El PSOE no logra unanimidad contra "el final dialogado" del conflicto

El País Vasco en estado de excepción

 

inSurGente

 

El Parlamento de Vitoria-Gasteiz homenajeó ayer a los dos guardias civiles muertos en Mallorca con un acto complementado por una declaración institucional en la que todos los grupos sin excepción muestran "solidaridad" con la Guardia Civil y el resto de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Por contra, la penúltima declaración del ministro de Interior contra un "final dialogado" fue cuestionada desde el PNV y Alternativa. Rubalcaba, que vive las horas más bajas de su historia de anguila política, lanzó ayer nuevas amenazas contra Batasuna. Hagan clic en "Leer más" para ampliar la información.


Siguiendo la línea abierta por la anterior presidenta de la Cámara, Izaskun Bilbao (PNV), el Parlamento de Gasteiz homenajeó ayer a los dos guardias civiles fallecidos por la bomba-lapa de Mallorca, en un acto que pobló la sede parlamentaria de uniformes policiales y militares.



El respaldo a la Guardia Civil se hizo expreso además en una declaración conjunta suscrita por todos los grupos, en la que PNV, EA y Aralar se unen a PSOE y PP para condenar el atentado y para mostrar su "solidaridad" con la Guardia Civil y con el resto de las FSE. La expresión ya se empleó en la declaración emitida el pasado jueves en relación al atentado contra la casa-cuartel de Burgos.


En el acto de ayer participaron un centenar de representantes políticos y ciudadanos, con la lehendakari en funciones, Isabel Celaá, y la presidenta del Parlamento, Arantza Quiroga, al frente. Primero se concentraron en el exterior durante quince minutos, y después se colocó una corona de flores bajo los retratos de Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá. Se encargaron de ello dos agentes de la Guardia Civil, junto a los cuales se situaron sendos ertzainas.



Estuvieron presentes representantes de todos los partidos con presencia oficial en el Parlamento, como el presidente del PNV en Bizkaia, Andoni Ortuzar; el portavoz parlamentario del PSE, José Antonio Pastor; el secretario general del PP en la CAV, Iñaki Oyarzabal; la parlamentaria de Aralar Aintzane Ezenarro; el parlamentario de UPyD, Gorka Maneiro; el portavoz de EB, Serafín Llamas; y el presidente de EA, Peio Urizar. Se les sumaron mandos de la Guardia Civil y la Policía española y cargos empresariales.



Mientras en Gasteiz se escenifica esta unidad de acción, aparecían un par de voces discrepantes hacia el mensaje lanzado por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, de que no habrá un final dialogado con ETA. Se trata de un criterio que está fijado tanto en el Pacto de Ajuria Enea, que el PSOE ha afirmado añorar, como en la resolución del Congreso de mayo de 2005, que el partido de Zapatero se negó a revocar pese a las presiones del PP tras el fin del proceso de negociación.



La declaración hecha por Rubalcaba el domingo ha sido saludada desde el PP. Mariano Rajoy, su líder, subrayó ayer que "vamos a respaldar al Gobierno mientras siga con esta política antiterrorista". Sin embargo, el presidente del PNV en Gipuzkoa, Joseba Egibar, recordó en una entrevista a diarios del Grupo Vocento que "somos partidarios de un final dialogado y ordenado porque este tipo de fe- nómenos pueden rebrotar si no acaban ordenadamente". Otros portavoces jeltzales como Josu Erkoreka, por contra, han avalado el mensaje de Rubalcaba.



Desde la nueva formación Alternativa, Oskar Matute añadió que "con ETA no se acaba únicamente con la vía policial". Apuntó que las frases de Rubalcaba "son miméticas a las realizadas hace 17 años por Corcuera, y ya se ha visto que no".


Rubalcaba amenaza de nuevo



Rubalcaba abundó ayer en esta línea con otro argumento: dijo sospechar que "en unos meses" la izquierda abertzale "dirá que condena la violencia" y solicitará su legalización. "La respuesta va a ser radicalmente no -anticipó-. Es una farsa que dirige ETA y los tribunales ya han demostrado que ETA y Batasuna son lo mismo", dijo.



Esta hipótesis ha sido lanzada en los últimos días por el diario ``El Mundo''. Antonio Basagoiti (PP) aseguró ayer que "estamos con los ojos muy abiertos".


