Y sigue igual después de muerto

Antes de proceder a sacar su momia hay que ilegalizar a la Fundación Nazional Francisco Franco, porque invita al odio entre españoles y prosigue la ideología de la mal llamada guerra civil

 

 

Combatieron en nuestra geografía nazis alemanes, fascistas italianos y viriatos portugueses junto a los militares sublevados, contra los milicianos españoles

 

 

Lo hizo en vida y continúa haciéndolo, después de llevar 43 años en el majestuoso mausoleo que se hizo edificar por los presos a los que había vencido. Lo suyo era enfrentar a unos españoles de su ideología con quienes pensaban de otra manera, vencerlos, mandar que los encarcelaran, que los torturasen, y que los asesinaran. Eso lo llevaban a cabo sus sicarios, pero él era culpable del genocidio por dar las órdenes, y ellos por ejecutarlas. No se ha juzgado a ninguno de sus esbirros, los que juraron lealtad a su persona y fidelidad a sus leyes genocidas. Son tan criminales como él, todos los que le sirvieron en vida y juraron cumplir sus consignas después de su muerte, con el propósito de eternizar su régimen.

 

Sigue manteniendo divididas a las dos españas que él hizo enfrentarse en la guerra más inicua de la triste historia de España. Ahora los nostálgicos de la dictadura se oponen a sacar su momia del grandioso mausoleo que se hizo construir por los vencidos en su guerra, encarcelados y tratados como esclavos. Es indignante que ese monumento al odio continúe en pie, porque lo apuntalan los nazifascistas, contra las protestas de los demócratas. Ni después de muerto deja de dividir a los españoles en dos bandos. Parece que no ha muerto, y en realidad es así, porque ahí están la Fundación Nazional Francisco Franco, sus familiares y sus sicarios para mantener su legado contra el tiempo.

 

La incitación al revanchismo

 

Antes de proceder a sacar su momia hay que ilegalizar a la Fundación Nazional Francisco Franco, porque invita al odio entre españoles y prosigue la ideología de la mal llamada guerra civil, puesto que combatieron en nuestra geografía nazis alemanes, fascistas italianos y viriatos portugueses junto a los militares sublevados, contra los milicianos españoles. Fue una guerra entre el nazifascismo internacional y la democracia, que se perdió en buena parte debido a la cobardía de los países considerados democráticos. El punto 1:a (FFF) explica sus fines al servicio del dictadorísimo:

 

Difundir y promover el estudio y conocimiento sobre la vida, el pensamiento, el legado y la obra de Francisco Franco Bahamonde en su dimensión humana, militar y política, así como las realizaciones de los años de su mandato como Jefe del Estado Español, Capitán General y Generalísimo de los Ejércitos.

 

La difusión del pensamiento nazifascista es un delito en cualquier país democrático, y la exaltación de las realizaciones, es decir, crímenes, durante su dictadura es otro delito. Para llevar a cabo ese cometido la Fundación edita libros enaltecedores del dictadorísimo y su régimen fratricida, así como un boletín trimestral, y mantiene una página web en la que inserta comunicados para mantener viva su ideología. Su interpretación de la historia es sectaria, porque enaltece los horrores de la campaña bélica cometidos por el bando sublevado, y los de la dictadura posterior. Para la Fundación el millón de muertos entre la guerra y la posguerra, y el medio millón de exiliados que lograron escapar de la dictadura, estuvieron justificados por la necesidad de librar a España del comunismo. La verdad es que en 1936 el Partido Comunista español carecía de fuerza: en las elecciones generales del 16 de febrero consiguió 17 escaños, en un total de 473.
El cinismo de que hacen gala los directivos de la Fundación no constituye ninguna sorpresa. Es heredero del manifestado por los jueces militares al condenar a muerte a los milicianos republicanos “por auxilio a la rebelión”, cuando los únicos rebeldes contra la legalidad constitucional eran el dictadorísimo y sus compañeros. Así lo demuestra el punto 2 (FFF) al aclarar cuáles son sus actividades:

 

Luchamos contra la mal llamada Ley de Memoria Histórica (LMH). La Fundación considera que la citada ley es gravemente dañina para la convivencia entre españoles, sectaria en su análisis de la España de Franco e inconstitucional en cuanto restringe la libertad de opinión e investigación.

