11-S. LOS ATAQUES // NUMEROSOS DATOS LEVANTAN SOSPECHAS DE INVESTIGADORES INDEPENDIENTES

“Dos tontos muy tontos” pilotando un Boeing con “precisión matemática”. El derrumbe del tercer edificio del World Trade Center siguen siendo un enigma, como el impacto del avión en el Pentágono, discutido por diversos investigadores.


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Periódico Diagonal
Según informaron los medios y el Gobierno de EE UU aquel 11 de septiembre, 19 hombres de origen árabe secuestraron cuatro aviones comerciales que partían de tres aeropuertos diferentes. Los vuelos 11 y 175 de American Airlines (AA) partieron de Boston y se estrellaron contra las Torres Norte y Sur respectivamente. El vuelo 77 de AA despegó del aeropuerto de Dulles y se estrelló contra el Pentágono. Y, por último, el vuelo 93 de United Airlines despegó del aeropuerto de Newark, y se estrelló en Pensilvania, tras un fallido intento de recuperar el control por parte de los pasajeros. Tras el impacto, el combustible de los aviones explotó, y el incendio fundió la estructura de las Torres, lo que provocó su colapso. El colapso de la Torre Norte provocó daños en el edificio número 7 del complejo WTC, lo que, a su vez, provocó su derrumbe. Hasta aquí la versión oficial.

Sin embargo, esta explicación presenta ciertos problemas. Para empezar, el núcleo de la estructura de las Torres estaba compuesto por 47 columnas de acero en forma de trama. El acero se funde, según recuerda el periodista Robert Fisk, a 1.480º C, mientras que el combustible de avión, mezclado en proporciones óptimas, arde a 820º C. Además, la mayor parte del combustible explotó en el instante del impacto, como se pudo ver en las imágenes, en el exterior de las torres. Sin embargo, según refutan desde la revista estadounidense de ciencia y tecnología Popular Mechanics en un especial que intenta desmontar una por una las teorías extraoficiales sobre el 11-S, “diversos expertos coinciden en que para que las torres se colapsen no es necesario que las vigas de acero se derritan, sino que basta con que pierdan parte de su fuerza estructural”. Echando la vista atrás, vemos que ningún edificio con estructura de acero se ha derrumbado como consecuencia de un incendio, aunque no se conocen precedentes sobre los efectos adicionales del impacto de un avión de estas dimensiones. El caso del Meridian Plaza Building de Pensilvania es paradigmático : el 23 de febrero de 1991, ocho de sus 38 plantas ardieron durante 19 horas sin que el edificio se derrumbase.

Sin embargo, gracias a la disposición de las columnas, en forma de trama, las Torres estarían diseñadas para soportar impactos de avión, según afirmó al Canal Historia, el arquitecto Frank De Martini, gerente de construcción y mantenimiento del World Trade Center, el 25 de enero de 2001, ocho meses antes del ataque. De Martini, al igual que John O’Neill, tuvo la mala suerte de encontrarse en las Torres en el momento de los atentados. “El edificio fue diseñado en previsión de que un Boeing 707, el más grande del momento, completamente lleno se estrellase contra él”, dice De Martini en el vídeo. “Creo que el edificio podría soportar múltiples impactos de aviones porque esta estructura es como la mosquitera de una puerta, esta densa trama, y el avión es como un lápiz pasando por un agujerito. Realmente no le hace nada a la trama”, concluye.

El derrumbe de las torres en sí mismo ha desconcertado a numerosos expertos : las torres se derrumbaron en 8,1 y 10 segundos, respectivamente, a una media de unos 12 pisos/46 metros por segundo, venciendo la resistencia de casi 300 columnas de acero que soportaban todo el peso de las torres (47 en el núcleo más 240 en los lados). Algunas teorías señalan que las columnas estaban fundidas en los cimientos, lo que también resulta difícil de explicar, ya que los incendios tuvieron lugar en las plantas superiores. Varios testigos, entre ellos el guardia de seguridad William Rodríguez, informaron a numerosos medios de comunicación que habían escuchado fuertes explosiones en los cimientos de las Torres justo antes del ataque. Junto con las Torres Norte y Sur (edificios 1 y 2), también se derrumbó el edificio número 7. Este edificio no sufrió impactos, y los incendios eran de escasa importancia. A pesar de ello, a las 17.20 h el edificio, de 47 plantas, se vino abajo, en aproximadamente cinco segundos, de nuevo a una media de casi diez pisos por segundo.

