El feminismo, o la reivindicación del derecho de la mujer a explotar y ser explotada

 

 

Las reivindicaciones feministas son absurdas y contrarias a los propios intereses de las mujeres, pues piden la total integración de éstas en un sistema cuyo único fin es el de explotarlas (al menos, ese es el destino del 99% de las mujeres en las empresas capitalistas). Un absurdo que alcanza su zenit cuando el feminismo reclama el derecho de la mujer a matar y morir en las guerras.

Toda sociedad humana ha tendido siempre a proteger a la mujer por ser la clave de la reproducción de la especie. El feminismo, gracias a su discurso victimista, demagógico y totalmente acientífico (pues ignora la propia naturaleza humana y los diferentes instintos por los que se mueven hombres y mujeres), ha transformado lo que era un privilegio en una injusticia.

El feminismo es una trampa conceptual perfecta para manipular emocional y psicológicamente tanto a mujeres como a hombres. Activa en las mujeres resentimiento hacia los hombres, lo que a su vez activaría en los hombres sentimientos de culpa e instintos de protección hacia las mujeres, cuyo fin se limitaría exclusivamente a aplacar dicho resentimiento. Esto hace que las mujeres busquen competir con los hombres en el mercado laboral y que éstos las acojan con los brazos abiertos, quedando relegado a un segundísimo plano el cuestionamiento de la explotación capitalista. De esta forma es mucho más fácil conducir tanto a unas como a otros en la dirección deseada... es decir, hacia el matadero.

El feminismo (o la reivindicación del derecho de la mujer a explotar o ser explotada) sólo ha podido prosperar en un contexto en el que la explotación capitalista se encontraba ya totalmente naturalizada; es un producto cultural del capitalismo desarrollado. De este modo, las reivindicaciones feministas sólo sirven para natularizar aún más dicha explotación (retroalimentan al capitalismo), pues la presentan como algo socialmente deseable.

Aquellas personas y agrupaciones que enarbolan la bandera del feminismo en aras de la igualdad -entre ellas, la totalidad de los partidos comunistas actuales- están retroalimentando culturalmente la explotación capitalista con su activismo, y, por lo tanto, contribuyendo a perpetuar las desigualdades y la sociedad de clases. ¡Todo un sublime ejercicio de estupidez cuando no de hipocresía!

https://conspiracionabierta.blogspot.com.es/2018/02/huelga-feminista-del-8-de-marzo-o-como.html

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