 

Es increíble que se atrevan a considerar una ley dañina para la convivencia entre españoles, precisamente quienes rompieron la convivencia al sublevarse contra el régimen constitucional legítimo, originaron una guerra sanguinaria, y al terminarla impusieron un régimen represivo aterrador. Es preciso carecer de vergüenza para calificarla de sectaria quienes son los mayores sectarios de la historia, los que nos impusieron el partido, el sindicato y la religión únicos de su régimen genocida. El mismo escándalo produce leer que mencionan la restricción de las libertades de opinión e investigación quienes nos privaron de cualquier vestigio de libertad durante la dictadura, física, psicológica e intelectual.

 

Un manifiesto por la mentira

 

La Fundación ha difundido un “Manifiesto por la historia y la libertad” en donde culmina su desfachatez, típicamente nazifascista, de acusar a los demás de sus propios actos delictivos. Se atreven a hacerlo sus directivos por saber que gozan de impunidad completa. Dice uno de sus párrafos más aberrantes:

 

Resultaba dramático para la convivencia de los españoles que, ochenta años después del final de la Guerra Civil, y de haber transcurrido más de cuarenta tras la extinción del franquismo, se intente anular la libertad de pensamiento de los españoles, y reinstalar en la sociedad los mismos odios que condujeron a aquellos calamitosos acontecimientos.

 

La convivencia de los españoles quedó rota el 17 de julio de 1936, con la sublevación de los militares monárquicos contra la República, y todavía no se ha restaurado porque no se ha recuperado la legalidad republicana aniquilada entonces. Asegurar “la extinción del franquismo” es una gran imbecilidad, demostrada por la misma existencia de la Fundación que difunde su legado, y decir que “se intenta anular la libertad de pensamiento de los españoles” por quienes nos obligaron a vivir carentes de libertad, estudiando unos libros de texto sometidos a las consignas del Ministerio de Educación Nazional, incluida la sectaria asignatura de Formación del Espíritu Nazional, con censura de los medios de comunicación, de todos los impresos, cines y espectáculos, nos haría reír a quienes sufrimos la dictadura durante largos años, si no fuera porque aquel período fue el más trágico de la historia de España, peor aún que el absolutismo de Fernando VII, mucho más criminal, y saberlo impide cualquier risa.
El manifiesto lo firman nombres de la extrema derecha más intransigente, nostálgicos de la dictadura que desean preservar su legado para volver a imponerlo a la primera ocasión. Por citar unos pocos, Rafael Arias Salgado, Marcelino Oreja, Fernando Savater, Federico Jiménez Losantos, Fernando Sánchez Dragó, Joaquín Leguina, Andrés Trapiello, Jorge Martínez Reverte, Pío Moa, Alberto Ruiz Gallardón, Alejo Vidal Cuadras, Luis Alberto de Cuenca, Luis Alfonso de Borbón Martínez Bordiú, Antonio Burgos, Mario Conde, Santiago Milans del Bosch, y muchos más de su calaña.

 

Una Fundación creada para difundir una ideología prohibida en los países democráticos, que incita al odio entre las personas y propone el revanchismo para volver al totalitarismo nazifascista, debe ser prohibida, con sus publicaciones de todo tipo. Sus directivos han hecho méritos sobrados para pasar el resto de sus vidas en una prisión de máxima seguridad, por atentar contar la convivencia entre las gentes y pretender resucitar un régimen genocida.
Se impone lo primero ilegalizar una asociación delictiva, que proclama su afán revanchista de retroceder hasta la guerra llamada civil. Después se podrá tratar el tema del Valle de los Caídos, extraer la momia del dictadorísimo y enterrarla en una cuneta, siguiendo la práctica habitual de sus esbirros con los milicianos fusilados. Así España empezará a dejar de ser diferente, como afirmaba el eslogan de la dictadura.

 

Y eso no será revanchismo, sino justicia para quienes combatieron por la democracia.

 

 

Arturo del Villar, Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio.
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– Imagen: Fallas antifascistas 2017, Valle de los Caídos

http://loquesomos.org/y-sigue-igual-despues-de-muerto/

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