Memoria histórica, Asturias 1934: “Los mejores archivos de la cuenca minera están en los cementerios”

En el documental Los labios apretados, Sergio Montero cuenta lo que ocurrió cerca de su casa y encontró en Buenos Aires, sin que nadie se lo hubiera explicado en los libros de Historia

Cartel del documental de Sergio Montero

Cartel del documental de Sergio Montero

 

Hace algunos años, Sergio, el hijo de un minero asturiano, emprende un viaje a Buenos Aires sin saber que, en paralelo, inicia también el de la memoria. En la capital argentina descubre un acontecimiento histórico de repercusión mundial que ocurrió al lado de su casa y del que jamás tuvo noticia en las clases de Historia. El joven navega a ambos lados del océano en busca de la estela de aquella revolución de la que sólo alguna vez escuchó menciones aisladas y borrosas en labios de los más ancianos de su localidad natal. Puestos a resumir, así glosa Sergio Montero (El Entrego, 1978), director de Los labios apretados, su documental sobre la revolución de Asturias de 1934, para el que ha manejado documentación muy valiosa procedente de América Latina, y que se acaba de presentar en Oviedo, antes de hacerlo en otras localidades de Asturias y en varios festivales de carácter nacional e internacional. El título se lo debe Montero al periodista argentino Roberto Arlt, que visitó Asturias unos días después de los hechos y contó que la gente los recordaba con los labios apretados.

 

El planteamiento que haces parte del desconocimiento que tienes como ciudadano de tu generación y asturiano de nacimiento, en una España democrática, de un hecho histórico apegado a la memoria de tu tierra. ¿Lo has hecho con intención de reflejar el desconocimiento que en general se tiene del mismo? ¿Por qué crees se ha dado ese desconocimiento?
Evidentemente hay un grave desconocimiento y desconexión de mi generación con las luchas que llevaron a cabo las anteriores, y ese desconocimiento no es casual ni azaroso. La revolución de octubre de 1934 es una gran desconocida en España y también en menor medida en Asturias. Lo mismo podría decirse de la Guerra Civil, la dictadura franquista o la memoria social e histórica. Dentro del laberinto político que supusieron los años treinta en España, la revolución de cctubre de 1934 fue la primera advertencia seria del conflicto civil que devendría dieciocho meses después. La victoria del general Franco, en Asturias en Octubre y luego en la Guerra Civil Española, así como la magnitud de la represión posterior, ocultó lo ocurrido en Asturias durante y después de aquel levantamiento obrero, el último de la historia. Para algunos la insurrección asturiana fue la primera batalla que se libró contra el fascismo en Europa y que luego asolaría todo el continente.

Desfile de las tropas estatales a su entrada en Oviedo

Desfile de las tropas estatales a su entrada en Oviedo

Tus investigaciones parten de una circunstancia familiar que te obliga a viajar a Buenos Aires y allí te encuentras con un material y unos personajes que conducen tu trabajo a través de fuentes libertarias, unas fuentes que por lo general difieren de otras interpretaciones por parte de comunistas y socialistas. ¿Qué opinión te merecen esas distintas versiones de Octubre del 34?
El protagonista es en este caso el director del film, ayudado por la distancia y por todos los elementos que busca y analiza. Él reconstruye la historia de aquella revolución social, conoce las causas, los métodos y los logros de ésta. Sin embargo, a medida que va descubriendo cosas, desde el lado más humano le surgen nuevas preguntas y reflexiones. ¿Cómo transmite una sociedad su propia historia a las siguientes generaciones? ¿En qué medida la represión y el miedo sufridos ayudan a la desmemoria? ¿Nos sirven de algo las experiencias de nuestros mayores? He entrevistado para el documental a personas de todas las opciones de izquierda y elegí para focalizar un poco los hechos un lugar como La Felguera, sencillamente porque fue allí donde se llevó a cabo el experimento colectivista de abolir el dinero y la propiedad privada. Este profundo rasgo de intención transformadora de la nueva sociedad que se pretendía implantar es uno de los símbolos más destacados de aquella revolución. Por eso comenzamos a tratar de construir una narración desde ese lado, a partir también de la aparición de los escritos de [Florencio] Fonseca y otros materiales recopilados. Personalmente considero que una de las agrupaciones sociales peor tratadas por la memoria y la historia de este país han sido los libertarios. Así al menos nos asegurábamos no elegir un enfoque demasiado manido.

