Asturias. Crónica de la revolución de Octubre en España

Después de tanto padecer y sufrimiento, déjenme recordar la indecencia del presidente en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuando dice que los valores de la Segunda República, están representados en la actual monarquía parlamentaria, cuando es heredera del franquismo y de su represión. Vergonzoso

El día 8, los obreros organizados, toman la fábrica de armas y dominan Oviedo. Las tropas de López Ochoa, fueron rechazadas cerca de Trubia (parroquia a 12 Km. del concejo de Oviedo) desde Avilés protegidos por veintiún aviones. En la madrugada del 10, el crucero Cervantes desembarca en Gijón a millares de Regulares de África, al mando del teniente coronel Juan Yagüe que arrasa Gijón. En la tarde del jueves 11, López Ochoa −conocido desde entones por carnicero de Asturias− entra en Oviedo.

Ese mismo día, los socialistas Peña, Dutor y Antuña, contra la postura de comunistas y anarquistas, proponen una retirada organizada. Se forma el Segundo Comité constituido por jóvenes comunistas, que la organizan militarmente. Se cuenta, que el día 13 de octubre, dos muchachas, Aída Lafuente y Jesusa Penaos −militantes del comunismo libertario−, armadas con una ametralladora, intentan cerrar el avance de los legionarios en la cota de San Pedro de los Arcos, pero no lo consiguieron. Las tropas mandados por el teniente ruso-blanco Iván Ivanov, las remataron con la punta de sus bayonetas.

Los mineros, en su retirada, constituyen el Tercer Comité Provincial, formado por socialistas y comunistas, con participación de la CNT, presidido por Belarmino Tomás, deciden instalarse en Sama. Los mineros de Oviedo resisten 48 horas más. El día 18, todo perdido, se negocia la capitulación: el Comité depondrá las armas. Los mercenarios africanos entraron en cabeza y de que manera. El último llamamiento del Comité Provincial de Asturias, firmado en Sama día 18 terminaba: "Nosotros, camaradas, os recordamos esta frase histórica: Al proletario se le puede derrotar, pero jamás vencer".

El gobierno entregó el mando represivo a Franco, entonces gobernador militar de Baleares, quien moviliza al Tercio de Regulares. La represión se saldó con más de mil muertos y torturas de los detenidos en manos de la guardia civil; miles de despidos por su participación en la huelga y más de treinta mil presos; la mayoría de los dirigentes implicados apresados y veinte penas de muerte, dos de ellas ejecutadas. Los procesos duraron hasta los primeros meses de 1936. La minoría socialista en las Cortes suspendió su actividad parlamentaria. Las presiones de la opinión pública liberal española y europea forzaron el levantamiento del estado de guerra. Con el tiempo, la respuesta política y social, fue el triunfo del Frente Popular en 1936.

El gobierno suspendió las garantías constitucionales; numerosas corporaciones municipales disueltas, locales de sindicatos y partidos cerrados y periódicos clausurados. Los jurados mixtos, recién instaurados durante el bienio reformista, suspendidos. La contrarreforma se hizo más contundente. De las 23 penas de muerte sentenciadas, dos fueron ejecutados: el sargento Vázquez (que había volado un camión con treinta y dos guardias civiles) y Jesús Argüelles Fernández, Pichalatu.

Las represalias duraron en el tiempo. La Ley de Responsabilidades Políticas promulgada por Franco en 1939, tipificaba como punibles los actos y omisiones de quienes hubieran colaborado con la República Española y participado en la revolución de Asturias. Se legitimaban las multas, los embargos de bienes, los destierros y la purga generalizada en el mundo laboral en la posguerra. Esta ley estuvo vigente hasta 1969, fecha en la que prescribieron los delitos cometidos antes del 1de abril de 1939.

Finalizada la Revolución, daba comienzo la feroz represión; pero la lucha contra el capital no había terminado. Organizar la paz con los enemigos no quería decir que se renegara de la lucha de clases. Decía Belarmino Tomás: "lo que hoy hacemos es un alto en el camino, en el cual subsanaremos nuestros errores para no volver a caer en los mismos". Desde entonces, los partidos y sindicatos de clase, siguen en aquel alto.

Después de tanto padecer y sufrimiento, déjenme recordar la indecencia del presidente en funciones y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, cuando dice que los valores de la Segunda República, están representados en la actual monarquía parlamentaria; cuando es heredera del franquismo y de su represión. Vergonzoso.

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