En el Foro de Davos: Impunes y cínicos

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Los responsables de la Crisis catastrófica global –paro, hambre, exclusión, enfermedades, pobreza, miseria y muerte-, se reúnen en Davos para salvar el capitalismo

 

inSurGente.- El cinismo, como es muy sabido, no tiene límites. No obstante, este don de los canallas tiene de vez en cuando momentos que ellos –los canallas- encuentran sublimes. Más de 40 Jefes de Estado, y unos dos mil 500 hombres de negocios, líderes empresariales y directivos –con sus mesnadas de Falsimedia- se reúnen en el Foro de Davos para disfrutar de los lujos que les corresponden, y de uno de esos encuentros en los que el alarde de prepotencia y descaro se convierte en una verdadera orgía. Miles de policías y gentes para todo servicio se congregan también para que los invitados se sientan tan seguros y tan felices como siempre. La primera estrella del encuentro ha sido su presidente, Klaus Schwab, que ya antes de que empiece la fiesta ha dicho que “esta crisis es un paciente que está en cuidados intensivos y representa un mundo enfermo de gravedad al que hay que curar de inmediato” y que “el crecimiento económico debe basarse en las necesidades de la población y del planeta”. Prepárense para lo que vendrá después y apunten bien los que corren hacia allá para intervenir en esa farsa sangrienta. En “leer más” le ofrecemos un resumen de la coyuntura en la que se reúnen los “sublimes” del un capitalismo en situación de “máximo destructivo”.




El Foro de Davos intentará salvar el capitalismo


Ginebra, 28 ene (Prensa Latina).- El Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés), que comienza hoy en Suiza, intentará durante cinco días proponer vías para salvaguardar el capitalismo internacional, del que ha sido un defensor desde hace cerca de cuatro décadas.

La decadencia de ese sistema se evidencia cada vez más en el avance de la crisis financiera mundial, que alcanza dimensiones globales, carácter sistémico y golpea la economía real, mientras que su duración y salida nadie se atreve a pronosticar.

Como anunciaron organizadores de la cita, más de 40 Jefes de Estado, entre dos mil 500 hombres de negocios, líderes empresariales y directivos, se propondrán alcanzar una visión de cómo será el mundo luego de la crisis.

Esta crisis es un paciente que está en cuidados intensivos y representa un mundo enfermo de gravedad al que hay que curar de inmediato, diría en vísperas del evento su presidente, Klaus Schwab.

El anfitrión también aseveraba que en esta ocasión ese fenómeno no tiene precedentes y presenta carácter sistémico.

De ahí que haya que ir a la naturaleza y estructura del modelo económico prevaleciente a escala planetaria.

Schwab dijo que el crecimiento económico debe basarse en las necesidades de la población y del planeta.

Argumentó que por ello se discutirán nuevos negocios sobre el agua, el calentamiento global, energía limpia, agricultura y producción de alimentos.

Tal afirmación no escapó a la crítica de analistas y autoridades del mundo subdesarrollado, para quienes sólo se trata de una frase ocasional más.

Es sospechoso, indican, que los ricos estén dispuestos declinar su objetivo de maximizar sus ganancias.

En el cónclave se examinarán también la reconstrucción del sistema financiero y el logro de su estabilidad, una regulación efectiva global, regional y en cada país, y encarar desafíos para el desarrollo sostenible.

La globalización neoliberal, modelo del capitalismo de las últimas décadas, fuente de montos financieros especulativos, es excluyente y busca por encima de todo mayor plusvalía y ganancias.

Ella ha provocado índices astronómicos de pobreza, hambre y enfermedades.

Para no pocos resulta difícil cómo la élite del capitalismo mundial representada en Davos podrá contribuir a la materialización de esas propuestas, sin renunciar a sus objetivos inherentes al sistema.

Entre estos cabe destacar en primer lugar la búsqueda de plusvalía a toda costa.

Resulta incompatible con los loables objetivos proclamados por Shcwab, la existencia hoy de una realidad según la cual el 20 por ciento de la población mundial, representa el 86 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del planeta.

