Euskadi (instrucciones de uso)

El voto de una persona residente en Álava vale el doble del de otra que esté inscrita en Guipúzcoa y el tripe del de otra de Vizcaya Público

 

Lo mismo muchos de ustedes son buenos conocedores de la realidad política vasca, pero voy a dar alguna información a quienes no lo son, para que no malinterpreten las noticias que les proporcionan y llaman a engaño.

Digámosles, en primer lugar, que el sistema electoral de la Comunidad Autónoma Vasca se basa en un atávico principio foral que determina que cada uno de los tres territorios históricos (Vizcaya, Guipúzcoa y Álava) elige el mismo número de parlamentarios, aunque sus respectivos censos sean muy
desiguales. En razón de ese criterio, el voto de una persona residente en Álava vale, más o menos, el doble del de otra que esté inscrita en Guipúzcoa, y el tripe del de otra que ejerza su derecho al sufragio en Vizcaya. Con la peculiaridad de que la población alavesa es la más reacia al nacionalismo vasco y la más inclinada hacia la derecha española, lo que la convierte –dicho sea con el mayor respeto– en un factor distorsionador de la representación del conjunto de la sociedad vasca.
De modo que, si a usted sólo les interesa la política institucional, fíjese en el número de parlamentarios, pero si quiere saber algo sobre la sociedad vasca real proceda a sumar los votos de los unos y los otros prescindiendo de las barreras provinciales y comprobará cuál es la relación de fuerzas efectiva.

Le ahorraré otro trabajo: si se tomara usted el trabajo de proyectar el 9% de voto nulo que logró movilizar el domingo la izquierda abertzale ilegalizada, comprobaría que habría obtenido seis o siete diputados. Sería otro parlamento.
Por resumir: Patxi López aspira a gobernar una sociedad que mayoritariamente no simpatiza con su opción política. Todo un experimento.

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