Las horas más bajas del ministro más longevo



Varios medios han destacado que el ministro de Interior vive sus peores horas tras la ofensiva de ETA materializada en Burgos y Mallorca. Al impacto general provocado por la imagen del cuartel castellano y por la muerte de dos guardias civiles se le suma un factor personal: Rubalcaba lleva meses ejerciendo como portavoz exclusivo de la idea de que el final de ETA está próximo. Así se lo dijo incluso a los representantes del Comité Olímpico Internacional en la visita a Madrid del pasado 8 de mayo: "Quien ocupe el Ministerio del Interior en 2016 no tendrá que preocuparse por la banda terrorista". Una aseveración de riesgo que queda en entredicho ahora, en vísperas de que Madrid se someta de nuevo al test del COI. Hace cuatro años, en julio de 2005, la actividad de ETA ya fue el factor clave para que Madrid fuera batida por Londres en el último test para decidir la sede olímpica de 2012.


Tras los atentados de la semana pasada, Rubalcaba no sólo no ha cambiado el discurso, sino que lo ha endurecido. Primero lo hizo con la afirmación del domingo -sin precedentes en el PSOE- de que el final de ETA no será dialogado. Y ayer, con la amenaza de que Batasuna no sería legalizada ni aunque se dirigiera a la organización armada -con la que se contradice a sí mismo-. ``El País'' descodifica así este tipo de mensajes: "Rubalcaba escribe en el friso del Estado de Derecho la misma frase que Dante colocó a las puertas del infierno: `Abandonad toda esperanza'". En otras palabras, lo sustancial no es el contenido (la declaración), sino el tono (la dureza). Hasta Juan Carlos de Borbón ha contribuido a este objetivo con la estrambótica afirmación, también sin parangón, de que "hay que darles en la cabeza". Y Patxi López ha asegurado que "éste será el infierno más frío de sus vidas".


Pero es Rubalcaba quien asume el liderazgo de este acelerón verbal y desahoga así a José Luis Rodríguez Zapatero, que en varias ocasiones ha dicho que el mayor error de toda su etapa de gobierno es el cometido el 29 de diciembre de 2006 al augurar que "el año que viene estaremos mejor". Quizás por ello el presidente del Gobierno mantiene su confianza en un ministro que empieza a ser cuestionado cada vez con más intensidad por quienes creen esas declaraciones y se encuentran después con la crudísima realidad.



Pese a la evidente falta de resultados, Rubalcaba acumula varios récords de longevidad. Es el segundo ministro de Zapatero que más tiempo lleva en el cargo (desde abril de 2006), sólo superado José María Moratinos (Exteriores). Ha sobrevivido a las crisis de gobierno posteriores y al cambio de legislatura. Los 40 meses son mucho tiempo para un Ministerio que devora a sus titulares: en el posfranquismo, sólo tres le superan (José Barrionuevo, diciembre de 1982 a julio de 1988; José Luis Corcuera, julio de 1988 a noviembre de 1993; y Jaime Mayor Oreja, mayo de 1996 a febrero de 2001). No gozaron de tanta confianza Alonso, Acebes, Rajoy, Belloch, Asunción, Rosón, Martín Villa ni Fraga.



Tras la "defenestración" fáctica de Ramón Jáuregui con el envío a Estrasburgo, Rubalcaba es también el único dirigente del PSOE que sigue en primera línea desde las fases más oscuras de los años 80, cuando ostentaba responsabilidades en Educación. Y ya era ministro hace casi dos décadas, en 1992. Una trayectoria de auténtico maratoniano para un político que antes era velocista y del que se dice que corría los 100 metros lisos en 11.1 segundos con la camiseta del club Celta de Vigo.



Cuando ascendió al cargo de ministro de Interior, en abril de 2006, hasta en la izquierda abertzale se hicieron lecturas positivas de su nombramiento, ya que se entendía que con ello Zapatero colocaba en la torre de control del proceso a alguien de quien se sabía que estaba antes en la sala de máquinas. Sin embargo, la línea de acción de Rubalcaba -empeñado en mantener la ilegalización como mo- neda de cambio- no sirvió más que para acelerar el fin. Luego ha seguido jugándolo todo a la misma carta de la dureza -amenazó en el ámbito internacional con hacer pagar el fin del alto el fuego con 200 detenciones y lo ejecutó con precisión-. Pero han pasado tres años y la afirmación constante de que ETA "está derrotada" se vuelve contra él.


Las últimas declaraciones parecen propias del sprinter que fue, pero también del maratoniano que se deja el resuello en llegar a la meta sin reparar en que está en otra dirección.


Fuente: Gara

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