 

DOS VALIOSAS FUENTES: FLOR FONSECA Y ROBERTO ARLT

Utilizas en el guión dos fuentes documentales que llaman la atención por su singularidad, el diario del anarcosindicalista Florencio Fonseca y las crónicas del periodista argentina Robert Arlt, que visitó Asturias días después de la revolución. ¿Qué valor le concedes a esos documentos?
Ambos poseen un gran valor histórico y aportan distintas ópticas al film, por eso decidimos conjugarlas en la narración. Una está compuesta por un obrero ilustrado y la otra por uno de los referentes de la literatura sudamericana. Las crónicas del escritor Roberto Arlt, escritas desde una pensión del Oviedo post-revolucionario, las encontré en la Biblioteca Nacional de Argentina y en ese momento no estaban publicadas en España. Me tocaron el alma profundamente por la viveza y belleza de sus descripciones y además porque en ellas aludía a lugares que conozco muy bien, como su llegada a Carbayín, a Oviedo o a la mina Lláscares (y que esto te ocurra a 10.000 kms de casa acentúa todo). Son inigualables y es uno de los mejores testimonios escritos que existen sobre Asturias y sus gentes. El testimonio de Florentino Fonseca, escrito en el exilio mucho después de los acontecimientos que narra, fue concebido como algo que él pretendía dejar a su familia o amigos. Es como un legado o un “testamento político”. Es la mirada de uno de esos luchadores sociales (anarcosindicalista en este caso), artífice y protagonista a la vez de los hechos narrados. Fonseca fue militante de CNT de La Felguera, uno de los más fuertes del país, y jefe de grupo en la revolución de octubre. Luego permaneció oculto en Asturias hasta las elecciones de febrero del 36. A pesar de que jamás volvió a España mientras el dictador vivió no dejó nunca de enviar sus colaboraciones escritas para el porfolio de las fiestas de San Pedro en La Felguera.

 

Las tropas estatales homenajean a una víctima en un barco

Las tropas estatales homenajean a un víctima en un barco

 

En el trabajo de campo que has hecho en Asturias, entrevistando a personas que vivieron aquellos episodios —por jóvenes que fueran entonces—, ¿crees que sus testimonios son válidos más por su valor vivencial que por los datos aportados? Supongo que habrás lamentado no contar con los de quienes formaron parte activa de los hechos. ¿Qué nos perdimos con ellos?
Los mejores “archivos” de la cuenca minera asturiana están en sus cementerios. Y algunos fuera. La pérdida o ausencia de testimonios orales o escritos en la dirigencia social y política asturiana de la época conlleva una dificultad para enjuiciar ciertos hechos porque nos priva de una información enriquecedora. Sería maravilloso tener un diario escrito de Belarmino Tomás, “Amadorín”[Amador Fernández], González Peña o [Higinio] Carrocera, imagínate como sería el de Javier Bueno. Pero los dirigentes que lograron llegar al exilio tampoco escribieron mucho allí, y fueron contadas las páginas sobre Octubre del 34. Imagino que debe ser difícil hablar de lo que sale mal o se pierde, más en las circunstancias del exiliado político. Creo que hemos perdido testimonios de protagonistas históricos fundamentales en la década de los años 30, que hubieran aportado esos detalles que enriquecen la historia o la iluminan, o que te hace conocer al hombre y al personaje histórico.

