"Las palabras de Lastra defendiendo a Felipe González son una bofetada a las víctimas...

...Pero no solo ellas deberían sentir dolor e indignación"

- Cuando Adriana Lastra, como representante del PSOE, defiende a Felipe González y señala «nosotros no somos de revisar cosas», le diría que escuchara con atención estas palabras de Axun Lasa

 

Reflexiona Edurne Portela

Han pasado 36 años. Cuando los hicieron desaparecer, entre los dos no sumaban 50. Sus rostros, esos que vimos durante años en tantos carteles de nuestros pueblos, han permanecido inalterados. Mejor relegar al rincón de los horrores las imágenes de sus cadáveres cubiertos en cal viva, el relato de las torturas que sufrieron por parte de miembros de la Guardia Civil, durante días encerrados en el sótano del palacio de la Cumbre en Donostia, residencia oficial de Julen Elgorriaga, gobernador civil de Gipuzkoa del PSOE-PSE. 

Los rostros de Joxean Lasa y Joxi Zabala han permanecido jóvenes, suspendidos en el tiempo. Para sus familias, nunca reconocidas como víctimas del terrorismo de Estado, la vida ha continuado. Para sus verdugos, juzgados, condenados, indultados y condecorados, también. Vuelvo a una entrevista de 2013 de EiTB (televisión pública vasca) a Axun Lasa, la hermana de Joxean. Se cumplían 30 años de la desaparición de su hermano, y Enrique Rodríguez Galindo, condenado por su asesinato, había sido puesto en libertad condicional, aunque ya desde 2004 cumplía condena en su domicilio por «motivos de salud». (Hoy sigue vivo, no sé si coleando)

Solo pasó cuatro años en la cárcel, más que Julen Elgorriaga, que fue puesto en libertad tras 14 meses de prisión, a pesar de que su condena era de 75 años. En 2013, Axun Lasa hablaba de impunidad, de abandono, de olvido de las víctimas de los GAL… Señalaba que su familia y la de Joxi Zabala son en realidad privilegiadas porque «el caso Lasa y Zabala es el único, ha caminado unos metros… los demás asesinatos del GAL parece que no han existido».

De los 27 asesinatos cometidos por el GAL, solo se ha instruido el caso Lasa y Zabala*. El año pasado, con motivo de la aprobación de la ley de abusos policiales en el Parlamento vasco que reconoce a las víctimas de tortura y otras formas de violencia por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado (aunque no la responsabilidad de los ejecutores), Axun Lasa concedió otra entrevista a EiTB. Incidía, seis años después, en algunas de las mismas ideas: el dolor por la impunidad en la que han quedado los crímenes del GAL, el silencio en torno a las víctimas, y ese extraño privilegio por haber sido los únicos que han podido acercarse un mínimo a la verdad de lo ocurrido.

Sentirse privilegiada en este contexto nos dice mucho de la perversidad de esta historia, del abandono de las víctimas y de la enorme deuda pendiente del Estado español y del PSOE en el reconocimiento y la reparación de los crímenes de terrorismo de Estado. 

Por eso cuando Adriana Lastra, como representante del PSOE, defiende a Felipe González y señala «nosotros no somos de revisar cosas», le diría que escuchara con atención estas palabras de Axun Lasa. Dolorida ante la impunidad y la justicia parcial (esa que da por perfecta Lastra), dice: «A mí lo que me cambió es escuchar a una víctima de ETA, mirándola a los ojos. Ahí se produce algo especial, ahí nos entendemos de verdad. Como víctimas, desde el dolor podemos ir hacia la convivencia con serenidad, con tranquilidad, aceptando el dolor».

Esa escucha, esa mirada, es necesaria más allá del reconocimiento entre víctimas de diferentes violencias y más allá de la sociedad vasca, mucho más avanzada en este sentido que la sociedad española. Tanto las decisiones de Estado que se tomaron para la creación del GAL, como las actuaciones criminales de los miembros de seguridad del Estado implicados, como la ausencia de un proceso de verdad, justicia y reparación señalan los agujeros de la democracia española y la falta de una memoria democrática.

La indiferencia con la que la mayoría de los grupos políticos, los medios de comunicación y la sociedad ha recibido las noticias de los papeles de la CIA en los que se vuelve a señalar a Felipe González (y digo «vuelve» porque no es nada nuevo) es  una muestra más de que en este país hay víctimas de primera y víctimas de segunda

No me sirve el argumento de que no hay nada nuevo en esos papeles. Por eso mismo, porque no hay nada nuevo, porque la investigación de asesinatos como el del objetor de conciencia Juan Garlos García Goena no ha avanzado en más de 30 años, por eso precisamente es pertinente que, dada la oportunidad, se vuelva a poner este tema pendiente sobre la mesa, especialmente cuando el principal sospechoso de ser el Sr. X (máximo responsable del GAL) anda dando lecciones de democracia.

«Como hija de una de las víctimas de los GAL, le pido a la actual cúpula del PSOE que exija a Felipe González que aclare la verdad acerca del terrorismo de Estado. Y que el PSOE haga un reconocimiento público de lo ocurrido». Esto es lo que pide Maider García, hija de García Goena: verdad, reconocimiento público.

Las palabras de Lastra defendiendo a Felipe González, su referencia a «cosas juzgadas y sentenciadas», son una bofetada a las víctimas. Pero no solo ellas, las víctimas, deberían sentir dolor e indignación. Todas las personas demócratas deberían sentirlo. Porque sus palabras son una declaración implícita de que el uso de fondos reservados para financiar el terrorismo de Estado, la tortura, el secuestro y el asesinato de ciudadanos, las condecoraciones a los criminales implicados, los indultos, la manipulación de los mecanismos de la justicia, la ocultación de la verdad, la impunidad de los 25 asesinatos no resueltos, son «cosas» que no merecen tanta consideración como las otras «cosas» que hizo Felipe González como presidente y secretario general de su partido.

Después de estas declaraciones oficiales de Adriana Lastra, el PSOE no puede hablar de «memoria democrática» ni ponerse medallas por sacar a la momia de Cuelgamuros ni quitárselas a otros por torturadores. Sin un proceso de verdad, justicia y reparación para todas las víctimas del terrorismo de Estado auspiciado por miembros de su partido, no hay ni habrá memoria democrática.

Por desgracia, esta consideración abarca también a sus actuales socios de gobierno, Unidas Podemos, que se han negado a apoyar una comisión de investigación a Felipe González aduciendo que «todo el mundo sabe lo que pasó». Que se lo expliquen a esas 25 familias, que nos lo expliquen a todas, que igual es que no nos hemos enterado bien de qué va esto de la democracia. 

*Por petición de la autora y para matizar los datos referentes a casos instruidos (en Francia y España), adjuntamos este informe del Gobierno vasco sobre resoluciones judiciales en cuanto a víctimas de grupos de extrema derecha y de los GAL, con información sobre sentencias en Francia y España, diligencias archivadas, causas pendientes, penas cumplidas, etc. 

https://www.lamarea.com/2020/06/18/edurne-portela-no-somos-nosotros-de-revisar-cosas/

Top