Los secuestros

Según se ha informado, los 19 secuestradores tomaron el control de los aviones utilizando herramientas para cortar papel (cúters). Con ellos, fueron capaces de acceder a la cabina, reducir a todo el personal, y pilotar los aviones sin ningún tipo de interferencia hasta sus objetivos. Sin embargo, esta explicación parece poco creíble para algunos investigadores : al menos cinco de los ocho pilotos y primeros oficiales (Victor Saracini, Michael Horrocks, Charles Burlingame, LeRoy Wilton y Thomas McGuinness) tenían experiencia y entrenamiento militar (Horrocks incluso era quarterback en un equipo de fútbol americano), y aun así no pudieron emprender ninguna maniobra evasiva ni evitar perder el control de las aeronaves, salvo en el caso del vuelo 93, donde, según la historia oficial, fueron los pasajeros los que trataron de tomar el control.

Una vez con el control de los aviones, los secuestradores los estrellaron contra las Torres y el Pentágono con precisión matemática. Según el estudio realizado por Thierry Meyssan de la Red Voltaire, “en los vídeos se observa que los aparatos chocaron con precisión en el centro de sus blancos. Un simple desplazamiento de 55 metros y los aviones habrían fallado su blanco. A velocidad media (700 km/h), esta distancia se recorre en tres décimas de segundo”. Meyssan afirma también que pocos pilotos profesionales y ninguno aficionado serían capaces de realizar aquellas maniobras. Además, Rick Garza, instructor de vuelo de dos de los secuestradores, Khalid al-Midhar y Nawaq Alhazmi, afirmó para The New York Times : “Eran como Dos tontos muy tontos ; quiero decir que no tenían ni idea. Yo tenía muy claro que no conseguirían convertirse en pilotos”. Sin embargo, y a pesar de no ser capaces de pilotar pequeñas avionetas de recreo, fueron capaces de ejecutar complejas maniobras con un avión de 80 toneladas, volar a unos 10 metros de altitud y burlar las defensas antiaéreas del Pentágono.

Por último, el protocolo de actuación para situaciones de emergencia aérea de North American Aerospace Defense Command (NORAD) no se activó para evitar los ataques. Desde que los controladores aéreos detectan actuaciones irregulares por parte de cualquier tipo de aeronave (secuestro de vuelos comerciales, avionetas de recreo que pierden contacto, etc.), se despliegan cazas de interceptación. El Gobierno no informó de ningún caza que despegara para interceptar los aviones secuestrados ; de hecho, la mayoría de ellos estaban ocupados, participando en ejercicios que simulaban el secuestro de aviones comerciales y otro tipo de ataques aéreos. Para colmo, los responsables del Pentágono proporcionaron información incorrecta y contradictoria sobre su respuesta a la situación de emergencia y los procedimientos establecidos. Para Dan Eggen, del Washington Post, esto levanta la “sospecha de engaño por parte de los responsables de la seguridad exterior de EE UU”.

http://www.interfire.org/res_file/pdf/Tr-049.pdf

http://nz.youtube.com/watch ?v=bDGInaB0eQM

http://www.americanfreepress.net/html/ignoring_9-11.html

http://www.federalobserver.com/print.php ?aid=3886

http://nz.youtube.com/watch ?v=6mxFRigYD3s

http://es.youtube.com/watch ?v=3W6_JF2e1BI

http://www.victorsaracini.com/

http://www.michaelroberthorrocks.com/

http://www.arlingtoncemetery.net/cfburling3.htm

http://www.nps.gov/flni/supportyourpark/upload/decembernewsletter.pdf

http://www.newsday.com/news/nationworld/sns-worldtrade-planevoices,0,6676117,full.story

http://query.nytimes.com/gst/fullpage.html ?res=9907EEDC1331F931A2575AC0A9649C8B63&scp=1&sq=%22rick%20garza%22&st=cse

http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2006/08/01/AR2006080101300.html

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