rodeaba, y escribe poemas, cuentos, teatro, que han sido escenificados y cantados.

Hasta que su paciencia se agota: "un día me di cuenta de que yo era un servidor más de latiranía somocista". E inicia el camino comprometido con la Revolución.

De ese tiempo de clandestinaje, de formación, de colaboración, logra escapar de la Guardia Nacional somocista, pasa a Guatemala, y regresa a España, donde expone a sus superiores de la orden su decisión de ingresar directamente como soldado del Frente Sandinista.

Y allí, en sus filas, con sus nombres de clandestino recordados en las canciones de Mejía Godoy, Gaspar reconoce: "aquí he encontrado a los grandes amigos del alma". Se entrenó como comando espacial, pasó a dirigir los entrenamientos del campamento, participó en numerosos combates, en los que se le reconoce el arrojo, decisión y valentía, y logró ganarse el grado de comandante, lo que da idea del nivel de desarrollo político y militar.

Por encima de ello Gaspar recoge en las filas sandinistas un alto prestigio, y en el momento de su muerte, cuando contaba 37 años, dirigía una de las columnas de la zona sur y formaba parte del estado Mayor del Frente Sur "Benjamín Zeledón".

Para el caso de Asturias, se crean por esa época los Comités de Solidaridad con Nicaragua, que enseguida pasan a llamarse COSAL, Comités de Solidaridad con América Latina, que desarrollan fértiles labores solidarias desde entonces hasta nuestros días, pero más especialmente en los 11 años que dura la Revolución Sandinista, en donde la solidaridad de asturianas y asturianos se hace patente, con decenas de brigadas multitudinarias, de cooperantes, de envío de libros, materiales y abrazos, buscando un cierto amparo, en el rechazo a la guerra contra Nicaragua que inicia EEUU con la llegada de Reagan al poder en el año 83..

Los COSALes mencionados, también han tenido tiempo para celebrar varios festivales recordatorios de la figura y vigencia de Gaspar, en el teatro de El Entrego y en el Campoamor, la edición de libros de poesía en el Nalón dedicadas a su ejemplo, otra en el año 98, cuando se cumplian 20 años de esa Solidaridad Popular nacida de la senda de Gaspar, en este caso en el municipio de Langreo, y cuando la situación en Nicaragua y Centroamérica era bastante más penosa, a pesar de la aparente paz, que en la década del impetu de la Revolución Sandinista.. y otra última el pasado 14 de junio otra vez en La Felguera.

Nicaragua. Nicaraguita. Es un país chiquito y hermoso, con sus grandes lagos y volcanes, su resto de selva, y su inmensidad de Desigualdad e Injusticia perpetuadas.

Su mayor hermosura sin embargo es esa gente valiente y acogedora, que ciclicamente ha logrado rebelarse contra la expoliación perpretada desde las empresas norteamericanas, siguiendo la gesta del general de hombres libres, Cesar Augusto Sandino.

Gaspar García Laviana ofrendó su vida por aquella gente, por aquel pueblo maravilloso, y alentó junto a ellos la rebeldía, que marcó senda y camino para la Solidaridad Asturiana.

Como otros revolucionarios que murieron antes de cumplir los 40 (el Ché , Zapata,..el propio Cristo..) o como el lider sandinista, comandante en jefe Carlos Fonseca, que también moría en el mismo año 78 sin llegar a conocer el triunfo, Gaspar perdura en las generaciones venideras de Nicaragua y del mundo, como una candela reconocida de los aportes del cristianismo revolucionario, a las luchas y esperanzas de los Pueblos.

Los festivales, los reconocimientos, jornadas, (el Foro Sacerdotal con su nombre anunciado esta semana) ,nombres de calles y plazas, libros, poemas y reflexiones colectivas realizados bajo el nombre de Gaspar García Laviana sin duda continuarán, porque una necesidad ética y humanista tiene marca de Gaspar, y esa marca o señal no será perecedera mientras, como decía el otro comandante, seamos capaces de sentir indignación ante la injusticia en cualquier lugar del mundo.

Javier Arjona: Internacionalista. Tres años en Jalapa. Frontera con Honduras, en la década sandinista.

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