También sería inexplicable en virtud de la concepción neoliberal, modificar un panorama en el cual el 80 por ciento de las exportaciones están en manos de esa minoría demográfica.

Resultaría además difícil de imaginar el cambio en un país opulento como Estados Unidos, cuyo PIB es superior al global de más de 40 de las naciones más pobres.

Asimismo, qué propuestas hará el Foro, a la luz de sus concepciones, para evitar en un futuro diferencias tan abismales como la de que en cualquier país desarrollado el ingreso per cápita anual, respecto de uno pobre, sea del entorno de 25 mil dólares y 300 dólares, respectivamente.

Entre tanto, como resultado de la crisis el número de míseros y hambrientos se incrementó notablemente en el mundo y hoy son más de 950 millones los seres que viven en condiciones de pobreza y exclusión.

No hay que estar en Davos para intuir el sesgo que tendrá la economía en un mundo en el que esos males crecen y son ya insoportables para la mayoría de las naciones que los sufren.

Para los expertos más avezados, se asiste hoy al ocaso del paradigma de la economía de mercado como vía de lograr el desarrollo, y del Primer Mundo, encabezado por Estados Unidos, como modelo de bienestar.

Hasta el momento fracasaron todas las medidas adoptadas por esa potencia para palear la crisis, incluso en coordinación con las naciones industrializadas de Europa, y Japón, también en profunda depresión.

Para que esta se resuelva definitivamente es un requisito que exista un nuevo orden económico internacional que permita reglas justas en el comercio.

Este también deberá contribuir al desarrollo y una justa distribución de las riquezas, y sea un modelo solidario el que prevalezca en el orbe.


Crisis económica mundial opaca Foro de Davos

Davos, Suiza, 28 ene (PL) El Foro Económico Mundial comenzó hoy en un sitio exclusivo de esta localidad suiza, y sus debates están signados por pronósticos pesimistas de la economía mundial, según observadores.

Este encuentro anual, al que asisten 40 jefes de Estado y dos mil 500 empresarios, financistas y hombres de negocios, entre otros, tiene como telón de fondo la crisis más grave desde la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado.

El economista Stephen Roach, presidente de Morgan Stanley, de Asia, advirtió que el crecimiento de la economía en el orbe en los tres próximos años será de apenas 2,5 por ciento.

Esta cifra es propia de un nivel recesivo, sostuvo el experto, quien recordó que en los últimos cuatro años y medio ese indicador a escala global fue de cinco por ciento.

Algunos participantes criticaron el proteccionismo, planteamiento bastante añejo y común en estas lujosas citas de la quinta esencia de los ricos en el mundo.

Esa práctica, que afecta en mayor medida a las naciones del Sur, sigue aún sin respuesta, pese a compromisos verbales dirigidos a su solución plasmados en declaraciones de anteriores cumbres de este tipo.

No faltaron en esta primera jornada del Foro criterios orientados a reducir las expectativas de que planes de rescate de los gobiernos permitirán restablecer el crecimiento en breve tiempo.

Para no pocos observadores el que últimamente la intervención estatal haya asomado su rostro en Estados Unidos y Europa como posible solución de la debacle financiera, imprime a este encuentro un matiz diferente.

Se trata de que la crisis ha alcanzado dimensiones ingentes, y muchos de quienes debieron advertirla y contribuir a su corrección tienen aquí ahora una buena oportunidad para la autocrítica y el reproche.

No obstante las recientes numerosas quiebras de bancos, despidos masivos, pérdidas de servicios sociales y otras consecuencias nefastas de ese fenómeno en las mayores economías, no faltó la defensa a ultranza del capitalismo.

Rupert Murdoch, conocido magnate de las empresas periodísticas, y director general de News Corp., respaldó en la reunión ese sistema y sus mercados abiertos.

Algunos que debieron estar en la cita y coadyuvaron en alguna medida al desencadenamiento de la crisis, prefirieron abstenerse esta vez de augurios y permanecieron en sus hogares.

El cónclave tiene como lema este año Modelando el mundo tras la crisis, y entre sus participantes figuran el primer ministro de Rusia, Vladimir Putin; el de China, Wen Jiabao; y el británico, Gordon Brown.

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