Rosario Hevia

 

Estos días hemos conocido el fallecimiento de la que fuera jueza durante muchos años en los juzgados de lo penal de Gijón, Rosario Hevia, que había sido destinada a Valencia hace ya algún tiempo.

 

Quienes hemos tenido el privilegio de conocerla sabíamos que era una excelente profesional, comprometida y entregada. Rosario no era una juez al uso, que aplicaba la ley y punto, en sus sentencias siempre valoraba los factores humanos de la gente y los supuestos delitos que se juzgaban, si eran de índole social o laboral o si eran delitos de mayor transcendencia penal, de esos que tantas veces se hacen y no reciben ni condena social ni judicial, sabéis a que me refiero.

 

Rosario además de jueza, era también una persona comprometida con la lucha feminista y muy sensible con los derechos de las personas.

 

Rosario con su comportamiento y humildad, nos enseñó cómo se debía actuar en los momentos difíciles, que ella misma tuvo tantas veces, durante el tiempo que ejerció de forma humilde y brillante su profesión.

 

Nadie sabe con qué misteriosos parámetros de justicia se mide el tiempo que uno debe permanecer en este mundo o dejarlo, posiblemente sean solo biológicos; pero si los criterios se establecieran por méritos sobre valores humanos a transmitir a generaciones posteriores, Rosario Hevia hubiera merecido un crédito mayor, porque ello hubiera repercutido aún mucho más en beneficios generales para una humanidad tan necesitada de personas como ella.

 

Personas como Rosario, son patrimonio de nuestra historia y nuestro pensamiento social. Todas las personas que hemos tenido el inmenso placer de conocerte, esperamos que tengas destino merecedor de tu valía personal a partir de tu desaparición entre nosotros y que tu existencia haya servido para la adquisición de todas o algunas de tus cualidades humanas.

 

Por todo Gracias Rosario.

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