 

Como sabes, la derecha en el gobierno que reprimió la revolución prodigó informaciones en sus periódicos que dieron de los revolucionarios una versión cruel y sanguinaria. ¿No te interesó contrarrestar esas informaciones, que luego se mantuvieron durante la dictadura, con la opinión de algunos historiadores que las rebatieron con fundamento? ¿Por qué no contaste con historiadores para tu pelicula?
El documental es un viaje con múltiples paradas, tienes que saber lo que quieres contar, quién te lo va a contar y cómo lo vas a hacer. Y el guión no nos pidió un historiador pero si una biógrafa, por eso Sylvia Saittà, biógrafa de Roberto Artl, nos introduce este personaje. No sé, es un puzzle que vas completando con el material que has obtenido en la investigación y los recursos o líneas narrativas que has elegido. Una de las premisas que nos planteamos a la hora de construir el guión consistía en primar lo emotivo sobre lo informativo, a pesar de lo complejo del tema tratado, para poder llevar al espectador hacia la emoción, que es lo que busca cuando va al cine. Un film no es un tratado de historia. Además la información hoy en día abunda y si te interesa algo puedes profundizar más. Decidimos armar el guión bajo esos parámetros y resultó una película histórica en donde no participa ningún historiador ante la cámara. Debo añadir además que decidimos narrarla desde la subjetividad y prescindiendo de un narrador en off invisible para la cámara.

 

Un ciudadano arrolliado ante el paredón, Asturias 1934

Un ciudadano arrodillado ante el paredón, Asturias 1934

 

Utilizas documentos fotográficos e ilustraciones musicales que en algún caso sorprenden por poco vistas o escuchadas, como esas imágenes de la aviación estatal mientras se ejecutaban fusilamientos extrajudiciales. ¿Cómo diste con ese material y, más en concreto, con el de la solidaridad desde América Latina con los presos de Asturias?
A pocas manzanas de mi casa en Buenos Aires existía uno de los mayores archivos de movimiento obrero de América, La FLA. Los materiales del archivo habían sido acumulados por un número incontable de militantes libertarios anónimos (algunos de ellos exiliados españoles) a lo largo de los años. El archivo, por suerte había podido salvarse de la última dictadura militar argentina. Cuando entre allí por primera vez no sospechaba lo que llegaría a poder contemplar, pero Pablo, uno de los responsables, me dijo: Sabes que tenemos una carpeta con documentos de la revolución de octubre, pero no está disponible para la consulta aún porque la tenemos que inventariar. Acabé viendo las colecciones completas de la Revista Estudios, Tiempos Nuevos, Orto, los primeros fotomontajes del gran Renau… Me tiré meses allí. Al final “tanto les hinché las bolas” que me dejaron la llave y entonces escaneaba por la mañanas y me introduje poco a poco sin quererlo en el fantástico mundo que respiraban aquellas publicaciones que irónicamente habían hecho el mismo viaje que yo pero décadas antes. Fue como el descubrimiento de una parte de la historia oculta de tu país pero realizado en el exterior. Una noche, en una carpeta apareció la carta que escribe el comité pro presos de Gijón al comité pro presos de Buenos Aires informando a sus compañeros de la situación y solicitando ayuda a todos los comités de América Latina. No olvidemos que Gijón, Barcelona o Buenos Aires, son todas ellas ciudades con puerto donde los ácratas tuvieron una presencia bastante notable. Argentina había sido refugio para muchos luchadores sociales perseguidos en Europa, que habían recalado allí como el caso del asturiano Solano Palacios. Es decir, aunque no existía internet, existía una relación cultural, social y política entre Argentina y España y también entre los libertarios. Recordemos que de ambas orillas del Río de La Plata se personaron en España para combatir en la guerra civil figuras como Gomensoro, Grunfeld, Maguid, el mítico Simón Radowinsky o el asturiano Laureano Riera que secuestra un barco en el puerto de La Boca y obliga a su patrón a dirigirse al puerto de Barcelona para unirse a la revolución española.

