El suicidio de Abdelouahab Taib

En los últimos años dcenas de miembros de las fuerzas de seguridad agredidos con arma blanca

En ninguno de los casos la calificación fue, como en este, la de “atentado terrorista”

 

Abdelouahab Taib acudió a las seis de la mañana a una comisaría a pocos metros de su piso, en Cornellà (Barcelona). Tras insistir, a través del interfono, en la necesidad de hacer una consulta, la mosso d’Esquadra que estaba de guardia le abrió la puerta. En ese momento, según el relato de los portavoces de la policía catalana, el argelino de 29 años se abalanzó con un cuchillo –que no usó– sobre ella, “gritando consignas en árabe”. La agente no supo descifrar lo que Taib decía, pero sí entendió que, en un momento dado, nombró a “Alá”. La mosso disparó –lo abatió, es el verbo de moda en estos momentos– y Taib murió –abatido– en el acto. El fallecido no tenía antecedentes penales, ni pertenecía al grupo de personas vigiladas por las fuerzas de seguridad por radicalización islamista. Era un tipo normal. En el registro de su casa no se encontraron armas ni información que lo vinculase con grupo terrorista alguno, explican los Mossos. Desde el punto de vista antiterrorista, Taib había salido de la nada. La única pista encontrada por la investigación para explicar un comportamiento como el del argelino aquella madrugada la dio la mujer del fallecido, interrogada a las pocas horas del suceso: estaban en trámites de divorcio. Taib era gay. Ella lo había descubierto un año atrás y eso la había llevado a alejarse de él. Justo hace una semana, los trámites de divorcio habían comenzado para desesperación de Taib que, según explicaba la mujer a los investigadores, amenazaba con suicidarse. Renegaba de su homosexualidad y le daba pánico la idea de que, tras el divorcio, la comunidad musulmana se enterase de su orientación sexual. Sería una gran vergüenza para él.

 

A pesar de la falta de conexión entre Taib y el yihadismo y de la situación personal del abatido, los responsables de la investigación han decidido calificar lo sucedido en aquella comisaría como atentado terrorista. Tirando de hemeroteca es fácil encontrar decenas de casos en los últimos años de miembros de las fuerzas de seguridad agredidos con arma blanca. En ninguno de los casos la calificación fue, como en este, la de “atentado terrorista”. En ninguno de estos sucesos similares, el agresor fue abatido. Ni siquiera en uno de los más violentos, cuando en 2011, armado con una navaja de grandes dimensiones, un hombre corpulento arrebató el arma a un policía en Madrid. A continuación, disparó y acuchilló a tres agentes. Tras minutos de pánico y con los tres agentes heridos por apuñalamiento, los refuerzos que llegaron consiguieron detener –verbo de moda en aquel entonces– al agresor.

 

Preguntado por la calificación de atentado terrorista, a pesar de las nulas conexiones encontradas con el yihadismo, el comisario portavoz respondía que se basan en un hecho fundamental: la mención a Alá. La hipótesis probable de que Taib supiera bien qué había que hacer y decir a día de hoy para escapar de su situación tortuosa –siendo abatido–, de momento, no parece que esté sobre la mesa.

 

Foto: Comisaría de los Mossos, Cornellá. Elise Gazengel

http://ctxt.es/es/20180815/Firmas/21273/Abdelouahab-Taib-Mossos-terrorismo-divorcio-homosexualidad-Gerardo-Tece.htm
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