Guantánamo se cierra, pero poco

Público                                             

“No fueron allí a admirar el paisaje; son terroristas en potencia, y nuestro deber es proteger a los europeos” -Hartmut Nassauer, eurodiputado del PPE- 

 

¿Acogería en su casa a un preso de Guantánamo? Sí, usted, no mire para otro lado. ¿Tiene una habitación libre? ¿Qué le parece acoger una temporada a uno de esos muchachos? No le van a hacer mucho gasto, no se preocupe. Están acostumbrados a una vida austera. Les basta un camastro y un pijama naranja. Y si se portan mal, puede someterlos a privación sensorial o hacerles waterboarding.

Desde que Obama anunció el cierre del presidio, nadie sabe qué hacer con ellos. Si esperaban ver la imagen de los presos abandonando la base con su macuto al hombro, nada de eso. El nuevo director de la CIA ya ha avisado de que los considerados peligrosos continuarán detenidos “por mucho tiempo” en otros lugares. A los demás quieren enviarlos a Europa, aunque todavía no sabemos para qué.

La Eurocámara ha pedido un esfuerzo a los países para que “acojan” a los detenidos. Nadie aclara qué quiere decir “acoger”, aunque en todo caso quedarán bajo vigilancia, si no directamente encarcelados. Es una muestra más de la doble moral europea, tras años de denunciar el agujero legal de Guantánamo mientras hacían la vista gorda con los vuelos de la CIA.

Ahora prometen acogerlos, pero no saben qué hacer con ellos. Unos alegan motivos de seguridad. Otros lo presentan como una medida humanitaria, para evitar que sean torturados en sus países de origen. Yo creo que hay también otro miedo: que más de uno, en cuanto salga libre, vaya directo al juzgado a denunciar a sus secuestradores, torturadores y cómplices. ¿Qué diría nuestra justiciera Audiencia Nacional?

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