 

El director del documental, Sergio Montero, en Buenos Aires

El director del documental, Sergio Montero, en Buenos Aires

¿Qué conclusiones esperas que saque de tu película la gente de tu generación que conoce mal o desconoce la revolución de Asturias y cuál es la conclusión que personalmente has sacado tú de aquel Octubre con el documental?
No tengo ni idea, es una incógnita para mí, en cualquier caso ese tipo de procesos son personales e intransferibles y requieren tiempo y cierta reflexión. En cuanto a mí, el film asoma ese proceso, cada vez tengo menos certezas y más dudas. Cuanto más tiré del hilo más incertidumbres me asaltaban. No sé si la película cambiará un ápice la forma de relación con nuestra historia de algún espectador, pero sin duda sí que modificó la mía. Creo que es un error plantearse hacer un documental para “cambiar el mundo”, la misión del cineasta consiste en contar una historia con honestidad. ¿Para transformar el mundo no estaban los políticos…?

 

OCHOBRE, STOP, AMNESIA

 

“Ochobre, stop, amnesia”, leíste una vez de guaje [niño] en una mina de Asturias. ¿Queda mucho por contar e interpretar de aquello? ¿Cómo juzgas lo que se ha escrito hasta ahora?
Me parece que aún no está contado todo, qué va, no sabemos mucho de las repercusiones internacionales de la revolución de octubre, cómo se lo tomaron en Europa y en América. Tampoco sabemos del exilio de los revolucionarios, por ejemplo, o de quienes y por qué la repudiaron años más tarde y quienes no, de los debates que la revolución supuso en las organizaciones obreras hasta las elecciones de febrero del 36 y posteriormente. En Asturias no nos hemos caracterizado por dignificar y dar a conocer nuestra diferenciada memoria social, tal vez porque nos pesa mucho y por eso no interesa…Hasta hace poco no se había representado nunca la obra de Albert Camús Revolté dans les Asturies, que no se ha vuelto a representar. Si esa obra hubiese estado inspirada en unos hechos que hubieran ocurrido en Cataluña, en lugar de suceder en Asturias, te garantizo que no hubiese permanecido sin estrenar tantos años…

Una pregunta final resulta obligada al hablar de aquella revuelta: ¿qué representó el diario socialista Avance y su director Javier Bueno, del que muestras una fotografía inédita a hombros de sus compañeros?
El diario socialista Avance congregaba a una buena pléyade de corresponsales, escritores y articulistas de prestigio. Dirigido por Javier Bueno se convirtió en uno de los principales voceros pre-revolucionarios. Cuando Javier Bueno lo dirige tiene problemas con la censura, les llueven las multas, les clausuran el local varias veces, pero el diario va aumentando su tirada. No sé con qué grado de influencia dentro del partido y del sindicato, pero Javier Bueno es la pluma de la radicalización del socialismo asturiano. No sé si sería sólo el propagador de la idea o uno de sus promotores dentro del partido [Javier Bueno no fue militante del PSOE sino de la UGT]. Javier Bueno es sin duda uno de los auténticos mitos de la revolución de octubre. Es más, creo que no puede hablarse de la revolución de octubre sin referirse a él porque es una sus imágenes icónicas. Me impactó mucho una imagen que múltiples fuentes (especialmente Solano Palacios y Alberto Fernández) dibujan de Javier Bueno, durante el invierno del 34 en la cárcel de Oviedo. Escriben que andaba de madreñas, sin calcetines ni zapatillas, con un mono azul y sin camisa, ocultando la edición clandestina del periódico que hacía en prisión y enseñando a los presos inglés en el patio, tras haber soportado las torturas a que fueron sometidos. Bueno tenía la extraña costumbre de no separar la acción y la palabra. Creía en lo que decía y hacía lo que decía. Y esa coherencia fue la que “le acompañó” a su fusilamiento en la cárcel de Porlier en septiembre de 1939.

 

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